jueves, 1 de diciembre de 2016

Várices molestosas



No solo afecta la estética, sino que puede poner en peligro la vida de quienes lo sufren de no tratarse a tiempo.

Esas venas inflamadas que parecen carreteras en las piernas de algunas personas, y que muchas veces generan ardor, quemazón y dolor, son conocidas como várices.

En el Perú no se sabe con certeza cuántas personas sufren de esta enfermedad. Algunos señalan que bordea el 27%; otros en cambio, que supera el 40%. Cifras más, cifras menos, lo cierto es que este es un problema bastante frecuente en los consultorios médicos.

¿Qué causa las várices? Según el doctor Wernher Cuya, cirujano cardiólogo de la clínica La Luz, entre los factores más importante están la predisposición genética; es decir, la herencia; el embarazo, responsable del mayor número de casos; la edad, de preferencia a partir de los 45 años; la obesidad; y la hipertensión arterial.

En el caso de Manuela Padilla, la causa de las várices que tuvo fue el sobrepeso (llegó a pesar 75 kilos cuando por su estatura debía pesar como máximo 50) que sufrió durante 23 años, y que le afectó ambas piernas.

El doctor Cuya revela que a diferencia del pasado, donde por cada ocho mujeres con várices había dos hombres, hoy esa brecha se ha estrechado debido al incremento de los malos hábitos de vida en la población masculina.

No todas las várices que sufren las personas son las mismas. Según el cirujano, existen hasta cuatro tipos. Tenemos las “arañitas vasculares”, que no representan ningún problema de salud; las reticulares, que producen pesadez y prurito pero que son tratables; las varicosas, que ameritan observación; y las úlceras venosas, donde se producen lesiones y oscurecimiento de la piel. De estos cuatro, los más frecuentes en los consultorios, son los dos últimos.

Manuela revela que cuando fue al médico a los 38 años a causa de los malestares que sentía en las piernas, sobre todo cuando caminaba, este le dijo que sufría de várices tipo tres, por lo que le recomendó someterse a una cirugía para extraerle las venas dañadas.

El doctor Wernher Cuya afirma que las personas que sufren de várices tipo tres y cuatro no deben permitir que les operen, sin antes haberse sometido a una evaluación previa, a través de un eco-Doppler, puesto que la vena inflamada visible es parte de un todo, que probablemente también esté afectada, y que requerirá de atención.

Asustada por su estado de salud, Manuela Padilla, luego de ver un programa de la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, decidió usar su fe para curarse de las várices. Con perseverancia logró superar este mal, que durante tres años cambió su vida. 

Prevención
Las várices, como muchas enfermedades, al inicio no causan molestias. La persona solo observará que sus venas están dilatadas. Lo que no sabe, dice el especialista, es que cuando la sangre está estancada por mucho tiempo en las venas puede producir un tromboembolismo pulmonar, que si ocupa un lugar muy grande en los pulmones es probable que cause la muerte. Por tanto, afirma, no hay que esperar sentir las molestias para visitar un médico.

A las personas que están parados o sentados por horas, como policías, secretarias, chef, vendedores; y que están predispuestos a sufrir de este mal, el doctor Cuya les recomienda levantar los pies durante 10 minutos antes de levantarse. Asimismo hacer ejercicios, evitar la obesidad, no ponerse ropa ceñida (ajustada), usar medias especiales que no aprieten las piernas, no cruzar las piernas cuando estén sentadas y alejarse del calor. (Redacción)

EN OTRAS PARTES
Las várices generalmente se presentan en las piernas, aunque también pueden aparecer en los brazos.