jueves, 21 de julio de 2011

Los grandes fracasaron

-¿A qué se debe que selecciones como Brasil y Argentina fracasaron en un torneo donde normalmente ellos son favoritos?

-Primeramente vamos a analizar a Brasil que es una selección muy joven. En estos momentos ellos están en un proceso de recambio, no olvides que la mayoría tiene entre 22 a 23 años, solo Lucio y Maicon son los de experiencia, el resto no y eso les paso factura en los momentos decisivos.

-¿Pero una selección como la brasileña que está acostumbrado a ganar no sería un fracaso?

- Creo que ellos prefieren fracasar ahora y no en su mundial, pues imagínate si Brasil no logra campeonar en dicho torneo, eso si nadie se lo perdonaría.

-¿Y qué paso con Argentina?

-Yo pienso que ellos se sintieron presionados por su hinchada, cosa muy rara porque si nos ponemos a analizar detenidamente la mayoría de sus jugadores militan en ligas importantes.

-¿Eso quiere decir que Brasil y Argentina fracasaron en la Copa América?

-Sus fracasos fueron totales ya que mucha gente pensaban que ellos iban a llegar a la final y eso nunca pasó.

-¿Qué le pareció Paraguay?

- Como todas las selecciones de ese país, muy duras, aunque sí me ha sorprendido su falta de gol a pesar de tener jugadores que militan en Europa.

-¿Y Uruguay?

- Un equipo fuerte que tiene dos referentes muy buenos como Forlán y Suárez. Además un buen técnico como Washington Tabárez que demostró toda su experiencia al neutralizar a Guerrero y Vargas cuando Uruguay enfrentó a Perú en semifinales.

Perú tiene equipo para luchar las eliminatorias


Para Jaime Guerrero, comentarista deportivo de Radio Ovación, lo hecho por la selección peruana en Argentina fue positivo ya que se pudo observar a nuevos jugadores que seguramente serán tomados en cuenta para las eliminatorias. A su juicio, es necesario mejorar la defensa ya que los cuatro del fondo son muy lentos a pesar de su experiencia


-¿Qué le pareció el desenvolvimiento de la selección peruana?

-Muy bien porque hemos podido observar a nuevos jugadores que mas adelante el técnico podrá utilizar.

-¿Te sorprendió que con este equipo “disminuido” se haya estado a punto de alcanzar la gloria?

-En cierta manera si ya que solo tuvimos dos referentes como Vargas y Guerrero, los demás no tenían mucho roce internacional, como Luis Advincula y Yoshimar Yotun, pero lo bueno es que no arrugaron. Para mí, la Copa América es un banco de pruebas porque nuestro verdadero objetivo es el mundial 2014.

-¿Entonces hay equipo para luchar un cupo para el próximo mundial?

-Claro que si, porque muchos jugadores que jugaron la Copa América estarán en las eliminatorias sumándose a Jefferson Farfán, Claudio Pizarro, Zambrano y “Cachito” Ramírez. Ahora hay que tomar en cuenta que habrá mas cupos ya que el anfitrión es Brasil, o sea nuestras posibilidades en ese aspecto aumentarán

-¿Las eliminatorias serán más difíciles que la Copa América?

- Por lo visto en este torneo va ser muy difícil. Te aseguró que los equipos llamados chicos, como Venezuela, Perú y hasta Bolivia, darán mucho que hablar.

-El desempeño de la selección fue favorable, ¿tanto así que muchos jugadores pueden emigrar a una liga superior?

- Antiguamente los caza talentos solo estaban cuando jugaban Brasil, Argentina y Uruguay, ahora los empresarios están bien sentados cuando juegan selecciones como Venezuela y Perú, un caso muy concreto es la de William Chiroque que es pretendido por la Universidad de Chile, y no es el único caso te lo aseguro.

-¿Hay algún jugador en especial que te llamó la atención?

-Si, por ejemplo el trabajo táctico que está realizando Luis Advincula es muy bueno ya que apoya mucho por la banda derecha. Otra grata aparición es la de Abel Lobaton, un jugador muy exquisito con pelota parada y en movimiento y eso quedó demostrado contra Colombia.

-Le formulaba esta pregunta porque en el segundo partido con Uruguay se notó que muchos jugadores estuvieron nerviosos

- Tienes razón, especialmente en el primer tiempo donde a varios jugadores le temblaron la pierna, pero es normal porque muchos de ellos están experimentando algo nuevo, ante un rival de jerarquía que por gusto no ha sido cuarto a nivel mundial, o sea, no estamos hablando de cualquier equipo, los muchachos deben olvidarse de esta derrota y tomarlo como una experiencia.

-¿Qué le falta a la selección para que sea un equipo ordenado en todas sus líneas?

-Si bien es cierto que el equipo tuvo un comienzo auspicioso empatándole a Uruguay, pienso que tiene como falencia la defensa ya que son muy lentos, a pesar de tener en esa zona jugadores con amplia experiencia, felizmente tenemos a Zambrano que es un tipo muy rápido pero necesitamos como mínimo cuatro como él en ese puesto.

-Muchos manifiestan que a esta selección solo le falta Jefferson Farfán, más no Claudio Pizarro, ¿compartes esa opinión?

-Nadie puede dudar de la capacidad de esos dos jugadores ya que tienen una amplia experiencia, pero debemos señalar que los que están en Argentina también quieren ganarse un puesto en el equipo y eso es muy bueno. Yo pienso que los dos serán de mucha utilidad, además no podemos darnos el lujo de dejarlos afuera.

-¿Cómo vez el trabajo del profesor Markarián, piensas que está revolucionando el fútbol peruano?

-No se si lo llamaría así, pero lo que estoy seguro es que le está cambiando el modo de pensar a los jugadores y eso se ha visto en estos partidos. No cabe duda que su trabajo viene dando frutos porque está con los chicos, los visita en los entrenamientos, va al estadio cuando juegan y eso para el jugador es muy importante porque sabe que en cualquier momento puede formar parte de la selección nacional.


Cuidado con el estrés


A pesar de lo que muchos piensan, el estrés siempre estuvo con nosotros. La diferencia entre el pasado y el presente es que ahora producto del ritmo de vida que llevamos estamos más expuestos a esta dolencia, que no solo afecta nuestra relación con los demás sino también la salud


Quien no ha sentido ante un incidente cotidiano, un disgusto en el trabajo o una discusión con nuestro(a) cónyuge, que el corazón se nos acelera y late con fuerza inusitada. Sabía usted que esa manifestación la conocemos como estrés.

Sin embargo el estrés no solo se presenta cuando nos disgustamos con alguien o con nosotros mismos. También se presenta cuando una noticia nos provoca alegría súbita.

Hasta antes de 1920 ese cambio en nuestro organismo producto de la cólera, la tristeza o la alegría súbita, no tenían una explicación científica. Fue recién en 1925 cuando el neurólogo y fisiólogo norteamericano Walter B. Cannon descubrió que cuando un organismo tiene miedo o se enfrenta a una emergencia su cerebro responde activando el sistema nervioso simpático. Cuando esto sucede, el ritmo cardiaco y la respiración se aceleran, la sangre abandona los estratos superficiales de la piel y se dirige hacia los músculos proveyéndoles una mayor cantidad de oxígeno. Todo esto capacita al organismo a responder a la emergencia bien sea luchando o huyendo de la misma.

Cuando este estado de emergencia se prolonga se produce una respuesta más compleja a la cual Hans Selye, médico endocrinólogo de origen austriaco que desarrolló su carrera en Canadá, llamó el Síndrome de Adaptación General. Selye entendía que esta condición prolongada de estrés causa daños al organismo producto de la elevada adrenalina y hormonas corticosteroides que las glándulas adrenales segregan.

Durante mucho tiempo los fisiólogos han sabido que el estrés puede causar envejecimiento prematuro en animales de laboratorio. Las autopsias realizadas a esos animales así lo demostraron. En los seres humanos se produce una situación similar. Cuando el estrés sobrepasa ciertos límites se afectan numerosos órganos de nuestro cuerpo al igual que nuestra capacidad mental y el sistema inmunológico.

Afecta nuestro organismo

En situaciones normales las células de nuestro organismo emplean alrededor de un 90% de su energía en actividades metabólicas dirigidas a la renovación, reparación y creación de nuevos tejidos. Esto es lo que se conoce como metabolismo anabólico. Sin embargo en situaciones de estrés esto cambia drásticamente.

En la antigüedad el mecanismo del estrés cumplía el propósito de preparar a los seres humanos para responder a estados de emergencia que le representaban una amenaza física. La forma de responder a este tipo de emergencia era, por lo general, huyendo o peleando, respuestas para las cuales se requiere una gran cantidad de energía y fuerza muscular. Los cambios hormonales y otras alteraciones fisiológicas que se producen en estados de estrés van dirigidos a lograr esto.

Imaginemos a un primitivo morador de las cavernas que tiene que enfrentarse al impensado ataque de un animal salvaje. El organismo de este cavernícola se prepara para responder a la amenaza. Los músculos se tensan, la respiración se vuelve rápida y poco profunda, el hambre y el deseo sexual se suprimen, el proceso digestivo se detiene, el cerebro se coloca en un estado de alerta máxima y los sentidos se agudizan. Las glándulas adrenales comienzan a lanzar hacia el torrente sanguíneo varias hormonas, a las que se les conoce como hormonas de estrés, entre ellas adrenalina (también conocida como epinefrina) y cortisol que ayudan a aumentar la producción de energía y la fuerza muscular.

En nuestra moderna sociedad no tenemos que enfrentarnos por lo general a animales salvajes (al menos en el sentido literal del término). Sin embargo, nos enfrentamos a situaciones de otro tipo tales como problemas en el trabajo, o el matrimonio, con los mismos mecanismos con los que nuestros antepasados se enfrentaban a los animales salvajes. El problema surge a causa de que los cambios habidos en la sociedad se han dado en forma tan veloz que no han permitido al proceso evolutivo, que es sumamente lento, adaptarse a los mismos. Si la comparamos con los cientos de miles de años que el ser humano lleva sobre la tierra veremos que la vida civilizada es una condición sumamente reciente. Por lo tanto, estamos utilizando aún mecanismos que fueron desarrollados para lidiar con los peligros que comúnmente se presentaban en la vida de las cavernas.

Entre los daños que el estrés genera en nuestro cuerpo están la fatiga, destrucción de los músculos, diabetes, hipertensión, úlceras, enanismo, impotencia, pérdida de deseo sexual, interrupción de la menstruación, aumento en la susceptibilidad a enfermedades, y daños a las células nerviosas.

Tratamiento

El doctor William Alvarado de la Clínica Huánuco, aconseja para aquellas personas que pasan por un fuerte estrés realizar una actividad física, ya sea caminata, nado, por lo menos tres veces a la semana. Asimismo tomar baños de inmersión con agua tibia y sales.

Alvarado recomienda evitar la ingesta excesiva de alcohol y cafeína (café, té, gaseosas). Por el contrario, dice, hay que llevar una alimentación balanceada, con frutas y verduras en porciones moderadas, respetando en lo posible las tres comidas diarias.


Tesoro Inca en tierras Aztecas


México no podía quedarse atrás. A través del Museo del Templo Mayor, el gobierno de ese país viene exponiendo la exposición fotográfica Machu Picchu: A 100 años de su Revelación Mundial (1911 – 2011).

El Museo del Templo Mayor, que depende del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), decidió hacer un reconocimiento con esta exposición a la cultura del Perú y, de manera especial, a su pasado glorioso. Para ello se contó con la colaboración importante del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú y de su Embajada en México.

La muestra presenta imágenes y documentos, entre las que destacan fotografías históricas sobre las excavaciones de Bingham en el lugar, en 1911. También resaltan impresiones contemporáneas facilitadas por PromPerú, así como reproducciones de cartas geográficas del Archivo Histórico de Límites de la Cancillería del Perú y mapas anteriores a los recorridos efectuados por Hiram Bingham a principios del siglo XX.

Como se recuerda, el 24 de julio de 1911 es conocido por ser la fecha de descubrimiento de Machu Picchu, por el arqueólogo y explorador norteamericano Hiram Bingham. Sin embargo, llegar a este día para su principal protagonistas no fue producto del azar. Años antes, Bingham se interesó en las leyendas tejidas en torno a la llacta de Vitcos o Viticos, el último refugio de los incas rebeldes a los españoles en la selva de Vilcabamba, narradas de forma épica por cronistas de esa época.

En 1906 el explorador norteamericano realiza un viaje por la ruta Buenos Aires - Cusco, antiguo derrotero comercial durante la colonia. Llegando a esta última ciudad se reencuentra con su interés por la legendaria ciudad Inca (Vitcos) y el valle de Vilcabamba. Emprende viaje a la ciudad de Abancay, entrada natural a esa parte de la selva donde supuestamente estaría Vitcos. Allí es informado de la existencia de una ciudad perdida en el “monte” (selva escarpada). Emprende viaje, y los guías locales lo llevan a unas imponentes ruinas que ahora conocemos como Choquequirao. Bingham no se dejó impresionar, la Vitcos de sus sueños debía ser más imponente aún. Regresa a los Estados Unidos, entusiasmado por el descubrimiento a reunir fondos para continuar con sus exploraciones, logrando conseguir el apoyo de la National Geografic Society y la Universidad de Yale, además de dinero entregado por amigos y familiares. Encontrar Victos ya no era solo un interés académico, era una empresa bien planificada.

En 1911 Bingham llega al valle de Vilcabamba, pasa por Mandor y contrata los servicios del guía local Melchor Arteaga. El 24 de julio llegan a la cima del cerro llamado Machu Picchu, donde está la fabulosa llacta inca de Picchu. Bingham la bautizó con el mismo nombre del cerro que la cobijaba y no tuvo dudas que ésta, si era la legendaria Vitcos. Al poco tiempo da cuenta de su descubrimiento.

Encontrado Machu Picchu, la Vitcos de sus sueños, Bingham contrata en los Estados Unidos a una plana de arqueólogos y antropólogos (entre los que destaca G. Eaton) para excavar el lugar. Con los auspicios del Gobierno del Perú de esos años, y dando clara muestra de su desinterés por el pasado incaico, dan permiso a la expedición de llevar a los Estados Unidos los objetos encontrados durante los trabajos de esa temporada.

Cabe señalar, que de manera paralela a la exposición fotográfica y documentaria, expertos abundarán sobre el devenir de la antigua ciudad incaica en un ciclo de conferencias que tendrá lugar los sábados 23 y 30 de julio, 6 y 13 de agosto en el auditorio del Museo Templo Mayor en la ciudad de México DF.

Hay casos que escapan de la ciencia


A pesar de los avances médicos y el aumento de expectativa de vida, el cáncer sigue siendo una palabra espantosa que ninguna persona quiere toparse. Pero con lo que nadie cuenta son los casos que escapan de la lógica de la medicina, aquellos que hasta el momento la ciencia a pesar de sus adelantos no ha podido explicar. Algunos lo llaman milagro.

Para el oncólogo de Oncosalud, Javier Infante, si bien el tratamiento que la ciencia da a un paciente con cáncer avanzado puede ayudar a curarlo, no se descarta que se presenten casos que escapan del razonamiento médico. “Particularmente nunca he tenido una persona desahuciada que se haya curado, pero si escuchado en colegas que eso que llaman milagro existe”, refiere el galeno.

En tanto, para el médico del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) Javier Manrique, si bien estos casos de recuperación se dan, aún se desconoce las razones del por qué existe. Lo que sí está comprobado, dice, es que clínicamente el aspecto psicológico del paciente es fundamental a la hora de afrontar la enfermedad. “Un entorno familiar unido generan alicientes positivos en la persona, ya que hace que no se sienta solo (a) en esos momentos difíciles”, señala.

Por su parte el psiquiatra del Hospital Noguchi, Freddy Vásquez, afirma que el poder mental es muy poderoso: “Si una persona cree que va a morir, se muere”.

Del mismo pensamiento es su colega Jaime Jiménez: “Los diagnósticos se deben confirmar primero, pero quien tiene fe se libera del estrés y mejora su salud, porque la mente produce síntomas”, acota.

En tanto la psicóloga de Oncosalud Daniela Vargas, aborda un aspecto fundamental ligado también a lo emocional dentro de este proceso que es la del momento en que recibimos la trágica noticia de que tenemos cáncer. Para la especialista es en este punto en que muchos médicos fallan, dado que no encuentran la manera ni el momento preciso para dar esta noticia, generando en el paciente reacciones poco favorables que después provocan miedo y temor que hace que la enfermedad se agrave. “Quienes acuden a una consulta oncológica son personas que vienen derivadas de otras especialidades y saben que algo anda mal. De alguna manera están preparadas para oír la verdad, la intuyen, pero lo que más necesitan es que se les aclare lo que han leído o escuchado sobre el cáncer. De esta manera tendrán mejores posibilidades de enfrentar este mal”, sostiene la especialista.

Los milagros sí existen


La ciencia les daba poco tiempo de vida, a pesar de ello escucharon el llamado de Dios y se entregaron a él. Hoy están curadas para contarlo. La medicina a pesar de sus avances no encuentra explicación alguna


Si algo en común tienen Judith, Carmen e Inés es que las tres fueron desahuciadas por los médicos. El cáncer las iba a consumir de a pocos sin que ellas pudieran hacer nada para impedirlo. Cuando todo estaba perdido y solo quedaba prepararse para la muerte, ellas conocieron a Cristo. Entonces, una luz de esperanza renació en sus vidas. Hoy, ya repuestas de esta terrible enfermedad cuentan que lo que los salvó de morir fue su fe. ¿Milagro o equivocación de la ciencia? He aquí sus historias.

“Me dieron seis mese de vida”

“Recuerdo claramente una tarde de octubre cuando de forma directa y sin ningún tipo de reparo una doctora me dijo que tenía cáncer y que no me daba más de seis meses de vida. Al escuchar esa noticia salí despavorida del consultorio. Mientras caminaba por la calle pensé por qué a mí si nunca había hecho mal a nadie. En un principio decidí ocultar a mi familia esta trágica enfermedad pero los sangrados en el útero y los intensos dolores que me impedían caminar me hicieron confesarles lo que me estaba sucediendo”. Así con la voz entrecortada y lágrimas en los ojos, Carmen La Rosa Peña (58) narra de forma fehaciente lo vivido en los pasillos del Policlínico Grau.

La Rosa cuenta que un principio pensó en suicidarse, pero el no saber a quién dejar a sus hijos le hizo desistir de esa locura.

No fue hasta algunas semanas después de esa trágica noticia, que Carmen estando en su lecho de dolor observó en la televisión el testimonio de una persona que era el calco de su historia, por lo que se vio identificada y no dudó en ir al día siguiente para ver si podía ser curada.

Con la esperanza de encontrar una salida a su enfermedad, Carmen en compañía de uno de sus familiares fue a la Iglesia de la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo. Allí, como ella misma cuenta, al sentir la mano del pastor sobre su cabeza sintió una extraña sensación. “No cabe duda que esa sensación era Dios que operaba en mi. Así que decidí entregarme a él. Seis meses después milagrosamente deje de sentir esos fuertes dolores. La médico que me trató no podía creer lo que los análisis decía: Ya no tenía cáncer.”, narra esta mujer que hoy ha aprendido el valor que tiene la vida.

“Ya no quería seguir viviendo”

El caso de Judith Rivas (46), madre de dos hijas es quizá uno de los más sorprendentes. A ella le detectaron cáncer al pulmón en fase cuatro, o sea terminal. Su vida pendía de un hilo y solo un azar podría salvarle la vida. Los médicos no encontraban la manera de poder decirle la verdad sin tener que ser hiriente. Pasaban los días hasta que de manera fortuita logró escuchar una conversación entre su esposo y el médico donde le explicaba la gravedad de su enfermedad. “Escuché claramente decir que ya no había mucho que hacer, que la enfermedad había avanzado de forma acelerada y que lo único que quedaba era someterme a las quimioterapias. Eso sí, la esperanza de vida era solo del 10%, nada más. En ese momento sentí un desvanecimiento total, se me vino a la cabeza la imagen de mis hijas por las que tanto había luchado y que ya no las iba a poder ver crecer, fue una experiencia traumática que no se le deseo a nadie”, dice.

Ese día horas después de haberse enterado de su enfermedad, Judith asustada por lo ocurrido se negaba rotundamente a someterse a algún tipo de tratamiento médico que aplace sus días de vida con temor a que este agrave su estado. Muy por el contrario pidió que la llevasen a su casa para poder cuidar de sus hijas. Los días pasaban y el dolor se hacia aún mas agudo, hasta que un día tuvo un presentimiento que le salvaría la vida. “En esas fechas no quería saber de nada, no tenía hambre, no podía respirar con normalidad, había perdido como 15 kilos. Sin embargo, un viernes por la noche sentí una extraña sensación, una especie de un llamado que me hacia Dios, por lo que prendí el televisor cosa que no hacia usualmente. En esos momentos estaban pasando un programa de la Comunidad del Espíritu Santo, en la que un pastor narraba una historia de vida que se asemejaba a lo que yo estaba viviendo, así que pedí a mi familia asistir al culto”, sostiene.

Judith recuerda el día que entró a la iglesia y escuchó al pastor decir que Dios estaba conmigo y que con perseverancia iba a ser sanada. “Pasaron cinco meses desde esa fecha, a través de continuos rezos en busca del milagro hasta que una buena tarde sin explicación alguna comencé a respirar con normalidad, el bulto que tenia alojado en mis pulmones había desaparecido y con ello el dolor, había sido sanada. Los médicos quienes me habían estado tratando no salían de su asombro, de esto han pasado cerca de 11 años”, narra.

“Fui bendecida con mi curación”

Los doctores le dijeron a su familia que era mejor que se fuera a su casa y que solo cuando el dolor fuese insoportable le trajeran al hospital para aplicarle morfina. Le dieron, dice, entre seis y nueve meses de vida.

“Ya no tomaba pastillas. Todos en mi casa lloraban, pero yo no sabía de mi gravedad. Entonces fue cuando mi cuñado me presentó a un pastor quien me regaló una Biblia. Pasó un año, pasaron dos yendo a la iglesia y orando a Dios para que me curara, y cuando volví a tratarme los médicos de Essalud no podían explicarlo: el cáncer prácticamente había desaparecido. De eso han pasado 25 años”, recuerda la profesora Inés Cabezudo Ramos (43).

Hoy curada de su mal, Inés es una entusiasta colaboradora de la Liga Contra el Cáncer y de la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, donde acude muy seguido con toda su familia.

Ella, como Judith y Carmen aunque parezca increíble demostraron que la fe puede mover montañas y que la ciencia nunca es exacta.


Epidemia de crack azota a Brasil


De acuerdo con el Ministerio de Salud de Brasil, más de 600 mil personas consumen crack. De esa cifra, la tercera parte ha muerto producto de la violencia. Lo más triste de esta situación, es que las autoridades poca importancia le dan al problema


Isabela, una joven de 16 años, no puede más. Luego de estar por casi dos horas dando vueltas en la cama decide sigilosamente-para no despertar a sus padres-salir a la calle en busca de esa droga barata llamada crack que desde hace dos años consume.

Entre la oscuridad de un paisaje dilapidado por la pobreza donde sobresale las pilas de escombros y basura muy comunes entre las favelas de Rio de Janeiro, Isabela haya a Flavio, un microcomercializador de crack, quien intuyendo la necesidad de la chica se apresura a sacar entre sus bolsillos de su saco raídos por el tiempo un poco de esa droga que tanto gusta a los jóvenes y cuyo paquete de 10 gramos vende a 5 reales (tres dólares aproximadamente).

Así como Isabela, son muchos los adolescentes de esta ciudad de Brasil que últimamente consumen crack. La razón, probablemente esté en el bajo precio de esta droga.

Según Pedro Delgado, coordinador del Ministerio de Salud para salud mental, drogas y alcohol, actualmente existen más de 600 mil consumidores de crack en Brasil.

De acuerdo con este funcionario público, la adicción a esta droga entre los jóvenes pobres de Brasil se empeora debido a la marginalización en que se encuentran.

En una reciente batida en el mercado de crack entre las favelas de Manguinhos y Mandela en Río, la policía y trabajadores sociales recogieron a unos 58 adictos que estaban viviendo en las calles. De ese grupo, diez eran adolescentes o niños. Al menos tres mujeres tenían estado avanzado de embarazo. Todos tenían poca educación, poco o ningún acceso a atención médica y ningún contacto con programas sociales que pudiesen ayudarles.

Entre los niños y adolescentes encontrados por la policía estaba Priscila. De apenas 16 años, lucía las marcas de cuatro años viviendo en la calle: Ausencia de algunos dientes y un par de largas cicatrices en las piernas. Cerca a ella, otro menor de nombre Luiz, esta vez de ochos años, que apenas estudio hasta el quinto grado, tras lo cual se fue de casa, miraba atentamente a los policías sin intuir siquiera a donde le iban a llevar.

Según pudo comprobar la Agencia de Noticias AP, hasta marzo de este año, menores como Priscila y Luiz eran recogidos por la policía y casi inmediatamente dejados en libertad. “Los adictos a crack que viven en las calles son a menudo víctimas de golpizas y abusos sexuales, y las niñas se prostituyen a cambio de poder inhalar crack de una pipa de un hombre”, dice Valeria Aragao, jefa de la sección juvenil de la policía.

Aragao y Rodrigo Bethlem, jefe municipal de bienestar social, colaboran con la policía en un programa piloto que busca cambiar la situación, al menos para los menores.

Los niños y adolescentes recogidos desde el 31 de marzo están siendo devueltos a sus familias, si pueden ser encontradas, o colocados obligatoriamente en centros de tratamiento establecidos especialmente para ellos.

Según la policía federal, el consumo de drogas en Brasil se incrementó cuando este se convirtió a inicios de la década pasada en el principal país de tránsito para la cocaína que proviene de las naciones productoras andinas en ruta a Europa. En Sao Paulo, por ejemplo, las confiscaciones policiales de crack subieron de 595 kilos en el 2006 a 1,636 kilos en el 2009. Mientras tanto, en Río, los arrestos relacionados con el crack aumentaron de 546 en el 2009 a 2 mil 597 en el 2010.

Una batalla mortífera

De acuerdo con estudios de la Universidad de Sao Paulo al que tuvo acceso AP, en el 2009 una tercera parte de los consumidores de crack en Brasil había muerto, en su mayoría a causa de violencia.

Un plan del gobierno federal para combatir la droga fue firmado en mayo del 2010, con un presupuesto de 253 millones de dólares. Críticos dijeron desde el inicio que los recursos no eran suficientes.

Un año más tarde, la implementación anda atrasada. De los fondos presupuestados, solamente han sido asignados 57 millones, y de esos, solamente tres millones han sido gastados.

Llamadas telefónicas y mensajes electrónicos al departamento federal de control de drogas, bajo el Ministerio de Justicia, no recibieron respuesta, aunque las autoridades coinciden en que la situación es crítica.

Centros de apoyo

Cuatro centros con 145 camas en total han sido establecidos para el programa, y hay planes para otros 40. A los adultos se les ofrece tratamiento, pero no se les obliga a vivir en los centros. “Se trata de un problema social, un problema de salud, no solamente de seguridad pública”, sostiene Bethlem. “Ha habido un abandono real, una ausencia del Estado. Estamos tratando de cambiar eso”.

Lo que las autoridades de Río tratan de evitar es la complacencia que creó esos mercados públicos de crack en Sao Paulo. “No podemos comenzar a pensar que es común, aceptable, tener a personas viviendo así”, dice Bethlem.

En el corazón de Sao Paulo, un área de unas mil manzanas es el mayor ejemplo del problema del crack en Brasil. Los adictos se reúnen en grupos de centenares o se separan en grupos más pequeños para fumar sus paquetes.

Una tarde reciente, un hombre de 23 años, que solamente se identificó como Mario, yacía en una sucia acera, desnudo bajo una manta gris. El hombre dio un chupe a su pipa casera y se disculpó por el mal olor que tenía. “Me oriné, pero no puedo limpiarme”. Mario es parapléjico y levanta la manta para mostrar dos piernas encogidas. Él usa una silla de ruedas, pero se la robaron cuando estaba dormido, así que no puede ir a ninguna parte a bañarse.

El alcalde de Sao Paulo dijo recientemente que estaba estudiando la posibilidad de internar forzosamente a gente como Mario. Críticos dicen que eso no va a resolver el problema, sino solamente esconderlo.

Propuestas

Walter Maierovitch, un ex jefe de la agencia antidrogas que continúa investigando y escribiendo sobre el tema, propone programas que ofrezcan a adultos un lugar seguro para usar drogas, además de acceso a servicios de salud y otros programas.

Según esta persona, el gobierno no puede simplemente barrer a la gente. “En Río, incluso la mirada más breve a las vidas de los niños adictos al crack revela la magnitud del reto”, dice.