jueves, 18 de diciembre de 2014

¿Cuba y Raúl Castro ganan más con el deshielo que EE.UU.?



Los analistas consideran que Obama ha cedido más que su homólogo en el desbloqueo. Exportaciones, uso de tarjetas de bancos norteamericanos y visados, ventajas para Cuba. ¿Los cubanos tienen algo para soñar mientras hacen fila para adquirir productos?

El deshielo entre Washington y La Habana, además de ser el gesto político más importante desde que cerraron las embajadas en las dos capitales el año 1961, puede tener un mayor impacto en la isla comunista que en Estados Unidos.
El restablecimiento de relaciones diplomáticas completas formaliza una relación que ya existía desde que el presidente Jimmy Carter abrió las secciones de intereses en 1977 pero, al mismo tiempo, introduce una sensación de estabilidad entre los dos países y le abre las puertas a Cuba a recibir muchos más recursos económicos y tecnológicos que ni su aliado Venezuela le puede proporcionar.
El fin del embargo económico, aunque no es ya una realidad, no deja de ser una posibilidad desde que el presidente Barack Obama anunció el miércoles que permitirá la exportación a Cuba de toda tipo de mercancías, tanto adquiridas por el Gobierno como por los pequeños empresarios privados que han comenzado a florecer en el sector de los servicios.
La idea detrás de este permiso es proveer a la iniciativa privada de los recursos necesarios para desarrollarse. Las compras todavía tendrían que hacerse al contado, pero estarían facilitadas con la apertura de bancos especializados en los dos países.
Tarjetas
Además, los cubanos de a pie y los visitantes, exiliados y extranjeros, podrían usar tarjetas de crédito emitidas por bancos estadounidenses para solventar sus gastos. "El presidente encontró una forma de darle la vuelta a la obligación que el Congreso ha impuesto (en 1996) de hacer las compras al contado. Con un banco americano en La Habana, por ejemplo, y la circulación de las tarjetas de crédito, ese problema se acabó", estima el económista, Jorge González Torres.
En su opinión, muchos de los problemas que hay ahora para la compra de alimentos y productos agrícolas es la inexistencia de nexos bancarios entre los dos países. Además, la administración también ha descongelado las cuentas bancarias en Estados Unidos de cubanos residentes en la isla.
Pero también, los dos países han acordado aumentar el flujo de visitantes estadounidenses a Cuba. El año pasado, el Departamento de Estado comenzó a facilitar los viajes de cubanos a Estados Unidos otorgando visas de múltiples entradas válidas por cinco años.
En cambio, otros economistas opinan que el impacto será lento por las características del sistema político en la isla. “No vamos a ver resultados tan rápidamente. En parte por la máquina burocrática del estado. Muchos funcionarios se van a sentir inseguros en cumplir algunas instrucciones superiores. Otros, más conservadores, sencillamente harán lo posible por oponerse”, ha dicho el economista Álvaro García.
De lo que no hay duda es de que el Gobierno de La Habana y, en particular, el presidente Raúl Castro, que logró esta aproximación no estando ya su hermano, Fidel, al timón, son vencedores. Estados Unidos concedió mucho más que Cuba.
“El triunfo más importante no es para Cuba sino para el mismo Raúl Castro. Por primera vez en casi 56 años un gobernante cubano y un presidente estadounidense dialogan. Raúl y su circunstancia lo han conseguido sin perder la cara en el intento”, ha enfatizado el analista político Alejandro Armengol.
Aunque también subraya esta misma fuente: “Podemos considerar que estamos ante 'la última victoria' de Fidel Castro. El empecinamiento en un intercambio, la captura de (Alan Gross), la campaña internacional, todo condujo al resultado esperado por el Gobierno de La Habana”.
Esperanza
Y, “a los efectos del cubano de a pie”, también el gobierno de La Habana sale ganando, porque Washington le ha regalado una nueva ilusión con que alimentar la espera de quienes viven en la isla, ha dicho el analista.
"Primero fue el petróleo, que nunca apareció; luego las inversiones extranjeras, que aún no han florecido. Ahora llega la ilusión del fin del embargo. Los cubanos tienen algo para soñar mientras hacen fila para adquirir productos o estiran sus salarios, que no les bastan", ha comentado Armengol.
Pero al final, “se puede argumentar que en ambos casos son victorias temporales: dentro de unos meses nadie comentará nada sobre los espías intercambiados por Gross y falta mucho para el fin del embargo”, ha agregado. (Agencia)