jueves, 2 de julio de 2015

Medidas peligrosas


La sociedad de consumo en la que vivimos ha llevado a que los jóvenes se obsesionen por tener un cuerpo perfecto, y para ello muchas veces usan sustancias prohibidas, que no solo afectan la salud, sino también la vida.

Cansados de hacer tantos ejercicios y no obtener la musculatura de sus ídolos Nicola Porcella y Yaco Esquenaci, del programa televisivo “Esto es Guerra”, Óscar, de 17 años, y Juan, de 12, decidieron inyectarse petróleo en sus extremidades.
A las pocas horas de haberse suministrado el combustible en partes de sus cuerpos, los dos hermanos cusqueños perdieron el movimiento de sus piernas y brazos, en vista que el químico empezó a provocarles inflamaciones.
Sebastiana Huallpa, madre de los adolescentes, contó que su hijo mayor le confesó que ellos decidieron inyectarse petróleo porque leyeron por Internet que Nicola y Yaco usaron dicha sustancia ganar musculatura.
El inusual evento ocurrió el domingo 7 de junio en el distrito de Santo Tomás de Chumbivilcas (Cusco), cuando ambos jugaban imitando el programa.
Luego de aplicarse el petróleo, por la tarde, los dos hermanos empezaron a sufrir los estragos. Óscar quedó paralítico en su cama, mientras su hermano no podía mover su pierna derecha.
Ambos fueron llevados a una posta médica de la zona, pero los médicos no pudieron calmar su dolor durante los siguientes cuatro días. Recién la tarde del viernes 12 de junio, su familia decidió evacuarlo al hospital Goyeneche de Arequipa. Allí los médicos le diagnosticaron "Celulitis Absceso", y tuvieron que someterlos a una intervención quirúrgica para extraer el líquido acumulado.
Según los galenos, ambos hermanos ya están fuera de peligro, pero deberán permanecer en observación.
Al igual que Óscar y Juan, muchos jóvenes en el país, en su búsqueda desesperada por alcanzar la figura de moda, someten a sus cuerpos a extenuantes ejercicios, y en algunos casos, a usar sustancias prohibidas.
La obsesión por verse musculoso conocida como vigorexia, que es un trastorno alimenticio y compulsivo en el cual la persona se ve delgada, ha llevado a muchos jóvenes a perder sus extremidades, y en algunos casos la vida.
El año pasado, por ejemplo, el brasileño Romario Dos Santos (26 años) reveló a un diario inglés que estuvo a punto de perder sus brazos debido a que se inyectó varias mezclas para tratar de aumentar su masa muscular, pero que al final lo perjudicó.
“El médico me dijo que tendría que amputarme los brazos. Mis músculos empezaron a solidificarse, eran como auténticas rocas, no podía inyectarme con agujas normales y llegué a utilizar agujas para toros”, explicó Dos Santos  al diario The Mirror.
“Felizmente pude salvar mis extremidades, sin embargo, otros dos amigos no tuvieron mi misma suerte”, contó el fisiculturista brasileño que hoy, junto con otros colegas, visita diversos colegios de su país para sensibilizar a los jóvenes a que si ellos quieren desarrollar musculatura no usen sustancias artificiales, sino suplementos naturales, como el ginseng, además de llevar programas de entrenamiento adecuados, buena alimentación y una vida sana.
El papel de la familia
Como este trastorno afecta de preferencia a los jóvenes, el psiquiatra Martín Nizama, del instituto Noguchi, recomienda a los padres de familia a estar atentos si sus hijos vienen entrenando más de la cuenta – en caso asistan a un gimnasio –, si se han vuelto últimamente muy estrictos con sus alimentos, si comienzan a medirse, pesarse y verse al espejo a cada instante, y empiezan a consumir sustancias que promuevan la tonicidad de sus músculos.
De ser ese el caso, agrega, los padres deben inmediatamente buscar ayuda profesional, y no esperar que acontezca alguna desgracia para recién actuar.
En tanto, la decana del Colegio de Psicólogos de Huánuco, Carmen Mendoza, sugiere a los papás a no solo dedicarse a trabajar, sino también a preocuparse por sus hijos.
Además de enseñarles que más importante de tener una figura bonita es cultivar y desarrollar la belleza interna, “que al fin de al cabo, es la que nunca se va marchitar”. 
“Está comprobado que las respuestas que los chicos no encuentran en casa lo van a buscar en la calle, y allí, por lo general, lo hallaran distorsionadas”, refiere. (Redacción)



Violencia callejera


Casi todos los días, los peruanos ponen en juego su vida. ¿La causa? El incremento incesante de la violencia criminal, que ha originado que de cada 10 víctimas de robo 6 sean asesinadas con armas de fuego.

El Perú se desangra por culpa de la delincuencia. Casi no hay un día que una persona no sea asesinada. El último episodio de sangre ocurrió en el Callao. En un hecho, aún no esclarecido por la Policía, tres personas murieron baleadas. Días antes, otros dos jóvenes fueron acribillados, esta vez en Lima, por resistirse al robo de sus pertenencias.
Y lo mismo que acontece en Lima y Callao, se vive – en menor o mayor escala – en otros departamentos del país.
En el Perú, 6 de cada 10 víctimas de robo son asesinadas con armas de fuego, de acuerdo con el último estudio sobre las muertes violentas por delitos dolosos realizado por el Ministerio Público en el 2012.
Mientras para el Comité Estadístico Interinstitucional de la Criminalidad (CEIC), de cada 100.000 peruanos, en el 2013, siete fueron víctimas de asesinato, siendo Barranca, la ciudad con la mayor tasa de homicidios, seguida de Trujillo y Tumbes. (Ver mapa)
El 84% de las víctimas son hombres, cuyas edades fluctúan entre los 15 y los 29 años. De los crímenes en 2013, la mayoría ocurrió en la vía pública, seguido de la vivienda de la propia víctima y en lugares abiertos. De acuerdo con el Ministerio Público, 5 de cada 10 víctimas en el 2012 tenían entre 18 y 34 años, es decir jóvenes en edad productiva.
A pesar que nuestro país presenta una de las tasas de homicidios más bajas del continente (16,3), es superior a la tasa de homicidios promedio mundial (6,2), y más del doble que las tasas de homicidios promedio de Europa, Oceanía y Asia.
La sensación creciente de inseguridad que viven los limeños se vio reflejada en la última encuesta de la ONG Lima Cómo Vamos 2014, donde el 64% de los encuestados reveló sentir miedo de ser objeto de un robo, y el 46% de que cada año estamos peor en materia de seguridad ciudadana. 
El miedo que sienten los ciudadanos por perder la vida está limitando cada que vez su tranquilidad diaria. Y esta realidad, según los índices que comparan la felicidad de la población en distintos países, nos ha convertido en uno de los países menos felices en América Latina.
La inseguridad ciudadana no solo está afectando a las personas, también a las inversiones que son tan necesarias para la generación de empleo.
Según el director del Instituto del Perú de la Universidad San Martín de Porres, Richard Webb, cada vez las personas y las empresas están siendo más renuentes a abrir un negocio o a levantar una construcción por temor a exponerse a extorsiones y amenazas a la familia y a tener que negociar con criminales.
Mal enfoque
La problemática de la inseguridad ciudadana no es nueva en el país. Esta comenzó a agudizarse desde que nuestra economía empezó a mejorar.
Para contrarrestar la creciente violencia, las autoridades de turno diseñaron y aplicaron diversas fórmulas, inclusive se trajeron diversos especialistas del extranjero, lamentablemente con poco éxito.
¿Por qué todas estas estrategias fallaron? Según  César Ortiz Anderson, experto en materia de seguridad, porque no hubo voluntad política para realizar reformas estructurales, tanto en la Policía como en la Justicia, además que se llamaron a los mismos que fracasaron en sus diseños y estrategias.
En tanto para Carlos Basombrío, ex viceministro del Interior, porque siempre se hizo de bombero, apagando el fuego, olvidándose del trabajo preventivo, e inclusive de las propias iniciativas de los ciudadanos.
¿Cómo enfrentamos este problema? Para Ortiz Anderson, los alcaldes deben ser bastantes creativos para enfrentar el fenómeno delictivo; por ejemplo, dice, deberían empadronar a todos los vigilantes informales de su distrito, para orientarlos en temas preventivos y dotarles de comunicación con sus serenazgos, para así ellos sean los ojos y oídos en sus respectivos cuadrantes. Asimismo, agrega, mejorar la iluminación y usar más la tecnología a través de más cámaras en zonas estratégicas, así como los pulsadores de pánico en áreas sensibles, etc.
Por su parte, Basombrío considera que se debe fortalecer las Juntas Vecinales para ellos identifiquen las zonas de riesgo y hagan acto de presencia para disuadir a los malhechores. De esta manera, dice, podremos tener un mapa del delito de cada distrito, que sirva a la policía para diseñar estrategias tendientes a rescatar a los jóvenes –blanco preferidos de los delincuentes – de los vicios. (Redacción)

MAYORÍA DE VICTIMARIOS SON JÓVENES
De acuerdo con el INEI, en el 2014, de los 95.265 detenidos por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud 28.286 eran hombres de entre 18 y 20 años, y 1.416 mujeres de la misma edad.


LAS 10 CIUDADES CON MAYOR TASA DE HOMICIDIOS EN 2013
1. Barranca (36,2)
2. Trujillo (25,0)
3. Tumbes (24,8)
4. Chimbote (22,1)
5. Pisco (12,2)
6. Chincha Alta (12,1)
7. Huaraz (12,0)
8. Cusco (10,0)
9. Sullana (10,0)
10. Cañete (9,6)
Fuente: Comité Estadístico Interinstitucional de la Criminalidad (CEIC)


Padres ejemplares


A pesar de no existir políticas públicas que los ayuden, muchos padres adolescentes salen adelante para sostener a sus hijos.

José Martínez, de 19 años, tiene que trabajar hasta 12 horas para mantener a Thiago (de 3 años). A pesar de su poco tiempo,  José siempre se las ingenia para jugar con su  hijo.
“Desde que la mamá de mi nene se fue hace un año, yo no paro de trabajar porque no quiero que nada le falte”, cuenta con orgullo este padre adolescente mientras toma el desayuno que su abuela, María, le ha preparado.
José vive en Ventanilla, Callao, y de lunes a sábado debe levantarse muy temprano para ir a trabajar en una fábrica de tejidos, a una hora de su casa si no hay mucho tránsito. “La paga no es buena, por eso me veo forzado a hacer horas extras”, narra José.
Hasta antes que naciera Thiago, José estudiaba y jugaba como muchos jóvenes de su edad. Sin embargo, todo ello cambio cuando se convirtió en padre a los 16 años.
Bien o mal, desde hace un año, José goza de un empleo, que cuando era menor de edad le fue esquivo por no contar con un permiso de sus padres, por ser huérfano.
Una historia parecida lo vivió Faustino Quispe, de 21 años, quien por falta de empleo fijo tuvo que irse a vivir a un asentamiento humano junto a su pareja, Carmen, y su menor hija.
Faustino al igual que José fue padre a los 16 años, y a pesar de no contar con un empleo nunca se desentendió de su responsabilidad.
Gracias a un primo que le prestó dinero comenzó vendiendo emoliente en La Victoria, cerca del colegio Labarthe. Hoy, Faustino tiene una juguería en un mercado de Villa Salvador.
“No da para mucho, pero por lo menos alcanza para la comida y las medicinas que mi hija precisa cuando se enferma”, cuenta Faustino mientras atiende a algunos de sus clientes.
Padres invisibles
La última Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) publicada en mayo pasado, como las anteriores realizadas por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), no dice nada sobre los padres adolescentes, debido, según dicha institución, porque ningún organismo del Estado lo ha requerido.
Para la doctora Edith Soto, fiscal de familia de José Crespo y Castillo, Huánuco, enfocarse solo en la problemática de las mujeres adolescentes olvidándose de los adolescentes es como decirles a los chicos: ¡embaracen y luego desentiéndanse!
Según la letrada, si queremos que los adolescentes [menores de edad] asuman sus responsabilidades debemos darles facilidades, y para ello hay que modificar el artículo 46 del Código Civil para permitirles trabajar con solo acreditar que ya son padres.
Actualmente la norma solo permite a un joven mayor de 16 años y menor de 18 trabajar si es que cuenta con el permiso de sus padres o tutores, o demuestre haberse casado o poseer un título oficial. Y en los mayores de 14 años solo reconocer a su hijo, demandar y ser parte en los procesos de tenencia y alimentos a favor de su hijo, y demandar y ser parte en los procesos de filiación extramatrimonial de su hijo.
Sobre esta problemática, Manuel Vargas, de la ONG Asociación Taller de los Niños, sostiene que no ver quiénes son los padres adolescentes impide diseñar políticas públicas para ellos. “Estos jóvenes tienen necesidades diferentes a las de las madres, perfiles diferentes, y por eso requieren otro tipo de atención”, dice.
En esa línea, la directora de Niños, Niñas y Adolescentes del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, María del Carmen Santiago, refiere que es importante visibilizar a los jóvenes, ya que en el embarazo adolescente, como problemática que afecta a niños, subyacen problemas propios de los adolescentes, como la carencia de cuidados paternales, de orientación y de la atención de la salud integral de ese niño, que empieza en la infancia y continua en su juventud. Además del tema de manejo de las emociones, de los conflictos y el conocimiento de las etapas propias de su desarrollo.
Para Santiago es fundamental trabajar en prevención de estos embarazos y también en orientación. Por ello, afirma, las escuelas de padres del Ministerio de Educación deben fortalecerse como se viene haciendo con los Centros de Emergencia Mujer, a donde en teoría los papás deberían asistir, no solo para prevenir embarazos no deseados, sino también para que sepan sus deberes y derechos con sus hijos.
Mientras los padres adolescentes continúen siendo marginados de las políticas públicas, ejemplos, como los de José y Faustino serán muy pocos. Por tanto, continuarán persistiendo padres adolescentes irresponsables y por ende madres solteras, que tendrán que hacer no solo de mamá, sino también de papá. (Redacción)

DURA REALIDAD
Según el último resultado de la Endes, en Lima una de cada diez mujeres de entre 15 y 19 años está embarazada o ya lo ha estado. Una cifra que supera al porcentaje del 2012, que situaba estos casos en un 7,7%.
En el país, Loreto continúa siendo el departamento con mayores índices de maternidad adolescente, con 30,4%. Le sigue Amazonas, con 28,1%; Madre de Dios, con 24,4%; San Martín, con 24,1% y Tumbes, con 21,4%.


La calle no es su lugar


A pesar del crecimiento económico que vivimos,  casi dos millones de niños en el Perú trabajan. Lo peor, es que el 53,9% tiene menos de 13 años, por lo que miles dejaron de estudiar.

La familia de Juanito (10 años) aumentó. Desde hace un mes, él tiene dos hermanitos más. Ahora en su hogar, localizado en el pueblo de Añay, Huánuco, hay seis bocas por alimentar.
A raíz que la familia creció, Juanito y su hermana Rosa, dos años menor que él, dejaron de estudiar hace cuatro meses para ayudar a su papá en el sembrío y la cosecha que tienen.
Al igual que Juanito y Rosa, en el Perú un millón 660 mil niños, niñas y adolescentes trabajan. Como si fueran adultos, estos chicos deben cargar sobre sus espaldas una serie de responsabilidades, como el tener que laborar más de seis horas al día, muchas veces en condiciones peligrosas para su salud e integridad física.
Lo más cruel de esta realidad, es que 53,9% de estos pequeños son menores de 13 años, en su mayoría varoncitos.
En un contexto donde se supone hay más empleo que hace 20 años atrás, gracias al crecimiento económico del país, cómo se entiende que esta problemática social cada año se esté agudizando más.
Según el doctor Carlos Villareal, comisionado de la Adjuntía para la Niñez y la Adolescencia de la Defensoría del Pueblo, la mala redistribución de la riqueza, que ha provocado pobreza en las familias, es la responsable de esta situación.
Otro factor que favorece el trabajo infantil, agrega, es la costumbre en muchas áreas rurales que los niños trabajen [porque hay la creencia que ello les ayudará a formarse], de ahí que esta práctica sea valorada de manera positiva en el mundo andino.
Precisamente por esta costumbre es que en las áreas rurales, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 64% de los niños de 5 a 13 años trabaja.
Deserción escolar
El trabajo infantil no solo priva de su infancia al menor, también lo aleja de la escuela.
Según el Ministerio de Educación (Minedu), de los 7 millones 591.077 de matriculados en educación básica regular (inicial, primaria y secundaria) en el 2013, el 11,1% dejó de estudiar en el área urbana, y 18,2% en el ámbito rural.
Elizabeth Galdo, directora de la Fundación Telefónica, dice que el abandono del estudio resta la oferta de un trabajo decente en el futuro de los afectados por el trabajo infantil.
La norma no se cumple
En el 2010, el Ministerio de la Mujer aprobó a través del DS Nº 003-2010 una lista de actividades peligrosas que las niñas, niños y adolescentes no deben realizar, como ser agricultor, cobrador en transporte público, cocinero, peón en construcción civil, cuidador de personas, obrero en la fabricación artesanal de ladrillos y adobes, limpiador de vidrios en edificios,  conductor de vehículos de transporte y carga pesada, trabajador en la minería formal o informal, reciclador, y vendedor en la vía pública.
A pesar de esta prohibición, la Defensoría del Pueblo advirtió a inicios del año que en muchos lugares del país dicha norma no se está cumpliendo a cabalidad.
Así tenemos que en los registros de 12 direcciones regionales de trabajo se reportaron 65 adolescentes en trabajos peligrosos, mientras que en 11 municipios dicho número ascendía a 932.
Esfuerzos insuficientes
En el 2012, el Gobierno aprobó una estrategia para prevenir y erradicar el trabajo infantil.
A pesar de los pequeños avances, el doctor Villareal considera que debe realizarse una evaluación integral para determinar  cuánto se ha reducido dicho problema. Por ello, dice,  es necesario que el INEI tenga una base de datos especializada y actualizada sobre el tema.
Para la Organización Internacional de Trabajo (OIT), el Estado Peruano debe concentrarse en las políticas de protección social y dar prestaciones por desempleo o maternidad a los padres de familia. “Si los padres tienen un trabajo digno, muchos niños ya no se verían obligados a trabajar”, señala Guillermo Dema, especialista de la OIT. (R.V.)

DATOS DE INTERÉS
1.- Se considera trabajo infantil cuando los menores de 14 años realizan actividades peligrosas que ponen en riesgo su salud, seguridad y desarrollo moral.
2.- Excepcionalmente un niño puede trabajar desde los 12 años.

3.- Según la OIT, 168 millones de niños, niñas y adolescentes trabajan. De esa cifra, 85 millones lo hacen en condiciones peligrosas y de esclavitud.

Cuidado: ¡El frio mata!


Ahora que el invierno se asoma en el país, niños y adultos mayores están expuestos a enfermedades respiratorias. Solo el año pasado, por culpa de la neumonía murieron 263 menores de 5 años.

A menos de un mes del inicio oficial de la temporada de invierno en el país, los temores por el incremento de las Infecciones Respiratorias Agudas (IRAS) crecen entre las autoridades de salud, y esto debido, a que este año, a diferencia de los anteriores, el fenómeno del Niño adelantó el friaje en la selva y la helada en la sierra, por lo que se cree que este 2015, el número de incidencias y de mortalidad por enfermedades relacionadas a las IRAS aumentará.
Según informes epidemiológicos del Ministerio de Salud (Minsa), hasta la última semana de mayo ya se habían registrado en el país un total de 641.151 episodios de IRAS en menores de 5 años; 6.236 episodios de neumonía y 73 defunciones por neumonía. 
Cabe señalar que las IRAS son un grupo de enfermedades causadas por virus, bacterias y hongos, siendo la forma más grave, la neumonía que es la causa principal de muerte de niños y adultos mayores en todo el mundo.
Por causa de la neumonía, el año pasado se registraron 25.520 episodios de esta enfermedad en menores de 5 años, de los cuales 263 murieron. Los departamentos de Puno, Cusco, Junín, Loreto y Huancavelica fueron los que registraron mayores casos defunciones y letalidades de neumonía.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el caso de los departamentos de la sierra y selva del Perú, las muertes por neumonía se traducen por la dificultad en el acceso a los servicios de salud. En efecto, en muchos lugares del país aún las personas deben caminar horas, y hasta días, para llegar a una posta o centro de salud más cercana. Una tarea pendiente que el Estado urge solucionar.
Si bien el Minsa ha logrado reducir en los últimos años el número de incidencias y mortalidad de las IRAS en los menores de 5 años, gracias a una mayor cobertura de salud y al incremento de las vacunas, no podríamos decir lo mismo de los adultos mayores, quienes por padecer de enfermedades crónicas están más propensos a sufrir de asma y neumonía. Sobre todo ahora que por el fenómeno del Niño se ha adelantado el invierno en varios lugares del país.
Es el caso de Gladys Bustillos, quien durante 10 años sufrió de asma, que se agudizaba cuando llegaba la temporada del frio, al punto de tener que ir en más de una oportunidad al hospital.
Resignada a usar medicamentos de por vida, ya que los médicos le habían informado que su mal no tenía cura, ella decidió un día -por invitación de una amiga-  acudir a la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, donde gracias a las Cadenas de Oración, de los días martes en las que participó, logró curarse.
Hoy, con 56 años, la señora Gladys tiene salud y disfruta de una nueva vida.  “Solo en Jesús encontré una razón para vivir”, refirió. (Redacción)


RECOMENDACIONES
Para prevenir la neumonía y asma, la doctora Doris La Chira, del Sisol El Agustino, recomienda a los padres llevar a sus hijos al médico cuando ellos tienen más de 3 días de fiebre, dificultades para respirar, complicaciones para beber o comer y somnolencia.
En el caso de los adultos mayores, sugiere abrigarse de acuerdo a las condiciones de su salud, llevar sus controles periódicos y no olvidarse de vacunarse.


Una impresión positiva importa


¿Te has preguntado si tu imagen refleja tu esencia y un mensaje positivo? Siga leyendo el tema que preparamos para ti y sepa.

Ya sea para una entrevista de empleo o para una cita con un amigo o amiga, tu apariencia hablará en voz alta acerca de ti. Por ejemplo, algunas estrellas de Hollywood han ganado fama internacional no precisamente por un buen papel en alguna película, sino por lo difícil de su carácter.
Uno de esos casos se dio con la actriz Katherine Heigl, de la serie televisiva “
Grey's Anatomy”, quien fue considera una persona difícil de trabajar por la creadora de la exitosa serie, Shonda Rhimes.  La actriz durante una entrevista con el programa estadounidense “Oprah’s Next Chapter” dijo en su defensa que actuó deliberadamente: “Por supuesto, como cualquier ser humano, cometí errores, pero fue un accidente o descuido, pude haber dicho o hecho mal, pero yo siempre trato de arreglarme. Yo no lo hago con la intención de ser grosera o descortés.”
La excusa de la actriz ha sido utilizada por muchas mujeres famosas y no tan famosas.  Muchas  alegan que son incomprendidas, y por más que la excusa pueda ser verdadera, la primera imagen dejada en un primero contacto fue comprometida de una manera negativa.
No cometa errores
En el blog de Cristiane Cardoso, Nubia Siquera, que es colaboradora del mismo blog, ofrece consejos para aquellas que buscan tener una buena impresión. “Su aspecto físico cuenta mucho; su postura y el tono de voz también. Usted debe tener cuidado de mirar a los ojos, el brillo de la cara con una sonrisa y ser firme en el apretón de manos”, explica. También señala que, en este momento, tenemos que superar la timidez y la inseguridad, con el fin de despertar en la otra persona el deseo de conocerla mejor.
Simplicidad cuenta mucho en estas horas. Recuerde: para ser interesante para otros, comience demostrando interés por lo que los otros quieren decir primero. 
Asimismo tome en cuenta que la primera impresión puede abrir o cerrar puertas. Por lo tanto, si la presentación no es positiva, una conversación inicial podría ser el último. Por eso, en esos momentos, tienes que estar relajada y actuar naturalmente, porque nadie se siente bien en hablar con una persona ansiosa o nerviosa.  (C.M.)

Sepa qué hacer con su gratificación


Para no gastarlo en cosas superfluas, El Universal conversó con tres especialistas para que le des una buena utilidad.

A pocos días de recibir las gratificaciones por 28 de julio, te decimos qué hacer con este dinero extra.
Ignacio Capparelli, vicepresidente de productos Citibank del Perú, sostiene que independiente del monto a recibir lo óptimo es evaluar la situación de la persona o familia. Si uno está ajustado, dice, lo primero que hay que hacer es cancelar deudas, y para ello debemos empezar por la más onerosa.
Si ese no fuera su situación, el funcionario bancario te recomienda optar por el sistema financiero que te ofrece dos grandes vías: Los plazos fijos si es que se quiere una inversión más conservadora y en cierta forma un poco más de corto plazo que tiene una liquidez casi inmediata cuando se cumple el plazo. O una inversión de mayor plazo que te ofrecen la opción de una inversión mucho más sofisticada y en la cual no es necesario entrar con un capital muy grande.
Por su parte, la gerente de Banca Personas y Emprendedores del Banco de Comercio, Marisa Freire, recomienda guardar un porcentaje para comprar bienes, otro para la educación y otro para pagar deudas, especialmente las más caras por la tasa de costo efectiva anual (TCEA).
Freire sostiene que es importante ir generando una nueva cultura de ahorro y endeudamiento basada en la administración prudente del dinero.
La especialista considera que la compra en efectivo ayuda a la administración del dinero recibido ya que evita gastar lo que uno no tiene.
Mientras tanto, el director ejecutivo de Presta Club, Luís Sánchez, sugiere a las personas a pagar sus deudas, principalmente las adquiridas con la tarjeta de crédito, y si no tuvieran deudas, invertir ese dinero extra en un banco, cajas municipales, pero no en cooperativas, ya que estas no cuentan con el fondo de seguro que les garantice que en caso de quiebra, le devolverán su dinero. (Redacción)