jueves, 6 de abril de 2017

Lo que un líder no debe hacer


La falta de compromiso y la poca motivación del personal frenan el desarrollo de la empresa.

Ser líder es una condición que se puede enseñar y desarrollar, es accesible a cualquier persona que desee aprenderlo y realice esfuerzos serios para lograrlo. Por esta razón, muchas empresas invierten en capacitar a todos aquellos que deseen ser líderes, pues saben que son a ellos a quienes los colaboradores responden.

Siendo los colaboradores piezas importantes en la empresa, Lissette Alalú, gerente de operaciones de Great Place To Work Peru, recomienda cuatro aspectos para evitar la falta de compromiso y la poca motivación del personal en el trabajo.

NO CONOCER A SU GENTE

El error más frecuente es no conocer al personal que se tiene a cargo. Los líderes necesitan enterarse de los intereses y expectativas del equipo para saber qué ofrecerles, de modo que estén motivados con su trabajo y deseen quedarse en la empresa.

FALTA DE COMUNICACIÓN
El líder debe ser el encargado de bajar las noticias importantes de la empresa a su equipo y, a su vez, el interlocutor entre la gerencia y los colaboradores. El líder de hoy debe comunicar tanto como gestionar. De la mano con comunicar va “saber escuchar”.

NO TOMAR EN CUENTA OPINIONES
Es importante aceptar e implementar distintas opiniones o puntos de vista de los colaboradores. No se trata de imponer tareas; el colaborador debe entender responsabilidades, y el líder deber servir en todo momento como un orientador.

SOLO SANCIONAR
Muchos líderes no prestan importancia al reconocimiento, solo se dedican a sancionar, con lo que frenan la innovación y creatividad del colaborador. Reconocer el esfuerzo adicional del trabajador, hace que este se sienta parte de la organización.


Cuidado con el asma


Cada vez hay más casos. A la fecha no tiene cura. De no ser tratado a tiempo, puede llevarte a la muerte.

El verano terminó y con el paso de las semanas la humedad y el frío en la costa peruana irán en aumento, en perjuicio de miles de peruanos que sufren de asma.

Durante mayo y octubre las personas con esta enfermedad presentarán problemas respiratorios recurrentes como fatiga, silbidos al respirar, tos nocturna y sensación de opresión en el pecho.

Por esta razón, según el doctor Julián Rodríguez Galindo, past presidente de la Fundación Peruana para el Asma Bronquial, el asma es catalogada como una enfermedad pulmonar crónica que puede presentarse en personas de cualquier edad.

“En el mundo hay más de 15 millones de individuos con esta dolencia que anualmente aumenta en un seis por ciento y que provoca la muerte de más de 180 mil personas en el planeta”, manifiesta el doctor Rodríguez.

Aquellos que padecen esta dolencia son alérgicos a alérgenos como: los ácaros del polvo de casa, hongos ambientales, el humo del tabaco, el pelo de animales  (gato, perro) y ciertos  virus respiratorios, así como también a algunos preservantes, colorantes y saborizantes que están presentes en ciertos alimentos.

Dichos alérgenos, que se incrementan durante la temporada de otoño e invierno debido a que las personas por el frío y la humedad mantienen sus casas cerradas, provocan la inflamación de las vías respiratorias lo que da lugar a la aparición de síntomas como: fatiga, tos, silbidos y ataques o crisis de asma que ocurre a causa del estrechamiento de los bronquios lo cual limita la entrada y salida del aire en los pulmones.

Hasta el momento, sostiene el especialista, el asma no tiene cura, pero si el paciente tiene un diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y aprende a manejar la enfermedad con la ayuda de un profesional de la salud y además evita los factores que desencadenan los síntomas es posible controlar la enfermedad y, por tanto, tener una vida sin limitaciones como cualquier otra persona sana.

Sin embargo, agrega, si no se tiene tratamiento adecuado pueden surgir complicaciones como otitis, sinusitis y neumonía todo lo cual puede provocar ausentismo laboral y limitaciones para el desarrollo de actividades físicas y en el algunos casos la muerte. 

DISTRITOS PELIGROSOS
Estudios del Ministerio de Salud del 2014 revelan que Villa María, Chorrillos, Barranco, Miraflores y San Juan de Lurigancho registran el mayor número de casos de asma bronquial en nuestra capital. 

Mientras que en el interior del país, Chimbote, Chiclayo, Ica y Piura son las ciudades con mayor incidencia después de Lima.

25%
de peruanos sufriría de asma. Esta cifra es una de las tasas más alta de América Latina.


26 años viví con la enfermedad

Por culpa del asma, María Mollo una noche tuvo que ir de emergencia al hospital Hipólito Unanue, en El Agustino. Ahí el médico le recomendó usar inhaladores y tomar medicamentos, de lo contrario se exponía a sufrir de crisis asmática.

A pesar del tratamiento, había fechas que a María le dolía el pecho y sentía síntomas de asfixia. Por esa razón vivía deprimida al no observar mejorías. Estuvo así por 26 años.


Un día, un primo que la vio en esta situación le invitó a la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, donde luego de perseverar y usar su fe durante siete meses logró que los síntomas desaparecieran. 

Hoy con 67 años ya no sufre de asma.

“Dios, dame fuerzas, […] y ÉL me oyó”


Convertida en ícono del drama que vive el país, Evangelina Chamorro narra los momentos que le tocó vivir el día en que un huaico casi la mata.

Dicen que en medio de las tragedias acontecen milagros. El ejemplo más mediático lo vivió Evangelina Chamorro Díaz la mañana del 15 de marzo, cuando por causa de un huaico en Punta Hermosa, fue arrastrada más de 600 metros. Durante el trayecto estuvo cuatro veces frente a la muerte, pero pudo vencerla para contarnos su historia.

“Escuché un ruido. Le pregunté a mi esposo ¿qué es lo que suena?, y me dijo no sé. Salgo a ver y el lodo ya estaba en ambos costados. En ese rato mi esposo me toma de la mano, pero el palo en la que él se sujetaba se quebró, y el agua nos arrastró”.

“Durante los 30 minutos que fui arrastrada cuatro veces el lodo me tapó. Tragué barro mientras pedía ayuda, pero nadie me escuchaba. Ya no tenía fuerzas ni para respirar. Fue ahí que me dije, Dios que serán de mis hijas sin padre ni madre. Dame fuerzas, [pausa] y Él me oyó”, cuenta haciendo un esfuerzo para no quebrarse.

Evangelina sabe que a Dios le debe su vida, y ella no se avergüenza en decirlo. “Le pedí fuerzas para salir y pude hacerlo cuando un tráiler se colocó en el puente, obstruyendo el curso del huaico hacia el mar. Al momento que salí de los escombros, di dos pasos, y de ahí no me acuerdo quien me cargó, solo que desperté en la ambulancia”.

Evangelina Chamarro fue llevada al hospital María Auxiliadora, donde luego de permanecer una semana, fue dada de alta el 22 de marzo. Ese día, el doctor Julio Medina, director del hospital, informó que si bien ella se encontraba recuperada de sus heridas, todavía deberá seguir un tratamiento psicológico, debido al fuerte golpe emocional de haber estado cerca de la muerte.

Segunda oportunidad
Oriunda de Iquitos, Evangelina construyó junto con su esposo Armando un corral de animales en el asentamiento humano Nueva Navarra, en Punta Hermosa. Fruto de ese negocio, logró ahorrar más de siete mil soles y comprar una moto. Todos estos bienes desaparecieron el día del huaico.


Al lado del padre de sus dos hijas, Evangelina se alista a empezar otra vez de cero. No le teme al reto, y menos ahora que sabe que Dios le ha dado otra oportunidad de vida. “Estoy segura que venceré”. Y le creemos. (Texto: Claudia Macedo)

Rosácea, enfermedad incómoda


Es una afección crónica de la piel, que de no ser tratada a tiempo deriva en la aparición de pápulas y pústulas en el rostro.

Muchas personas confunden la rosácea con el acné, de ahí que no le presten atención en sus inicios. Solo acuden al médico cuando sobre la piel del rostro empiezan a aparecer pápulas (lesión) y pústulas (lesiones con pus).

Según el médico Fredy Soto, esta enfermedad, que consiste en la dilatación de los vasos capilares de la zona central del rostro, afecta en el país a más del 25% de personas, sobre todo a aquellos de piel clara.

La causa de esta enfermedad se desconoce, aunque se cree que puede heredarse. Generalmente se presenta después de los 25 años, y afecta tanto a hombres como a mujeres.

La rosácea al principio se manifiesta con enrojecimiento, luego con la aparición de pápulas, cuyas lesiones de bordes elevadas hacen que las personas crean que tienen acné. Por eso muchos lo llaman acné rosácea, término inexacto, pues esta patología no existe.

En fases más avanzadas de la enfermedad, la piel del paciente se engrosa; en los hombres en la nariz y el mentón; mientras que en las mujeres, a la altura de los pómulos.

Las personas con rosácea manifiestan ardor, picazón, pero sobre todo baja autoestima, debido a que son objeto de burla. Esta situación emocional dificulta su curación por tener el sistema inmunológico débil.

Detonantes
Varios factores predisponen a sufrir de rosácea. Entre las principales, según el médico dermatólogo José Aparcana, tenemos el sol, los ácaros, el ají, los condimentos, el agua caliente, los mariscos, el alcohol, el estrés, etc.

Sobre los alimentos que ayudan a evitar los factores de riesgo, el especialista recomienda el consumo de pepino, zanahoria, cereales, cebolla, manzanilla y el uso del aceite de oliva para hacerse leves masajes. Asimismo los hidratantes y bloqueadores solares. Ambas de una sola marca para conseguir resultados más efectivos.

En caso de existir pápulas y pústulas, usar antibióticos recetados por un médico y no por un boticario.

Tratamiento
Cuando encontramos algunos capilares sanguíneos muy visibles, la electrocoagulación es una buena opción, dice el dermatólogo Fredy Soto.

“Hoy en día, el láser vascular da unos resultados excelentes. El láser KTP puede mejorar enormemente la rosácea en dos sesiones espaciadas en seis semanas. También el uso de la Luz Intensa Pulsada (IPL) para la eritrocuperosis (rojez). Estos tratamientos deben llevarse en momentos en los que la piel no esté expuesta al sol”, refiere.

El tratamiento con láser no es doloroso, y debe aplicarse desde la fase inicial para evitar que la enfermedad avance. (Redacción)


NO TIENE CURA
Pero puede tratarse y controlar.

El sol, los ácaros, el ají, los condimentos, el agua caliente, los mariscos, etc., predisponen a sufrir esta enfermedad.


“Fui a los brujos, pero nada”

A los 17 años Paulina Rosa notó algo raro en su nariz y mejillas. Preocupada fue a mirarse al espejo, donde comprobó que no eran espinillas, eso la tranquilizó. Los meses pasaron, y esos sarpullidos se convirtieron en granos. Espantada fue al Hospital Central de la Policía Nacional. Luego de evaluarla le diagnosticaron rosácea.

Aturdida por la noticia de que esta enfermedad no tenía cura, decidió seguir al pie de la letra las recomendaciones médicas. Comenzó a aplicarse cremas, a tomar antibióticos y a hacer dieta, pero la rosácea continuaba.

Con el apoyo de su familia viajó a Argentina, donde consultó con otros especialistas. Gastó mucho dinero, sin embargo no experimentó grandes mejorías.

A los 47 años regresó al Perú; para entonces ya tenía 30 años con la enfermedad. Una noche vio la programación de la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, donde se enteró que usando la fe podía curarse. Decidió asistir. Además no tenía nada que perder, ya había ido incluso a los brujos, sin ningún resultado.

Perseverando, en algunas semanas empezó a desaparecer los síntomas. Hoy es una mujer curada.



“Desde niña quise ser bombera”


En el país hay 14 mil bomberos voluntarios, de los cuales el 30% son mujeres. Giorgina Vanesa Gómez Telenta es una de ellas que arriesga su vida por salvar la del prójimo.

¿Cómo nace el deseo de ser bombera?
—Desde pequeña siempre tuve admiración por ver a esas personas vestidas de rojo actuando en las calles durante los accidentes vehiculares, me parecía genial. Por eso cuando llegaba la Navidad, pedía a mi papá que me regalara los camiones de los bomberos. Además también porque tengo un tío y una prima bomberos.

— ¿Cuándo decidiste ser voluntaria?
— Al terminar el colegio fui a una compañía para pedir ser bombera, lamentablemente me dijeron que debía esperar una convocatoria. Así lo hice, y a los 16 años postulé e ingresé a la Compañía 28 de Miraflores. Mi familia no podía creerlo. Yo estaba feliz.

¿Cómo fue tu entrenamiento?

Lo primero que te enseñan es tomar nota para reportar una emergencia. Después viene el examen físico y el de salud para que puedas pasar a alumno bombero, que es la persona natural mayor de quince años, que como postulante, ha aprobado los requisitos para su admisión. Eso dura seis meses. 

Luego recibes la instrucción para el desempeño de las actividades institucionales en la Escuela Básica del Centro de Instrucción, y de aprobar la evaluación, obtienes la calificación de apto para el servicio del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú. Ese título lo obtuve a los 18 años.

¿Por ser mujer hay alguna diferencia?
— Hay algunos bomberos hombres que te ofrecen lo más fácil, porque desean ser amables. A ellos yo siempre les digo, que en una emergencia ambos vamos a trabajar igual. Eso significa cargar peso, correr y tener el mismo conocimiento para salvar vidas.

— ¿Qué significa para ti ser bombera?
— Demostrar que las mujeres tenemos las mismas capacidades que los hombres. Es romper la barrera impuesta por la sociedad machista.

En tu tarea de salvar vidas, ¿recibes apoyo de tu familia?
— Mi padre dice que soy ejemplo de mis hermanas [somos cinco], por eso se siente orgulloso de mí. 

Eso me motiva a seguir esforzándome para aprender y cuidarme más.

— ¿Pretendes hacer carrera en el Cuerpo General de Bomberos?
— Me gustaría llegar a ser comandante. Sé que no será fácil, porque en el Perú los bomberos no reciben sueldo, y eso te obliga a conseguir trabajo, lo que de alguna manera te quita tiempo para capacitarte y a asistir a todas las emergencias, requisitos para ascender. Pero bueno, llegado su momento sabré cómo superar esos obstáculos. (Texto: Claudia Macedo)



Perú, tierra de emprendedores


En momentos difíciles que vive el país, el empresario Raúl Diez Canseco nos recuerda que si uno tiene fe, todo es posible.
 
La fuerza de la naturaleza dejó a muchos peruanos en la miseria. En contados minutos, años de sacrificios por tener una casa, un negocio propio, etc., se perdieron por culpa del huaico. Ahora deberán empezar de cero.

Si algo distingue al peruano del resto de latinoamericanos es su creatividad por salir adelante en circunstancias difíciles. Varias historias de superación así lo corroboran. Una de ellas, que vale la pena recordar, es la del hoy empresario Raúl Diez Canseco, quien si un céntimo en el bolsillo no dudó en crear un proyecto educativo, que con el tiempo se convertiría en una de la mejores universidades del país.

La historia de este visionario se inició hace casi 50 años, cuando era un adolescente. Un día de verano, mientras sus amigos se alistaban para ir a la playa, él, junto a dos amigos, decidieron fundar una academia para preparar a los jóvenes que buscaban ingresar a una universidad.

Diez Canseco tomó esta decisión para ayudar a su familia que se encontraba en dificultades económicas por la pérdida de trabajo de su padre. Así nació la academia preuniversitaria San Ignacio de Loyola. Era 1968, y el Perú había caído bajo el régimen militar que derrocó al gobierno de Fernando Belaunde.

En el 2016 la corporación educativa San Ignacio de Loyola, que agrupa a diversas instituciones vinculadas al sector educativo, desde el nivel básico, técnico y superior, hasta una escuela de posgrado, cumplió 48 años.

Ese día, Raúl Diez Canseco dijo que la institución para llegar donde está recorrió un largo, laborioso y apasionante camino. “Un camino que nos permite inspirarnos para observar el futuro con visión, audacia y esperanza”.

Y lo mencionó porque intenta demostrar a los jóvenes con hechos tangibles que es posible empinarse desde cero, que si uno se lo propone puede hacer realidad los sueños y proyectos y abrazar el triunfo, alcanzar la meta anhelada. “No contaba con capital financiero cuando comencé; sin embargo, como contraparte, tenía muchas ganas y sobre todo fe en mí mismo y en mis sueños”.

Estas reflexiones se orientan al emprendedor peruano, especialmente a los que hoy lo han perdido todo. De alguna manera, dice el empresario, todos somos emprendedores porque en nuestras vidas desarrollamos una inquietud profesional, una iniciativa social, una aventura, etc. Pero, sin duda, son los jóvenes los llamados a arriesgar más porque simplemente están en juego su futuro. Un futuro que puede ser decisivo para el país. Y el Perú es una tierra de emprendedores. Eso es lo mejor de este país. (Redacción)


miércoles, 15 de marzo de 2017

¿Cómo enfrentar la derrota?


Nadie está libre del fracaso. El punto es con qué actitud encaramos la adversidad.

Ser un empresario o profesional de éxito demanda esfuerzo, dedicación, y algunas veces saber levantarse de los fracasos.

Según la Real Academia Española, fracasar implica tener un resultado adverso. Y cuando las cosas no salen como lo esperábamos, solemos sentir una gran frustración.

A diferencia de la generación “X” y la generación “Baby Boomers”, los jóvenes de hoy, conocidos también como la generación “Click”, buscan ascender en sus puestos de trabajo, ser empresarios exitosos y realizarse personal y profesionalmente de manera rápida, y cuando no lo consiguen se estresen y se vuelven poco tolerantes.

Para Karen Weinberger Villarán, directora del Centro de Emprendimiento e Innovación de la Universidad del Pacífico, el problema con la generación “Click”, es que al vivir una carrera contra el tiempo, obsesionados por alcanzar objetivos bastante exigentes, la mayoría no se ha puesto analizar si verdaderamente eso es lo que quieren, y menos aún, por qué lo quieren. Por momento parecieran que han perdido la capacidad de reflexionar sobre el sentido de sus vidas, el por qué y para qué hacen las cosas, dejando de disfrutar el proceso de alcanzar los objetivos.

En la vida, las empresas como las personas tenemos un ciclo durante el cual aprendemos a enfrentar fracasos y derrotas, y nuestra capacidad para salid adelante dependerá de la actitud con la que enfrentemos estos contratiempos.

“En mi experiencia personal como docente y promotora de nuevos emprendimientos no veo una gran diferencia entre cómo los hombres y mujeres enfrentan sus fracasos, pero sí veo que hay diferencias en función a variables culturales y familiares, así como a la manera en que enfrentan sus propias experiencias de vida”, sostiene la especialista.

“El tema es complejo y no hay una única respuesta, pero de los que estoy 100% segura es que las personas que siempre ven el “vaso medio lleno” en lugar del “vaso medio vacío” son las que con visión positiva de su futuro —además de pasión y coraje — suelen salir delante de manera exitosa”.

Cuando uno emprende algo, la posibilidad de fracasar es latente. El punto está cómo enfrentamos la adversidad.


Según Weinberger Villarán, el fracaso nunca debe ser un impedimento para lograr nuestros sueños, nuestros ideales e ilusiones. “La posibilidad de fracasar no debe paralizarnos. Por el contrario, debe motivarnos a planificar nuestro futuro haciendo un profundo análisis de nuestras posibilidades”, refiere. (Redacción)