miércoles, 9 de noviembre de 2016

Un outsider en la Casa Blanca


Hasta un día antes de las elecciones en los Estados Unidos, Hilary Clinton era la nueva inquilina de la Casa Blanca. Sin embargo, contra todos los pronósticos, Donald Trump resultó electo. Y digo, contra todo pronóstico, porque la campaña de este magnate se caracterizó por ser confrontacional. A los latinos, por ejemplo, los llamó de puercos, y a los musulmanes de terroristas. Por estas expresiones, fue tildado de sexista, dictador, entre otros calificativos.

Su irascible carácter también le llevó a apuntar sus baterías a los principales jerarcas del partido republicano, como también a los grandes medios de comunicación de su país, a los cuales acusó de fabricar denuncias en su contra (tocamientos indebidos a varias mujeres), para favorecer a su rival.

Por estos obstáculos y denuncias, la mayoría de los analistas estadounidenses y del mundo daban como ganadora a Hilary Clinton. De ahí la sorpresa de la gente, que no se explica cómo pudo vencer este empresario sin experiencia política.

En las últimas horas, televisoras como CNN y Telemundo vienen afirmando que Donald Trump ganó las elecciones por las promesas incumplidas del presidente Obama. Hasta cierto punto, algo de verdad hay en esas afirmaciones. Según el internacionalista peruano Juan Velit, cuando Barack Obama fue candidato en el 2008, y luego en el 2012, él prometió varias cosas, que al final no logró cumplir, como la reforma migratoria, el cierre de la cárcel de Guantánamo, el fin de la guerra en Irak, el control del abuso policial, que el año pasado mató a más de 1.134 personas, la mayoría latinos y afroamericanos, etc. Esto como era obvio, le pasó la factura a Hilary Clinton, al representar ella el continuismo. Aunque también es cierto, que muchas de las promesas de Obama no pudieron cumplirse porque el Congreso, de mayoría republicana, no lo permitió.

Sin embargo, sería injusto desmerecer la habilidad de Donald Trump para saber interpretar los temores de una clase media blanca frustrada en un mundo en mutación, que su contrincante político no supo leer.

Las elecciones de los Estados Unidos nos han dejado cosas interesantes. Así tenemos, que para ser presidente no se precisa del voto latino, tampoco del apoyo de los medios de comunicación, ni de las encuestadoras. Basta con sintonizar el clamor de la gente para ganar. Claro, que ello es peligroso, porque cualquier advenedizo, medianamente hábil, podría llegar al poder. Los partidos deben tomar nota de esta experiencia.

¿Qué nos espera ahora? Por lo pronto, el nuevo presidente ha dicho que va a gobernar para todos los norteamericanos. Esperamos, que en las próximas horas, aclare varias de sus propuestas, para la tranquilidad de la bolsa de valores y la seguridad del planeta. (Raúl Vela)