miércoles, 12 de enero de 2011

Al rescate de nuestras joyas arqueológicas

No solo en la Universidad de Yale se encuentran cientos de piezas arqueológicas de nuestro país. También los hay en museos de varios países del mundo. Urge que nuestras autoridades empiecen a trabajar para recuperarlos

En noviembre del año pasado la Universidad de Yale presionada tanto por el gobierno peruano como por la comunidad internacional anunció que con motivo de celebrarse el próximo mes de junio de 2011 los 100 años del descubrimiento científico de la ciudadela de Machu Picchu, comenzará a devolver al Perú las piezas que el norteamericano Hiram Bingham se llevó a su país hace casi un siglo.

Más allá de que la Universidad de Yale cumpla o no con la entrega de estas piezas dentro del plazo que ella misma se ha trazado, la pregunta que flota entre la ciudadanía es sobre cuántas piezas de nuestra rica cultura pre hispánica, con el argumento de ser estudiadas en el extranjero, salieron del país y no volvieron más.

Según Luis Lumbreras, ex director del Instituto Nacional de Cultura (INC), en el exterior, sea por préstamo, saqueo o comercio ilegal existen más de 100 mil restos arqueológicos.

Letra muerta

Para explicar el origen de los saqueos de objetos arqueológicos, Lumbreras Salcedo se remonta a finales del siglo XVIII y el transcurso del XIX, cuando Napoleón conquistó naciones del Medio Oriente. En sus conquistas, les arrebataba no solo la independencia, sino también parte de su historia al llevarse objetos arqueológicos invalorables. Este fue el punto de partida de una corriente interesada en hacer colecciones que llegó con fuerza al Perú aproximadamente en 1840.

El General San Martín, algunos meses después de la declaración de independencia del Perú, se vio en la necesidad de promulgar el Decreto Supremo 89 para salvaguardar las riquezas del patrimonio arqueológico ante el incremento de las denuncias de saqueos y robos de nuestras piezas culturales.

Según este dispositivo, los monumentos que pertenecen al Perú antiguo son propiedad de la Nación. Esta norma le daba al Estado la facultad de prohibir su exportación, así como la extracción de piedras minerales, obras antiguas de alfarería, tejidos y demás objetos encontrados en huacas. Asimismo, le otorgaba la facultad de entregar licencias y sancionar el incumplimiento de esta disposición con el decomiso de la pieza encontrada y una multa de mil pesos. Ese mismo año se creó el Museo Nacional y, aunque aún no había arqueólogos en el Perú, ya se daba un espacio para la historia y la arqueología.

Luis Lumbreras afirma que, a pesar de emitirse este decreto, los hacendados que habían encontrado un nuevo nicho de negocio en la venta de cerámicas y restos incas, no dudaron en sacar fuera del país miles de piezas. Se calcula que, entre 1840 y 1980, habrían salido del país cerca de 100 mil restos. Esta misma mala suerte corrió México.

En 1893, durante el gobierno de Remigio Morales Bermúdez, se ratificó la ley dada por San Martín, como consecuencia de la venta indiscriminada de los restos peruanos. El Estado prohibió excavar sin permiso en huacas, fortalezas y templos. Además, declaró como monumentos las construcciones anteriores a la Conquista y de interés público para su conservación. Se creó también la Junta Conservadora de Antigüedades Nacionales, que era la encargada de entregar licencias para excavar en huacas.

Sin embargo, a pesar de esta medida gubernamental nuestro patrimonio cultural siguió saliendo fuera del país para el beneplácito de los coleccionistas.

Piezas de exportación

Con la llegada del arqueólogo alemán Max Uhle, en 1896, empiezan las primeras investigaciones arqueológicas en el Perú. Hasta ese entonces, la arqueología era tratada solo por científicos naturalistas, como Sebastián Barranca. Uhle, apoyado por la Universidad de Pensilvania, inició sus trabajos en Ancón y Pachacámac. Estas labores fueron alternadas con vistas a zonas arqueológicas en los valles del Chillón, Rímac y Lurín.

El investigador alemán realizó grandes excavaciones y todas sus colecciones las enviaba al extranjero. Una de ellas fue la de Mochica. Según Luis Lumbreras, las colecciones de Uhle están en el museo de la Universidad de California-Berkeley, de los Estados Unidos y en exposiciones de Alemania, Florencia y Sao Paolo. Y, a pesar de las faltas que cometía en contra del patrimonio cultural, fue nombrado director del Museo de Historia Nacional en 1906, un cargo que, al parecer, le facilitó los envíos de piezas peruanas al exterior.

Las exportaciones pararon cuando Emilio Gutiérrez tomó la dirección del Museo Nacional. Él fue quien denunció a Uhle y lo acusó de ladrón mediante un escrito. Tras este incidente, el investigador alemán se fue indignado del país.

Fue bueno

No todos en el país consideran que la salida de piezas arqueológicas haya sido mala para nuestros intereses. El consultor internacional en hotelería y turismo, Luís Mesalles, señala que gracias a ello hoy en día el mundo tiene la posibilidad de observar nuestro patrimonio en los diferentes museos.

Por ejemplo, gracias al trabajo de investigación y de conservación que hizo la Universidad de Yale a las piezas arqueológicas encontradas por Bingham, Machu Picchu hoy es conocida internacionalmente.

Para Mesalles gracias a la exhibición de nuestras joyas arqueológicas en los diferentes museos del mundo se han emprendido miles de viajes de investigación, se han publicado miles de artículos con miles de fotografías y videos.

El consultor se pregunta si acaso podemos valorar lo que nos hubiera costado esta promoción. “Cuantos destinos no quisieran ver como algunas de sus joyas históricas se exhiben en los museos, la promoción turística más directa y económica”, sostiene.

Revalorización

Olaya Cotera afirma que en la actualidad es mucho más difícil que colecciones enteras salgan del país sin permiso. Sin embargo, en muchas ocasiones es necesaria exportarlas porque en el Perú no existe la tecnología adecuada para estudiarlas.

En los últimos años, colecciones como las de Kuntur Wasi, el Señor de Sipán y la Señora de Cao salieron del país y fueron devueltas en los tiempos definidos por convenio. Lumbreras coincide con Olaya Cotera en aseverar que actualmente son mucho más cuidadosos con la salida de piezas arqueológicas. Sin embargo, esto no ha detenido el trabajo ilegal de los huaqueros.

Para Claudio Olaya, la dejadez mental de los ciudadanos es la principal causa del atentado contra el patrimonio cultural. Según Olaya Cotera, los peruanos aún no toman conciencia de la importancia de los restos arqueológicos. Es por ello que no escatiman en hacer edificaciones modernas encima de un terreno considerado patrimonio cultural. Para mejorar esta situación, recomienda una política de educación cultural masiva.

Saqueos en el mundo

La mayoría de las conquistas que registra la humanidad trajo consigo el saqueo y robo de las joyas arqueológicas de las culturas sometidas. En la época moderna, las que mas destacan son las de Napoleón y la de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero no solo los ejércitos conquistadores saqueaban templos. Con la fachada de hacer estudios arqueológicos muchos coleccionistas financiaron cientos de excavaciones, principalmente en Egipto, Medio Oriente y Grecia, que le permitieron llevarse a sus países varias piezas culturales de invalorable valor, muchas de las cuales lamentablemente no han regresado hasta la fecha debido a que no existen documentos que prueben que salieron.

Es el caso del Partenón que se exhibe en el Museo Británico sin que las autoridades griegas puedan reclamarlas. En 1981, Melina Mercouri, la entonces ministra de Cultura de Grecia, intentó repatriar las piezas de estas colecciones. Sin embargo, fracasó porque carecía de documentación para probar que salieron de su país.

El museo de Pérgamo se caracteriza por estar formado, casi en su totalidad, de piezas robadas de Medio Oriente. En el espacio conocido como el altar de Pérgamo se trasladó un mercado griego completo. Además, se ha escenificado una calle con piezas de Mesopotamia, en la que se aprecian esculturas de leones, propias de esa cultura. En España, Alemania y Londres se exhiben piezas egipcias invalorables.

El desvalijamiento más reciente ocurrió en Irak. Tras la invasión estadounidense en el 2003, los museos y la Biblioteca Nacional de este país fueron saqueados. Según el arqueólogo Claudio Olaya Cotera, no esperaron ni un mes para que estas piezas sean exhibidas impunemente por Internet.