jueves, 20 de enero de 2011

Guía para volverse enamorar

Lamentablemente cada vez más en Europa se rompen los matrimonios. Como consecuencia hay más hombres divorciados. Como todo ser humano, ellos también tienen derecho de rehacer sus vidas.

Qué tan difícil le resulta a una mujer soltera fijarse en un divorciado. La periodista Raquel Fuentes ofrece en "Segundas esposas" una "guía para las que se enamoran de un hombre separado".

Según explica Fuentes en su libro, se han dedicado ríos de tinta a analizar las causas de las separaciones, dar las claves para superarlas emocional y legalmente o abordar lo concerniente a los hijos, pero ninguna atención a la nueva pareja.

"Ha llegado el momento de que el foco dé un giro hacia las sistemáticamente ignoradas: las segundas mujeres", esas que "tienen la sensación de estar pagando los platos rotos de otra persona" y que, "a pesar de llegar a la relación sin un divorcio a cuestas, sufren sus efectos tanto o más que los involucrados en la separación".

El síndrome de Rebeca

Una de las situaciones que pueden darse cuando una mujer comienza una relación con un separado es el "síndrome de Rebeca", que toma su nombre de la novela homónima de Daphne Du Marier y en la que se basó la célebre película dirigida por Alfred Hitchcock.

En "Rebeca", una muchacha se casa con un viudo, pero parece imposible escapar del siempre presente recuerdo de la primera esposa, tan bella, tan perfecta, tan querida por todos los familiares y amigos. Y, como en este caso, también en la vida real "algunas viejas amistades muestran dificultades para aceptar a la nueva pareja".

"A menudo, la ruptura y la aparición de alguien nuevo conducen al abandono de los viejos amigos, que parecen comportarse como si el divorcio fuera un virus contagioso", señala Fuentes.

En el caso de los familiares, como los padres de su nueva pareja, es lógico que "traten con una tolerancia cordial" a la ex nuera, sobre todo si es la madre de los nietos. "Preocúpate del trato que te prodigan a ti, no de la relación que tienen con ella", recomienda la autora.

Considera asimismo que es probable que los miedos de que el hombre continúe enamorado de su ex "tengan mucho más que ver con la falta de seguridad en ti misma -dice- que con unos sentimientos reales", aunque en ocasiones "hay que reconocer que algunas personas disfrutan fomentándolos".

Pero no sólo el entorno provoca estas situaciones. Puede que incluso lo haga tu pareja, pues, incide Fuentes, "la honestidad está muy bien, pero maldita la gracia que tiene en exceso".

"Nadie está obligado a destruir los recuerdos bonitos, pero tampoco es necesario castigar a la actual pareja rememorándolos", sostiene la autora, quien recuerda que la principal arma para enfrentarse al "síndrome de Rebeca" es la autoestima, el respeto y el aprecio por una misma.

Es fundamental distinguir bien los conflictos que proceden de fuera, como las reacciones negativas de los niños o de la ex o las "trifulcas por motivos económicos", de aquellos que pertenecen realmente al funcionamiento interno de vuestra relación.

Otra de las afirmaciones de esta experta en relaciones, es que no basta sólo con el amor para que una relación de este tipo tenga éxito. Hay determinadas características que, cuando son compartidas por los dos miembros de la nueva pareja, aportan garantías de éxito.

Entre ellas figuran "la gran voluntad de ser honestos y sinceros con respecto a los valores personales de cada uno desde el principio de la relación", el esfuerzo mutuo por aprender sobre las necesidades del otro, y haber realizado un esfuerzo previo para sanar las propias heridas "antes de lanzarse al nuevo idilio".

La denostrada madrastra

Por último, otro de los escollos que pueden surgir es que los hijos de una relación anterior no acepten a la actual pareja de su padre, o incluso que tu pareja delegue en ti aspectos de la educación de los hijos. "Los cuentos tradicionales han hecho un flaco favor a las madrastras", ironiza Fuentes.

Es lógico, por otro lado, que por el bien de los niños su pareja mantenga una relación cordial y fluida con su ex, pues se han divorciado "como pareja, pero no como padres", asevera la autora.

"Es el padre quien tiene que corregir la conducta de sus hijos, especialmente cuando comienza una vida en común y tú estás haciendo un esfuerzo para ser aceptada", insiste esta experta.

Algunas claves son no caer en el error de "pasarte de permisiva", mostrar interés por sus estudios y sus asuntos pero sin agobiarles, jugar con ellos si son pequeños, jamás criticar a su madre y, sobre todo, darle tiempo al tiempo.