jueves, 23 de febrero de 2017

Los sueños son posibles


Hacer realidad nuestras metas, implica poner en práctica lo que queremos, pero con inteligente.

La carta de una niña de 7 años pidiendo trabajo al gigante Google, no solo llamó la atención de la prensa internacional, sino también del director ejecutivo de la transnacional, Sundar Pichai.

En su conmovedora carta, Chloe Bridgewater cuenta que cuando sea mayor le gustaría trabajar en Google y nadar en unos juegos olímpicos.

“Me gustan los ordenadores y también tengo una tablet donde juego a juegos […], mi padre me dice que es bueno porque me permite tener conocimientos de ordenadores”.

La respuesta de Sundar no se hizo esperar.

Escrita en primera persona, el CEO le escribe: “Estoy muy orgulloso de que te gusten los ordenadores y los robots, […] Si sigues trabajando fuerte y siguiendo tus sueños, podrás cumplir todo lo que tengas en mente, desde trabajar en Google hasta nadar en los juegos olímpicos.

El final del texto acaba: “espero recibir tu curriculum una vez termines la escuela”.

Al igual que Choe, todos nosotros tenemos sueños. Algunos se hacen realidad, otros no.
Sylvia Ramírez Rueda, consultora empresarial en Felicidad, nos explica cómo hacer realidad nuestros sueños, y no morir en el intento.

Para empezar, dice, nunca debemos dejar de soñar, ya que al hacerlo frenamos nuestra felicidad. Los sueños, son nuestro motor.

Agrega, que debemos definir el sueño con tanta precisión como sea posible. “En lugar de decir “quiero ser millonario”, precise la cifra que gustaría alcanzar”.

También, que antes de trazar un plan, preguntémonos por qué nos gusta esa meta. Al entender esto, es posible que encontremos muchas otras formas de conseguir el mismo resultado. A futuro, tener varias maneras de lograr lo que queremos es justamente lo que previene la frustración.

La consultora recomienda hacer un plan con las siguientes características: 1.- Pequeñas metas para que el cerebro sienta la alegría de ir conquistando cosas en el corto plazo. 2.- Indicadores claros de éxito (pregúntese “¿cómo sabré en un mes, en seis, en un año que me estoy acercando a mi meta?”). 3.- Fechas claras y realistas: quienes acompañamos a las personas en sus procesos de crecimiento sabemos que si algo no se puede medir, no se puede hacer.

Finalmente, sostiene, póngase en marcha. Haga esa llamada; envíe ese correo; inscríbase a ese curso; anímese a cambiar sus hábitos. En la vida hay dos clases de personas: las que acumulan información y las que hacen que las cosas pasen. (C.M.)