miércoles, 5 de enero de 2011

Los desastres naturales cada vez son mayores

El calentamiento global que la tierra viene sufriendo cada vez se hace notar más. A los terremotos en Haití y Chile, olas de calor y heladas, volcanes en Islandia y Filipinas, debemos sumar las inundaciones en Pakistán, Colombia y México

El año que se fue probablemente sea el que más sufrió de desastres naturales. Según los especialistas habría cobrado más de un cuarto de millón de vidas. Además provocó cuantiosas pérdidas económicas y dejó cientos de miles de damnificados. Lo preocupante es cada vez será peor.

Hasta el 30 de noviembre del 2010, casi 260.000 personas habían muerto, mientras que en 2009 no superaron las 15.000, según datos de la agencia de seguros Swiss Re, con sede en Ginebra.

Según expertos, la cantidad de desastres ocurridos en 2010 no son un fenómeno extremo de un mal año, sino la continuación de una tendencia que podría ser cada vez peor.

Terremotos

Para los expertos el terremoto ocurrido en enero en Haití fue, desde el punto de vista humano, la peor tragedia natural del año pasado.

La pobreza, el estado de la infraestructura y la ineficiencia del gobierno, así como la deforestación y la densidad poblacional en áreas vulnerables, exacerbaron el impacto del poderoso sismo.

En total se estima que unas 200.000 haitianos murieron, y a casi un año del terremoto cerca de 1,3 millones de personas siguen viviendo en campamentos de refugiados.

En febrero, un terremoto 500 veces más poderoso que el que azotó Haití sacudió un área en Chile que es menos poblada, tiene mejores construcciones y menos pobreza. El sismo causó menos de 1.000 muertes.

En general, 2010 fue uno de los años de mayor intensidad sísmica en las últimas décadas.

Según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos, hasta el mes de diciembre ocurrieron 20 terremotos de magnitud de siete o más en la escala de Richter.

Lluvias y bajas temperaturas

En el 2010 Venezuela, Colombia y México sufrieron las peores inundaciones en años. A las

1.600 vidas que se perdieron, el fenómeno tuvo un fuerte impacto en la agricultura y la infraestructura, que tomarán décadas en ser reconstruidas.

Colombia por ejemplo desde inicios de diciembre viene soportando fuertes diluvios producto del fenómeno de La Niña. A la fecha habría dejado más de 300 muertos y 2,2 millones de damnificados.

La misma situación está sufriendo Australia, pequeño país que parece ahogarse en sus propios ríos que han colapsado ante la incesante lluvia que viene cayendo.

Otro fenómeno natural considerado grave en 2010 fue la ola de calor en Rusia, que fijó un récord nacional con temperaturas de hasta 43,8º C. Lo mismo vive Argentina cuyas temperaturas superan los 40º C.

Mientras algunos países se mueren literalmente de calor en cambio otros empiezan a sufrir los estragos del fuerte y crudo invierno. En Estados Unidos muchas ciudades están bajo varias capas de nieve, situación inusual cuando este fenómeno recién se presenta en febrero y no en diciembre.

El papel del hombre

"El 2010 ha sido un terrible recordatorio de lo que parece estar convirtiéndose en una nueva norma", dijo Margareta Wahlstron, representante de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (EIRD), en conferencia de prensa.

Los científicos han vaticinado más -y más frecuentes- desastres naturales como consecuencia del cambio climático y el calentamiento global: el clima podría volverse más extremo y más impredecible.

"El peligro radica en que cada vez habitan más personas en áreas vulnerables y no se hace nada para prohibir que se creen nuevos asentamientos poblacionales o ciudades en regiones propensas a la actividad sísmica o en zonas costeras donde el impacto de huracanes, ciclones, tifones y tsumanis es mayor", agregó la especialista.

"Las decisiones que no se tomen hoy tendrán un impacto en los próximos 20 años", advirtió Wahlstron.

"Cada vez que los gobiernos no se pongan de acuerdo para tratar de reducir el impacto de las actividades del hombre en la naturaleza, las catástrofes podrían ser peores", sostiene.