jueves, 7 de abril de 2011

La democracia ante todo


<!--[if gte mso 9]> Normal 0 21 false false false ES-PE X-NONE X-NONE El quiebre de la democracia que sufrió el país el 5 de abril, difícilmente podrá repetirse porque a diferencia de hace 19 años cuando Fujimori con apoyo de las fuerzas armadas dio un autogolpe de Estado, hoy en día las instituciones están más fortalecidas que nunca y el pueblo consciente que una aventura de esta naturaleza más que un beneficio para el Perú es un retroceso.

El país como producto de la corrupción institucionalizada durante la última dictadura ha sufrida millonarias pérdidas económicas, que aún la sentimos.

El ex ministro del interior y periodista, Fernando Rospigliosi, ha señalado tras evocar el 5 de abril que por coincidencias de la vida 19 años después del autogolpe de Fujimori, hoy tenemos a la hija del dictador postulando a la presidencia con muchas posibilidades de pasar a la segunda vuelta.

Por su parte, el gerente de la Asociación de Municipalidades del Perú (Ampe), Pedro Morales, recordó que la dictadura trajo consigo no solo la agudización de los casos de corrupción sino también de los delitos de lesa humanidad.

Cabe recordar que las dictaduras que ha tenido el país siempre-como lo asegura la historia-han traído consigo tras el quiebre democrático la aparición de delitos contra la libertad de prensa, el derecho a la vida, entre otras violaciones propios de un régimen autoritario.

Para Gloria Ramos, actual congresista por Unión por el Perú (UPP), las dictaduras como las de Fujimori lo único que han dejado al país son pérdidas, no solo económicas sino también morales.

Muy difícil

Tanto Ramos como Morales expresaron a “El Universal” que ven muy improbable que a estas alturas se pueda dar alguna ruptura democrática. Consideran que el país ha madurado, incluido los militares que tradicionalmente han sido golpistas, y que hoy a diferencia del pasado la gente ha tomado conciencia que a pesar de sus imperfecciones la democracia es el tipo de gobierno que más conviene a todos.

Rospigliosi considera sin embargo que a pesar que es difícil que se dé un golpe de Estado como lo que ha vivido el país en sus más de 180 años de vida republicana, no descarta que una experiencia de esa naturaleza pueda surgir desde el pueblo, como sucedió en Bolivia y Venezuela.

Los golpes de Estado en el Perú




El domingo 5 de abril de 1992 se quebró una vez más el orden constitucional. Esa noche el entonces presidente Alberto Fujimori en un mensaje televisivo que sorprendió a más de un peruano anunció el cierre del Congreso y la intervención del Poder Judicial, Ministerio Público y el Consejo Nacional de la Magistratura.

El argumento que esgrimió el mandatario era que los parlamentarios de esa época obstaculizaban su programa político por lo cual los vinculó con el narcotráfico y el terrorismo, al sostener que la mayoría bloqueaba sus iniciativas legislativas para combatir esos problemas.

Si bien el llamado autogolpe contó con el respaldo inicial del 80% de peruanos, años después el país comprobaría a través de un video como este régimen que inicialmente fue constitucional para luego convertirse en dictatorial había sucumbido a una espiral de corrupción cuyas consecuencias nefastas aún lo vivimos.

Si bien el golpe de Estado de Alberto Fujimori fue el último que registra la historia, el Perú a lo largo de su existencia ha estado inmerso en diversas rebeliones, revueltas, revoluciones, alzamientos y asonadas. Particularmente el sur del país tiene una larga y arraigada cultura de la revuelta, desde Ollantay hasta el teniente-coronel Ollanta Humala. Cientos de páginas se podrían escribir sobre estos acontecimientos, por lo que sin temor a equivocarnos podemos afirmar, que al menos en golpes de Estado los peruanos en América Latina somos los primeros.

53 gobiernos en 24 años

La mayoría de rebeliones y golpes de Estado que registra el país se dió durante los primeros años de la República. La independencia no trajo la paz al Perú, por el contrario, surgieron numerosos movimientos de diferente concepción que buscaban tomar el poder o conseguir su propia independencia. Surgieron tendencias regionalistas y separatistas en Cusco y Arequipa. El Estado peruano no conseguía estabilidad, entre 1821 y 1845, en tan sólo 24 años, hubo 53 gobiernos y seis constituciones. En 1838, por ejemplo, hubo hasta 7 presidentes simultáneamente.

Velasco y la Junta Militar

En 1963 Fernando Belaúnde ganó las elecciones convocadas por una Junta Militar que un año antes había quebrado el orden constitucional. A pesar del fuerte respaldo popular que contó el régimen belaundista este no trajo la ansiada estabilidad al Perú. En 1968 su gobierno firmó un convenio con la International Petrolium Company que tuvo el apoyo multipartidario. Pero el Director de la Empresa Petrolera Fiscal, Carlos Loret de Mola, denunció que había desaparecido la página once del acuerdo, donde estaría estipulado el monto de la indemnización que pagaría el Estado a esa empresa. Se produjo un gran escándalo que llevaría a una nueva rebelión. El 3 de octubre de 1968 se produce un golpe de Estado que depone a Belaúnde. La junta militar presidida por el General Juan Velasco Alvarado contaría con el apoyo de la izquierda peruana y del partido comunista.

El gobierno de Velasco nacionalizó los recursos, reformó el agro, la educación, expropió las empresas, los bancos y los medios de comunicación. El autoritarismo campeaba y la radicalización de los bandos opuestos era evidente.

En 1975 el General Francisco Morales Bermúdez consideró que era necesario un “relevo institucional”, y juntamente con un grupo de militares decidió dar un golpe al golpista, que se produjo en agosto de 1975.

Montesinos y su intento de tomar el poder

En el año 2000 se hicieron evidentes las fraudulentas manipulaciones del asesor presidencial Vladimiro Montesinos, el cual controlaba casi todas las instituciones del Estado, sobre todo, las Fuerzas Armadas. Tras exhibirse un vídeo donde Montesinos sobornaba a un congresista, Fujimori destituyó a su “hombre de confianza” y anunció que acortaría su tercer mandato.

Pero al asesor presidencial no le gustó la idea y trató de mantenerse en el poder conspirando contra Fujimori para colocar a un títere en su lugar, sin embargo, gracias a la presión popular por regresar a una verdadera democracia, Montesinos se vio obligado a huir y vivir en la clandestinidad por varios meses hasta ser encarcelado.

Los Humala Tasso

En el año 2001 asumió el gobierno del Perú el economista Alejandro Toledo. Desde sus inicios, su gobierno fue duramente criticado por Antauro Humala, que consideraba a Toledo “la cabeza de un gobierno corrupto y vendido a capitales extranjeros, sobre todo chilenos”.

En diciembre de 2004, su hermano, el Comandante Ollanta Humala, quien era agregado militar del Perú en el extranjero, fue dado de baja intempestivamente, lo cual provocó las iras de Antauro.

Así, en las primeras horas del 1º de Enero de 2005 Antauro Humala, junto con 150 ex soldados, tomó una comisaría en la ciudad de Andahuaylas, exigiendo la renuncia del presidente Toledo, que en ese momento tenía 90% de impopularidad.

El asalto a la comisaría le ganó a Humala las simpatías de la población local pero dejó como saldo cuatro policías y dos subversivos muertos.

Luego de 3 días de confusión, Humala fue hecho prisionero y trasladado a Lima, donde continúa encarcelado.

“Estamos trabajando para adaptarnos al cambio”


Una opinión diferente y esperanzadora es la del director de Proyectos y Medio Ambiente del Senamhi, Ing. José Silva Cotrina, quién afirma que uno de los factores fundamentales de la escasez de agua en el Perú y en el mundo es el sobrepoblamiento del planeta, lo que estaría contribuyendo activamente al consumo desmesurados de alimentos, recursos hídricos y demás especies para poder sobrevivir. “Hoy en día hay que ser claros y concisos en lo que significa la raíz del problema, que es el cuidado del planeta y sus efectos posteriores. Muchos científicos coinciden en señalar que el crecimiento incontenible de la población es el principal causante de que el planeta este sufriendo los embates de la naturaleza, que provienen en muchos casos por las demandas de alimentos, recursos hídricos y servicios básicos, lo que conllevaría a un colapso desde todo punto de vista”, advierte el especialista.

Según Silva, cuando existe una mayor demanda de las cosas, las personas hacen hasta lo imposible por conseguir los medios y recursos que les lleven a cumplir sus objetivos. Pero lo que nadie dice, es que es a costa de la mala utilización de estos recursos naturales que en su gran mayoría son No- renovables, se está depredando el planeta.

En cuanto a las medidas que está tomando el Senamhi para poder mitigar este problema y garantizar el normal abastecimiento de agua en nuestro país, Silva Cotrina, señala que su institución viene realizando números estudios en diferentes cuencas hidrográficas con el único afán de buscar soluciones al problema del agua de aquí algunos años. “Nos hemos visto en la necesidad de expandir nuevos horizontes y buscar nuevas alternativas de vida, ya que es un hecho de que la temperatura va ir en aumento. Es por eso que estamos realizando números estudios de adaptación de nuevos nichos hidrológicos para poder abastecer de agua a todo el país, sostiene.

Hacemos mal uso del agua


El agua podría escasear de aquí a algunos años si el aumento de temperatura producto del calentamiento global sigue en ascenso. Esto preocupa a nuestras autoridades quienes ven en este problema una amenaza para el país

Todos sabemos que el agua es un elemento necesario y vital en la vida de las personas, y que su mal uso será trascendental en futuro no muy lejano. Si este mismo problema lo trasladamos al Perú, donde existe la idea que el agua nunca se acabará, nada más erróneo y alejado de la verdad. Si hay algo en lo que los especialistas tienen una total coincidencia es que este recurso ya está empezando a escasear. Varios estudios realizados por científicos nacionales e internacionales referidos al impacto del calentamiento global en los glaciares peruanos, cuyos procesos de deshielo ya son notorios a simple vista, sustentan esa conclusión.

El agua dulce, el mismo que consumimos, constituye únicamente el 1% de la totalidad existente en el mundo. El Perú puede considerarse un país privilegiado al poseer el 5% del agua potable a nivel mundial, sin embargo este recurso es manejado de manera inadecuada, generándose escasez y falta de suministro para aquellas zonas más alejadas y pobres del país.

Los 7 millones de peruanos que no están conectados al servicio de agua potable pagan sobrecostos que bordean los $250 millones por año. Existe un gasto 10 veces mayor al no disponer de acceso a los servicios de agua potable y alcantarillado.

El Perú maneja este recurso, cada vez más escaso, de forma ineficiente. La ausencia de políticas adecuadas de manejo y aprovechamiento dan como resultado un derroche del líquido vital. No existe un manejo racional, ni previsor.

Los resultados de la audiencia pública de La Democracia del Agua: Retos de Futuro, coloca al Perú casi en el último lugar en brindar servicios de agua potable y alcantarillado de América Latina.

El 92 % del agua dulce en el Perú es consumida por la agricultura y ganadería, este abismal porcentaje se debe al uso ineficiente e inadecuado de prácticas de riego.

La compleja distribución geográfica determina que la costa reciba una precipitación media anual de 40 milímetros, mientras que la sierra presenta una precipitación de 600 mm y la Selva de 3000 a 4000 mm aproximadamente. Resulta paradójica la existencia de cultivos con alto consumo de agua como el arroz y la caña de azúcar en la costa del Perú, mientras muchos se mueren de sed en esta parte del país.

En la costa reside el 60 % de la población, el resto está desperdigada en la sierra y en menor medida en la selva. La costa dispone de menos de 2 % del recurso. El lado de los Andes que da hacia el Atlántico tiene el 98% del agua y sólo un cuarto de la población.

Parte de la costa del Pacífico sería un desierto, de no ser por el agua que fluye desde los Andes. El Perú tiene el mayor número de glaciares tropicales del mundo. El agua de los glaciares es vital para los valles en los meses de temporada seca, produciéndose la lenta liberación del líquido. El retroceso de los glaciares ha resultado alarmante. Perú y Bolivia han perdido cerca de una tercera parte de las superficies de sus glaciares entre 1970 y el 2006.

También habría que agregar los problemas de contaminación de agua en el Perú, relacionados al uso minero, industrial y urbano. 16 de los 53 ríos de la costa se encuentran contaminados por los relaves mineros y los vertederos poblacionales, algunos ríos de la sierra también corren igual suerte.

Lima podría quedar desabastecida

ya que se abastece del líquido elemento del río Rímac, que probablemente sea uno de los más contaminados de América Latina. Y hay quienes estiman que el agua de los ríos Rímac y Chillón, sumada a la escorrentía de las aguas fluviales y el aporte de las subterráneas que se extraen a través de pozos, debería bastar para el suministro de la ciudad, sin embargo, el mal uso, el desperdicio y la contaminación minan trágicamente las posibilidades en este sentido.

La literatura consultada estima que ha fines del siglo XIX se consideraba que una ciudad estaba bien abastecida con 20 litros de agua por habitante al día, hoy para lograr dicho propósito las cifras deben exceder los 500 litros diarios por habitante.

No debemos dejar a un lado el tema de la necesidad rural, las fuentes de agua para regadío escasean también sacrificando muchas veces este segmento en el altar de lo urbano debiéndose sumar la sustracción que las explotaciones mineras e industriales hacen del recurso en ingentes cantidades. Todo esto arrastra consigo la creciente dificultad para el abastecimiento de comestibles provenientes del campo.

Las dificultades técnicas y el altísimo costo del tratamiento para purificar el agua del mar explican la inviabilidad del agua de mar como recurso práctico para el abastecimiento en las ciudades y zonas rurales de la costa. Consideremos que el problema del abastecimiento de agua se está tornando muy delicado, por lo que las autoridades tienen que enfrentar esta situación si no quieren privar de este recurso a los peruanos.