jueves, 8 de junio de 2017

¿Son peligrosos los realitys?


Programas de concursos vienen cautivando a millones de jovencitos, a pesar de las críticas y un estudio que afirma que son dañinos. ¿Usted qué cree?

Desde que aparecieron los realitys de concurso en el Perú algunos lo defienden, aduciendo que solo buscan divertir a la gente; y otros lo critican, afirmando que poseen alto contenido sexual.

Para dilucidar esta polémica, el Consejo Consultivo de Radio y Televisión (Concortv) realizó el año pasado el “Estudio Cuantitativo sobre Consumo Televisivo y Radial en Niños, Niñas y Adolescentes”. Los resultados dados a conocer hace algunas semanas fueron reveladores.

Según el estudio, de los 9.148 niños y adolescentes de 7 a 16 años que participaron de la muestra, el 40% reveló que los realitys contienen mucha violencia, escenas de contenido sexual y lenguaje grosero y vulgar (ver cuadro).

Así mismo el 37% señaló que el televisor está en su cuarto, y que el 86% ve sus programas favoritos sin compañía de algún adulto.

Ante la pregunta de cuál es la persona que admira en la televisión, la tercera parte de los encuestados dijo que a Nicola Porcella y Patricio Parodi, ambos participantes de Esto es Guerra.

Para Liliana Rocha, asesora legal de la Asociación Valores Humanos, estos resultados muestran que la autorregulación en la televisión no funciona en el país. Y que Ley 28278, que en su artículo 2 defiende la dignidad de las personas, también es letra muerta cuando se tratan de programas con alto rating.

¿Quién gana?
No existen estudios que revelen los ingresos que obtienen las televisoras con los realitys, sin embargo se deduce, por los millonarios sueldos que ganan los participantes (S/. 30.000 promedio), que el negocio es muy rentable. De ahí, que a los dueños de las televisoras no les importen los contenidos de calidad.

Desde que los realitys se trasmiten en el país, cada cierto tiempo aparecen noticias de jóvenes que expusieron su vida o la perdieron por ser como los guerreros o combatientes.

En el 2014, por ejemplo, una niña en Iquitos falleció al imitar un juego que había visto en Esto es Guerra. Un año después, en el Cusco, dos jóvenes se inyectaron petróleo en sus extremidades por querer tener los mismos cuerpos de Nicola Porcella y Yaco Esquenazi.

Causa
Lo preocupante del estudio del Concortv, es que a pesar de lo pernicioso de los realitys, el 52,8% de los encuestados quiere ser como sus ídolos.

¿Dónde está el secreto para continuar siendo los preferidos de millones de peruanos? Según el psiquiatra Freddy Vásquez, los realitys siguen llamando la atención de los chicos porque los padres han dejado de preocuparse por saber qué están viendo sus hijos. Y porque además, muchos de los papás también asisten a estos programas.  

Otra razón está en el descuidado del Estado por defender nuestro derecho a ver programas con buenos contenidos, que no solo nos entretengan sino también nos enseñen valores.

Para la socióloga Violeta Barrientos, el enganche de los jóvenes a estos programas se explica porque los realitys han sabido simular la realidad, contratando modelos para exponer sus vidas personales y que generan situaciones que llaman a la curiosidad del espectador; por ejemplo, conflicto entre parejas, celos, etc.

“Los programas de competencias de juegos son un pretexto que combinan varios elementos. En primer lugar, la destreza física requiere de cuerpos de jóvenes preparados en gimnasio, según los requerimientos exigidos por los cánones de belleza. Y por otro lado, presentar melodramas en tiempo real y con personajes al alcance del espectador”. (Redacción)


“Durante dos años fui conformista”

Atraído por las historias de los personajes y los juegos de competencia de los realitys, Juan José Rivadeneira descuidó sus estudios a los 17 años. Como consecuencia de esta realidad, se volvió conformista durante dos años.

Sin embargo, cuando conoció a la Fuerza Joven (FJU) comenzó a interesarse por los proyectos. Hoy, con 21 años, siente que su futuro es prometedor.


Los interesados en conocer a la FJU pueden acercarse todos los domingos al medio día, en jirón Carabaya 921, exCine Metro.