jueves, 6 de abril de 2017

Rosácea, enfermedad incómoda


Es una afección crónica de la piel, que de no ser tratada a tiempo deriva en la aparición de pápulas y pústulas en el rostro.

Muchas personas confunden la rosácea con el acné, de ahí que no le presten atención en sus inicios. Solo acuden al médico cuando sobre la piel del rostro empiezan a aparecer pápulas (lesión) y pústulas (lesiones con pus).

Según el médico Fredy Soto, esta enfermedad, que consiste en la dilatación de los vasos capilares de la zona central del rostro, afecta en el país a más del 25% de personas, sobre todo a aquellos de piel clara.

La causa de esta enfermedad se desconoce, aunque se cree que puede heredarse. Generalmente se presenta después de los 25 años, y afecta tanto a hombres como a mujeres.

La rosácea al principio se manifiesta con enrojecimiento, luego con la aparición de pápulas, cuyas lesiones de bordes elevadas hacen que las personas crean que tienen acné. Por eso muchos lo llaman acné rosácea, término inexacto, pues esta patología no existe.

En fases más avanzadas de la enfermedad, la piel del paciente se engrosa; en los hombres en la nariz y el mentón; mientras que en las mujeres, a la altura de los pómulos.

Las personas con rosácea manifiestan ardor, picazón, pero sobre todo baja autoestima, debido a que son objeto de burla. Esta situación emocional dificulta su curación por tener el sistema inmunológico débil.

Detonantes
Varios factores predisponen a sufrir de rosácea. Entre las principales, según el médico dermatólogo José Aparcana, tenemos el sol, los ácaros, el ají, los condimentos, el agua caliente, los mariscos, el alcohol, el estrés, etc.

Sobre los alimentos que ayudan a evitar los factores de riesgo, el especialista recomienda el consumo de pepino, zanahoria, cereales, cebolla, manzanilla y el uso del aceite de oliva para hacerse leves masajes. Asimismo los hidratantes y bloqueadores solares. Ambas de una sola marca para conseguir resultados más efectivos.

En caso de existir pápulas y pústulas, usar antibióticos recetados por un médico y no por un boticario.

Tratamiento
Cuando encontramos algunos capilares sanguíneos muy visibles, la electrocoagulación es una buena opción, dice el dermatólogo Fredy Soto.

“Hoy en día, el láser vascular da unos resultados excelentes. El láser KTP puede mejorar enormemente la rosácea en dos sesiones espaciadas en seis semanas. También el uso de la Luz Intensa Pulsada (IPL) para la eritrocuperosis (rojez). Estos tratamientos deben llevarse en momentos en los que la piel no esté expuesta al sol”, refiere.

El tratamiento con láser no es doloroso, y debe aplicarse desde la fase inicial para evitar que la enfermedad avance. (Redacción)


NO TIENE CURA
Pero puede tratarse y controlar.

El sol, los ácaros, el ají, los condimentos, el agua caliente, los mariscos, etc., predisponen a sufrir esta enfermedad.


“Fui a los brujos, pero nada”

A los 17 años Paulina Rosa notó algo raro en su nariz y mejillas. Preocupada fue a mirarse al espejo, donde comprobó que no eran espinillas, eso la tranquilizó. Los meses pasaron, y esos sarpullidos se convirtieron en granos. Espantada fue al Hospital Central de la Policía Nacional. Luego de evaluarla le diagnosticaron rosácea.

Aturdida por la noticia de que esta enfermedad no tenía cura, decidió seguir al pie de la letra las recomendaciones médicas. Comenzó a aplicarse cremas, a tomar antibióticos y a hacer dieta, pero la rosácea continuaba.

Con el apoyo de su familia viajó a Argentina, donde consultó con otros especialistas. Gastó mucho dinero, sin embargo no experimentó grandes mejorías.

A los 47 años regresó al Perú; para entonces ya tenía 30 años con la enfermedad. Una noche vio la programación de la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, donde se enteró que usando la fe podía curarse. Decidió asistir. Además no tenía nada que perder, ya había ido incluso a los brujos, sin ningún resultado.

Perseverando, en algunas semanas empezó a desaparecer los síntomas. Hoy es una mujer curada.