jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Cuánto dura una emoción?


Estudio reveló que por culpa nuestra algunas duran más que otras.

La tristeza y el odio son las emociones que más perduran en lo seres humanos. Así lo reveló un estudio de la universidad de Lovaine, Bélgica, que fue publicado en la revista científica Springer’s jornal Motivation and Emotion.

Según la investigación, el tiempo que dura las emociones está relacionado con la importancia de los eventos que lo provocan. Cuanto más importante es para la persona, permanece más tiempo.
Philippe Verduyn y Saskia Lavrijsen, responsables del estudio, sostienen que la información obtenida confirma lo que ya sospechaban: que somos nosotros los responsables de nuestro estado de ánimo al conferirle importancia a las situaciones que atravesamos.

Sin embargo, la investigación también demostró que tenemos cierto control sobre la intensidad y la duración de nuestras emociones. “En la medida que nosotros paramos meditando una y otra vez en lo ocurrido, lo único que logramos es que la tristeza se incremente. Al contrario, si somos capaces de controlar nuestros pensamientos y aprendemos a dejarlo ir, podemos hacer que la tristeza dure mucho menos”, dijeron.

Duración
Cuando los investigadores profundizaron en los estados emocionales de los 233 estudiantes de secundaria que participaron del estudio, descubrieron que los episodios de tristeza sumaban una media de 120 horas. Seguido del odio, con un tiempo de 60 horas aproximadamente. En el extremo opuesto encontraron la vergüenza, que los inundó solo durante media hora. La sorpresa, el miedo, el disgusto, el aburrimiento, la irritación y la sensación de alivio también fueron emociones de corta duración. Afortunadamente, la alegría duró más tiempo, aunque solo una media de 35 horas.

Al comparar diferentes pares de emociones, apreciaron que la culpa era mucho más duradera que la vergüenza y que la ansiedad es más perecedera que el miedo.

En la investigación se estudiaron 27 tipos de emociones que los seres humanos experimentan a lo largo de su vida. (C.M.)


Várices molestosas



No solo afecta la estética, sino que puede poner en peligro la vida de quienes lo sufren de no tratarse a tiempo.

Esas venas inflamadas que parecen carreteras en las piernas de algunas personas, y que muchas veces generan ardor, quemazón y dolor, son conocidas como várices.

En el Perú no se sabe con certeza cuántas personas sufren de esta enfermedad. Algunos señalan que bordea el 27%; otros en cambio, que supera el 40%. Cifras más, cifras menos, lo cierto es que este es un problema bastante frecuente en los consultorios médicos.

¿Qué causa las várices? Según el doctor Wernher Cuya, cirujano cardiólogo de la clínica La Luz, entre los factores más importante están la predisposición genética; es decir, la herencia; el embarazo, responsable del mayor número de casos; la edad, de preferencia a partir de los 45 años; la obesidad; y la hipertensión arterial.

En el caso de Manuela Padilla, la causa de las várices que tuvo fue el sobrepeso (llegó a pesar 75 kilos cuando por su estatura debía pesar como máximo 50) que sufrió durante 23 años, y que le afectó ambas piernas.

El doctor Cuya revela que a diferencia del pasado, donde por cada ocho mujeres con várices había dos hombres, hoy esa brecha se ha estrechado debido al incremento de los malos hábitos de vida en la población masculina.

No todas las várices que sufren las personas son las mismas. Según el cirujano, existen hasta cuatro tipos. Tenemos las “arañitas vasculares”, que no representan ningún problema de salud; las reticulares, que producen pesadez y prurito pero que son tratables; las varicosas, que ameritan observación; y las úlceras venosas, donde se producen lesiones y oscurecimiento de la piel. De estos cuatro, los más frecuentes en los consultorios, son los dos últimos.

Manuela revela que cuando fue al médico a los 38 años a causa de los malestares que sentía en las piernas, sobre todo cuando caminaba, este le dijo que sufría de várices tipo tres, por lo que le recomendó someterse a una cirugía para extraerle las venas dañadas.

El doctor Wernher Cuya afirma que las personas que sufren de várices tipo tres y cuatro no deben permitir que les operen, sin antes haberse sometido a una evaluación previa, a través de un eco-Doppler, puesto que la vena inflamada visible es parte de un todo, que probablemente también esté afectada, y que requerirá de atención.

Asustada por su estado de salud, Manuela Padilla, luego de ver un programa de la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, decidió usar su fe para curarse de las várices. Con perseverancia logró superar este mal, que durante tres años cambió su vida. 

Prevención
Las várices, como muchas enfermedades, al inicio no causan molestias. La persona solo observará que sus venas están dilatadas. Lo que no sabe, dice el especialista, es que cuando la sangre está estancada por mucho tiempo en las venas puede producir un tromboembolismo pulmonar, que si ocupa un lugar muy grande en los pulmones es probable que cause la muerte. Por tanto, afirma, no hay que esperar sentir las molestias para visitar un médico.

A las personas que están parados o sentados por horas, como policías, secretarias, chef, vendedores; y que están predispuestos a sufrir de este mal, el doctor Cuya les recomienda levantar los pies durante 10 minutos antes de levantarse. Asimismo hacer ejercicios, evitar la obesidad, no ponerse ropa ceñida (ajustada), usar medias especiales que no aprieten las piernas, no cruzar las piernas cuando estén sentadas y alejarse del calor. (Redacción)

EN OTRAS PARTES
Las várices generalmente se presentan en las piernas, aunque también pueden aparecer en los brazos.



“Detección precoz y manejo oportuno disminuyen el suicidio”


En Lima, cada 22 minutos alguna persona intenta quitarse la vida, principalmente por problemas de depresión.

La famosa actriz estadounidense Lisa Lynn Masters, quien en el Perú se hizo conocida por la serie La ley y el orden, se suicidó la noche del 15 de noviembre en un hotel de San Isidro, según la policía, por problemas sentimentales.

En la habitación donde fue hallada, los agentes encontraron pastillas antidepresivas, así como dos cartas en las que señalaba estar atravesando por problemas depresivos muy crónicos.
Cifras del Instituto Nacional de Salud Mental, revelan que cada 22 minutos en Lima alguna persona intenta quitarse la vida, sobre todo por problemas de depresión. Sin embargo, no son las únicas causas.

Para hablar sobre la salud mental de los peruanos, entrevistamos al doctor Freddy Vásquez, psiquiatra del hospital Noguchi.

¿Por las cifras que nos dicen que la mayoría se suicida por depresión, podemos afirmar que los peruanos son depresivos?
— No. Lo que pasa es que en el mundo la depresión está entre el 60 a 70% como principal causa de suicidio, y el Perú no se escapa de esa realidad.

¿Qué causa la depresión?
— La depresión es una enfermedad que puede tener una causa real o psíquica. Por lo tanto, es un conjunto de factores biológicos, psicológicos y de medio ambiente que pueden terminar por desequilibrar el sistema neurotransmisor que dirige la vida afectiva de la persona, produciendo una serie de síntomas.

— ¿Existen otros factores que lleven a la persona al suicidio?
— Si hablamos de enfermedades, tenemos la bipolar, la esquizofrenia, la ansiedad, así como los trastornos de personalidad y de conducta. Ahora si nos referimos a los motivos para suicidarse, están los problemas económicos, sentimentales, laborales y familiares.

¿Cómo prevenimos?
— La detección precoz de las causas y su manejo oportuno disminuirán mucho el suicidio. Por eso es importante que estemos alertas a las señales que la persona transmita.

— ¿El diálogo, no dejarla sola, ayudan?
— Previenen el momento, pero lo que va a curar es el tratamiento que tendrá la persona.

— ¿Quién se suicida más, el hombre o la mujer?
— El suicidio consumado es más frecuente en varones. Y el intento de suicido se da más en mujeres.

— ¿Existe alguna razón para esa proporción?
— El hombre por ser más reservado, no busca ayuda. En cambio la mujer, lo expresa de varias formas: llorando, hablando, gritando, etc. (Redacción)

SEÑALES DE ALERTA
Tristeza o irritabilidad profunda
No querrá levantarse de la cama
Se aísla
No come
Merodea la ventana
Anuncia de forma escrita, verbal, etc.

CAUSA PRINCIPAL
La depresión
CIFRAS

1 millón 700 mil peruanos sufren de depresión, de los cuales el 55% no advierte la enfermedad; el 20% lo percibe, pero no hace nada; y solo el 25% acude a un centro de salud.

Hipertensión arterial: asesino silencioso


Diversos órganos del cuerpo se ven afectados. No tiene cura, y la medicación es de por vida.

Una de cada cuatro personas adultas es hipertenso en el país. Por no presentar ningún síntoma, la mayoría recién se entera que sufre de esta enfermedad cuando presenta algún problema de salud.
Ese fue el caso de Manuela Ortega, quien fue diagnosticada con hipertensión arterial luego de visitar al médico por causa de los dolores de cabeza, mareos y adormecimiento del rostro que sentía, y cuyas molestias se acentuaban cada vez que se presentaba algún problema.

Según el doctor Javier Heredia, cardiólogo de la clínica Angloamericana, la hipertensión arterial (presión alta) es una enfermedad crónica que consiste en el incremento constante de la presión sanguínea en las arterias debido al estrés, el cigarrillo, la herencia, obesidad, edad y el excesivo consumo de sal. “Cuando la presión está elevada el corazón trabaja más, haciendo que crezca de tamaño”.

La hipertensión arterial genera graves problemas de salud. Entre ellos, el infarto cardíaco, considerado la primera causa de muerte; el derrame cerebral, la insuficiencia renal y el daño ocular.
Manuela Ortega cuenta que producto de la hipertensión, que cree la adquirió por herencia, ella comenzó a sufrir del corazón a los 39 años.

Estudios de la Organización Mundial de la Salud revelan que la hipertensión arterial generalmente afecta a los países de ingresos medios y bajos por la debilidad de sus sistemas de salud, que han originado que la mayoría de los casos de esta enfermedad no sean diagnosticados, ni controlados ni tratados.  

En el mundo, la región que presenta el mayor número de casos de hipertensión es África, con un 46%, mientras que la menor incidencia se da en las Américas.

Con relación a la mujer, el varón tiene más probabilidades de desarrollar la hipertensión arterial. Las causas se desconocen, aunque la Fundación Española del Corazón cree que la presencia de los estrógenos en las mujeres actuaría como un factor de protección.

La hipertensión arterial no tiene cura, solo se puede tratar. Por lo que, según el especialista, la medicación y los cambios de estilo son de por vida.

En el caso de Manuela, el médico le recomendó no tener emociones fuertes, a alimentarse de manera saludable, y a tomar una pastilla diaria.

Una persona es hipertensa cuando su presión arterial es igual o mayor a 140/90 mm Hg en dos o más oportunidades. Lo normal es tener 120/80 mm Hg.

La primera vez que Manuela visitó al médico por las molestias de salud que sentía, su presión era de 160/90 mm Hg.

Dispuesta a no continuar cargando el resto de su vida con la hipertensión y el problema cardíaco, Manuela decidió en la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, al cual ya asistía, perseverar para recobrar su salud. Y así lo hizo. Luego de un tiempo, fue curada gracias a su fe.

Un diagnóstico temprano, afirma el doctor Heredia, puede ayudar a prevenir una serie de enfermedades. Por esta razón, el Ministerio de Salud recomienda medirse la presión arterial con regularidad (al menos una vez al año después de los 40) y tomar medidas para mantenerla normal o bajarla si se tienen niveles de riesgo, en especial en personas con problemas cardíacos, diabetes o que han sufrido un accidente cerebrovascular. (Redacción)

TRATAMIENTO
- Consuma una alimentación cardiosaludable, que incluya potasio y fibra.
- Tome mucha agua.
- Haga ejercicio con regularidad, al menos 30 minutos de ejercicio por día.
- Si fuma, deje de hacerlo.
- Elimine la ingesta de alcohol.
- Reduzca la cantidad de sodio (sal) que consume.
- Disminuya el estrés. Si no puede por sí mismo, practique yoga.
- Mantenga un peso corporal saludable.




Cantagallo se levanta luego de la tragedia


A casi un mes del incendio, sus pobladores se aferran a sus sueños para salir adelante.

Once de la mañana del lunes 14 de noviembre. Ese día en la comunidad de Cantagallo el calor es intenso, y varios niños lloran por falta de agua. Sus madres tratan de calmarles, pero el esfuerzo es infructuoso. A pesar que cuentan con bidones de agua, no pueden gastarlo en otra cosa que no sea para la comida, el baño o lavar la ropa. Y eso, que aún no estamos en verano.

La vida en Cantagallo nunca fue fácil, ni antes del incendio ocurrido el cuatro de noviembre, ni mucho menos ahora que no cuentan con casi nada.

La noche del siniestro, las 480 familias que viven en esta comunidad lo perdieron todo. Ese fue el caso de Lita Abanaria, quien hace un año con sus dos hijos en brazos decidió dejar su natal Iquitos para reunirse con su conviviente en Lima, sin saber lo que iba ocurrir tiempo después. “Todo fue rápido, no hubo tiempo para rescatar nada. Apenas pude correr hacia un parque donde estaban otras señoras”.

A pesar de la desgracia, Lita no deja de sonreír, porque—según ella— está acostumbrada a los desafíos. “Desde muy niña mis padres me enseñaron a trabajar, porque en casa faltaba todo. Así que estoy segura que volveré a levantarme con la ayuda de mi esposo”, nos confiesa esta joven mujer mientras lava los pocos utensilios que le han regalado.


A unos metros de donde vive Lita, en un improvisado cuarto hecho a base costalillos, Petri Reátegui, una shipiba oriunda de Pucallpa que vivía de la venta artesanal que confeccionaba, no se muestra optimista como su vecina debido a que ha perdido todos sus materiales. “Estoy preocupada, mi esposo no tiene trabajo fijo, y tengo dos niñas, una de ellas sufre de asma y anemia”, afirma.

Luego del incendio que dejó 1.477 damnificados y 267 casas destruidas, muchas personas e instituciones se han acercado a Cantagallo para llevar agua, frazadas y comida no perecibles. Sin embargo, como nos revelan Lita y Petri, lo que ellas quieren es contar con la casa que se les ha prometido y oportunidades para trabajar. (Texto y fotos: C.M)

Epilepsia: mal que pone en riesgo la vida


Afecta a cualquier persona. Dependiendo de las causas, algunos deben medicarse de por vida.

Durante siglos, debido al desconocimiento que había sobre la enfermedad, a las personas con epilepsia se les acusó de estar poseídas. Por esta razón fueron evitadas, temidas y despreciadas. Hoy, con el adelanto de la ciencia, sabemos que esta afección no tiene nada que ver con la malignidad sino con una descarga excesiva de las neuronas cerebrales, que se manifiesta en forma de crisis inesperadas y espontáneas, y que pueden durar unos segundos como algunos minutos.

Las causas de esta enfermedad son múltiples. Pueden ser el resultado de accidentes cerebrovasculares de tipo isquémico y hemorrágico, infecciones como la meningitis, tumores malignos o no, lesiones por golpes o impacto de bala, y cicatrices por la presencia de parásitos. Sin embargo, también hay las que no tienen una causa concreta conocida, como epilepsias idiopáticas o criptogénicas, que por lo general son heredadas y suelen presentarse durante la niñez.

A pesar de lo que muchos creen, la epilepsia no solo se manifiesta con convulsiones y pérdidas de conocimiento (tonicoclónicas generalizadas), que son las más conocida por las personas, también se presenta como una desconexión momentánea con el entorno (las denominadas ausencias), y con movimientos leves involuntarios sin pérdida de conciencia (convulsiones focales). Otras formas menos frecuentes son el movimiento reiterado de cabeza y ojos, alucinaciones, desmayos repentinos y rigidez muscular.

Según el doctor Carlos Castañeda, neurólogo de la clínica El Golf, para hablar de epilepsia la persona tiene que haber padecido al menos dos crisis. Generalmente estas crisis se presentan una vez al día, aunque también pueden manifestarse varias veces luego de algunas semanas de tranquilidad.

Deisi Mogollón empezó a convulsionar una vez al día con solo dos años. Después aumentó a tres cuando llegó a la adolescencia. “No solo convulsionaba en mi casa, sino también en la escuela. Por esta razón, fui más de una vez al hospital”, revela.

Si bien en la mayoría de los casos, la epilepsia es tratable y curable, muchos enfermos tienen ideas equivocadas sobre este mal. Por lo que prefieren callar y convivir con la dolencia, sin saber que están exponiendo sus vidas, ya que si en una de esas crisis—por ejemplo— quedan inconscientes pueden tener un accidente. Ese fue el caso de Deisi, quien luego de una crisis cayó de la escalera desfigurándose el rostro.

Tratamiento
Llevar una vida normal depende que la persona haya tenido un buen diagnóstico. Según el doctor Castañeda, el especialista comenzará preguntando si existen antecedentes familiares. “Si el paciente tiene menos de 20 años, y uno de sus parientes ha sufrido de este mal, entonces es más que seguro que la epilepsia lo contrajo al nacer. En cambio, si aparece después de esa edad, y no existen antecedentes y nunca ha convulsionado, es muy probable que la causa de la epilepsia sea por un tumor, parásito o traumatismo. Para descartar o confirmar la sospecha, se realizarán varias pruebas”, afirma.

Una vez determinada la causa de la epilepsia, el médico determinará el tipo de tratamiento a seguir. En el 70% de los casos, asegura el neurólogo, la persona responde a la medicación. En tanto, que el 20% precisará de una mayor cantidad de pastillas para controlar las convulsiones. Y solo el 10% requerirá de cirugía.

Deisi Mogollón venía sufriendo de epilepsia por años, por esta razón su madre lloraba. Un día su suegra le invitó a participar a la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, donde luego de usar su fe logró curarse. (Redacción)

SABÍA
140 mil epilépticos hay en el Perú. De esos el 20% no responde a las medicinas que se les suministra para evitar las convulsiones. 



Plaza San Martín: 95 años de historia


Construida para celebrar el primer centenario de la Independencia, por sus calles caminaron famosos escritores, artistas, políticos y empresarios. 

Sentado en una banca encontramos a Florentino Apaza. Él es un cusqueño de 86 años que desde que se jubiló en 1989, visita casi todos los días la plaza San Martín.
Con voz temblorosa, propia de su edad, pero con una memoria de elefante, nos cuenta con ojos de nostalgia que esta plaza ya no es la misma que él conoció cuando llegó a la capital, allá por la década de los 60.

“Todos los sábados por la tarde, luego de salir de mi trabajo visitaba este lugar con mis amigos. Aquí no solo estaban las mejores heladerías o pastelerías de la ciudad, sino también las chicas más bonitas”, rememora.

La plaza San Martín que conoció don Florentino, hoy se ha transformado en un lugar de trabajo de ambulantes, artistas de la calle, prostitutas y homosexuales.

A partir de las 5 de la tarde, músicos imitando a Michael Jackson o John Travolta deleitan a los concurrentes con elegantes pasos, mientras sus compañeros piden dinero para apoyar al arte.

¿Por qué este emblemático lugar decayó con los años? Para responder a esta pregunta, viajaremos por el tiempo.

Sus orígenes
La historia de la plaza San Martín no se inicia con su inauguración el 27 de julio de 1921, sino mucho antes, prácticamente pocos años después de la fundación de Lima.

En el espacio que actualmente ocupa la plaza, 1593 se crea el hospital San Diego, cuya administración 15 años después pasó a los hermanos de la Orden de San Juan de Dios. 

Posteriormente, en 1850, el hospital es destruido para construir la estación del primer ferrocarril de Sudamérica, que cubría la ruta Lima–Callao.

Con motivo del primer centenario de la Independencia del Perú, en 1919 el presidente Augusto B. Leguía manda a expropiar la Estación de San Juan de Dios y el terreno del que iba hacer el Teatro Nacional, para construir ahí una nueva plaza.

El trazado, la ornamentación, el mobiliario y la jardinería de la plaza San Martín fue encargado al español Manuel Piqueras, quien para construir de las bancas, balaustradas (pequeñas columnas) y el piso usó los materiales más caros de la época, como el mármol y granito.

Para esculpir la figura de San Martín, curiosamente también fue designado otro español, el arquitecto Mariano Benlliure. Por su formación de artista, Benlliure representa al libertador no en una actitud bélica, sino más bien reflexiva, pero sin perder un ápice de marcialidad ni de dignidad.

El glamour
La plaza San Martín como la conocemos hoy, fue terminada en la década de los 40. Desde su inauguración fue la predilecta de los limeños, sobre todo de los aristócratas. Según el historiador Juan José Pacheco, la presencia de bares, cafés, pastelerías, restaurantes, cines, billares, salones de belleza y librerías, constituyeron el mejor pretexto para visitarla.

Por sus calles y establecimientos pasaron famosos escritores como Mario Vargas Llosa, Oswaldo Reynoso, Alfredo Bryce, entre otros. Igualmente cineastas y artistas extranjeros de la talla de Orson Welles, Brigitte Bardot, Michael Jagger y Keith Richards. También millonarios como Aristóteles Onassis y políticos como Richard Nixon, Robert Kennedy y el emperador Akihito.

La decadencia
La tranquilidad de la plaza San Martín se vio turbada por primera vez en 1958, con las protestas de los estudiantes sanmarquinos frente al frontis del hotel Bolívar, donde estaba alojado el vicepresidente norteamericano Richard Nixon.

Dicha manifestación, que acabó con la detención de varios universitarios y políticos de izquierda, sería el preludio de lo acontecería años después en aquel espacio público.

Por su ubicación en el centro de Lima, la plaza San Martín con el correr del tiempo se convirtió en el lugar preferido de los mítines políticos y las protestas sociales. Esto trajo consigo, que la gente comenzara a buscar otros lugares más seguros.

Según el arquitecto Edgar Santa Cruz, de Prolima, la estocada final al glamour de la plaza San Martín la dieron los miles de provincianos llegados a la capital, el aumento del desempleo, la inseguridad y el crecimiento de otros distritos como Miraflores y Barranco.

Florentino Apaza nos confiesa antes de irse, que gustaría que la plaza San Martín algún día recuperase el esplendor que tuvo, no por él, porque por su edad no cree vivir mucho tiempo, sino por sus ocho nietos y dos bisnietos que tiene.

Para hacer realidad el sueño de don Florentino, el arquitecto San Cruz afirma que la Municipalidad  Metropolitana de Lima y el Ejecutivo deberán trabajar juntos para mejorar la seguridad, restaurar los predios en mal estado y peatonizar las calles adyacentes. “Solo de esa manera rescataremos a la plaza San Martín de los ‘pirañitas’, homosexuales, meretrices y artistas de la calle que hoy la han convertido en su centro de trabajo”, dice. Ojalá sea así. (Redacción)


Valor histórico y arquitectónico

Juan José Pacheco
Historiador
La idea original de la plaza San Martín era convertirlo en la nueva Plaza Mayor de Lima. Ahí se pensó construir el Palacio Municipal, el Teatro Nacional, el Hotel Nacional y el Palacio de Gobierno. Incluso se discutió trasladar el Congreso de la República.
A través del tiempo, la plaza San Martín ha sido escenario de importantes hechos históricos en el país, como el asesinato de Bernardo de Monteagudo y de uno de los hermanos Gutiérrez. Igualmente de la célebre protesta de Fernando Belaunde conocida como el “Manguerazo”; y del multitudinario mitin del escritor Mario Vargas Llosa, que dio origen al movimiento político Libertad.

Edgar Santa Cruz
Arquitecto
Desde el punto de vista urbano, es una de las plazas mejor conformadas que hay en Lima. Inclusive por su arquitectura, es una de las más bellas de América Latina, debido a la armonía de volumetría, color y proporción que guardan los estilos de los edificios que las circundan, a pesar que fueron hechas por diferentes arquitectos a lo largo del tiempo. Por ejemplo, para las arquerías se usaron el estilo neobarroco. Para el Club Nacional el académico francés. Los edificios Fénix, Sudamérica y Boza fueron diseñados con un estilo neocolonial. Mientras que en el Teatro Colón y el edificio Giacoletti se usaron el art noueveau.