jueves, 6 de abril de 2017

“Dios, dame fuerzas, […] y ÉL me oyó”


Convertida en ícono del drama que vive el país, Evangelina Chamorro narra los momentos que le tocó vivir el día en que un huaico casi la mata.

Dicen que en medio de las tragedias acontecen milagros. El ejemplo más mediático lo vivió Evangelina Chamorro Díaz la mañana del 15 de marzo, cuando por causa de un huaico en Punta Hermosa, fue arrastrada más de 600 metros. Durante el trayecto estuvo cuatro veces frente a la muerte, pero pudo vencerla para contarnos su historia.

“Escuché un ruido. Le pregunté a mi esposo ¿qué es lo que suena?, y me dijo no sé. Salgo a ver y el lodo ya estaba en ambos costados. En ese rato mi esposo me toma de la mano, pero el palo en la que él se sujetaba se quebró, y el agua nos arrastró”.

“Durante los 30 minutos que fui arrastrada cuatro veces el lodo me tapó. Tragué barro mientras pedía ayuda, pero nadie me escuchaba. Ya no tenía fuerzas ni para respirar. Fue ahí que me dije, Dios que serán de mis hijas sin padre ni madre. Dame fuerzas, [pausa] y Él me oyó”, cuenta haciendo un esfuerzo para no quebrarse.

Evangelina sabe que a Dios le debe su vida, y ella no se avergüenza en decirlo. “Le pedí fuerzas para salir y pude hacerlo cuando un tráiler se colocó en el puente, obstruyendo el curso del huaico hacia el mar. Al momento que salí de los escombros, di dos pasos, y de ahí no me acuerdo quien me cargó, solo que desperté en la ambulancia”.

Evangelina Chamarro fue llevada al hospital María Auxiliadora, donde luego de permanecer una semana, fue dada de alta el 22 de marzo. Ese día, el doctor Julio Medina, director del hospital, informó que si bien ella se encontraba recuperada de sus heridas, todavía deberá seguir un tratamiento psicológico, debido al fuerte golpe emocional de haber estado cerca de la muerte.

Segunda oportunidad
Oriunda de Iquitos, Evangelina construyó junto con su esposo Armando un corral de animales en el asentamiento humano Nueva Navarra, en Punta Hermosa. Fruto de ese negocio, logró ahorrar más de siete mil soles y comprar una moto. Todos estos bienes desaparecieron el día del huaico.


Al lado del padre de sus dos hijas, Evangelina se alista a empezar otra vez de cero. No le teme al reto, y menos ahora que sabe que Dios le ha dado otra oportunidad de vida. “Estoy segura que venceré”. Y le creemos. (Texto: Claudia Macedo)