miércoles, 24 de febrero de 2016

Niños y adolescentes: deuda pendiente


A pesar que los menores representan el 37% de la población, poco es lo que ha hecho a favor de sus derechos. Por esta razón, los índices de violencia y trabajo infantil, embarazo adolescente, deserción escolar, por mencionar algunos, están en alza.

Vivir la niñez en el Perú en medio del amor, la inocencia y los juegos al lado de los amigos y seres queridos, no es nada fácil. Nuestra realidad nos revela que ser niño o adolescente en el país es estar expuesto a un sin número de peligros. Así tenemos, la violencia física, psicológica y sexual, la trata de personas, la alta prevalencia de la desnutrición crónica y de la anemia, el embarazo adolescente y el trabajo infantil.

Con el objetivo que los niños y adolescente gocen de los derechos que les corresponden, años atrás se puso en marcha el Plan Nacional de Acción por la Infancia y la Adolescencia (PNAIA) 2012-2021.

A pesar de la existencia de este Plan, diversas instituciones públicas coinciden que los peligros a los que están expuesto los 10 millones 570 mil menores de edad que viven en el Perú aún persisten, y en algunos casos, hasta se han agudizado.

En los últimos años la violencia infantil en el país ha experimentado un fuerte crecimiento. Mientras en el 2013, se produjeron 14.837 casos de agresiones, esa cifra se disparó el año pasado a 19.646.

Uno de los casos de violencia infantil que causó indignación este año, fue el protagonizado por José Luís Minaya, quien en un arranque de ira arrastró del cabello a su menor hijo de solo cinco años para sumergirlo en un lavadero, sin importarle las suplicas del niño.

Por este hecho condenable, la Justicia lo condenó a más de siete años de cárcel.

Nuestros niños y adolescentes no solo sufren de maltrato de sus padres o tutores, sino también de explotación, al ser obligados – en la mayoría de los casos – a trabajar en las calles, con el consecuente perjuicio de abandonar la escuela.

Estudios del Instituto Nacional de Estadística (INEI) revelan que hasta el 2011 en nuestro país ya trabajaban 1 millón 659 mil menores. De esta cifra, un buen porcentaje lo hacía realizando labores peligrosas, como la minería, la agricultura, la fabricación de ladrillos, y el trabajo doméstico.

A pesar de trabajar, la mayoría de los menores viven en condiciones de pobreza, hacinados en ambientes donde están expuestos a contraer enfermedades, vicios, y en el caso de las adolescentes, a embarazos no deseados.

Dentro del trabajo infantil, cabe señalar que algunos de ellos lo hacen porque fueron objeto de trata.

Entre el 2014 y 1015, la Dirección de Investigación de Trata de Personas (Dirintrap) de la PNP rescató a más de 142 menores de edad, la mayoría trabajando en bares, donde también eran explotados sexualmente.

Mucho de los niños y adolescentes que fueron rescatados por la policía, contaron que ellos fueron captados por las mafias porque sus padres los entregaron.

De acuerdo con el general PNP Óscar Gonzales, director de la Dirintrap, los tratantes utilizan a los niños y adolescentes porque son vistos como mano de obra barata. Un caso emblemático ocurrió en setiembre pasado, cuando ocho menores fueron rescatados de la fábrica Converflex, en Ate-Vitarte, donde trabajaban y vivían.

En los últimos años, las adolescentes han comenzado a tener relativa importancia, y no precisamente por los beneficios que podrían recibir del avance de las mujeres y del desarrollo científico, sino porque a la fecha continúan siendo el grupo poblacional más postergado en términos de salud sexual y reproductiva y cuyos resultados se expresan en las injustificadas tasas de embarazo en adolescentes.

Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes), entre el 2000 y el 2014 la proporción de madres adolescentes aumentó de 1,0% a 1,9% en las niñas de 15 años de edad. Este comportamiento, también se visualizó en las de 16 años (de 4,7% a 5,4%) y en las de más edad (de 22,3% a 26,7%).

Un dato relevante del estudio del Endes, es que el 11,7% de las adolescentes de 15 a 19 años de edad tiene al menos una hija y/o hijo, situación que es preocupante porque su desarrollo físico, psicológico y social es inadecuado para el inicio de la maternidad.

Causas del problema
Según Rosa Vallejos Lizárraga, Comisionada de la Adjuntía para la Niñez y la Adolescencia de la Defensoría del Pueblo, la violencia en todas sus formas contra los niños, niñas y adolescentes persiste en nuestra sociedad, porque existen personas que desconocen que los menores son sujetos de derecho.

A esto se suma, que aun existiendo algunas propuestas establecidos en el Plan Nacional de Acción por la Infancia y la Adolescencia (PNAIA) como por ejemplo: desarrollar y fortalecer programas de capacitación a padres, madres, cuidadores y otros adultos a cargo de los niños, niñas y adolescentes sobre métodos positivos de crianza, solución de conflictos sin violencia, etc., muchas autoridades nacionales, regionales y locales desconocen esas propuestas.

El doctor Luís Távara Orozco, en el libro Impacto del Embarazo, en la Salud de las Adolescentes, editado por Promsex (Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos), dice que en el caso del alto número de adolescentes que son madres o están embarazadas se debe a que las estrategias para enfrentar este problema se han manejado solo desde el Ministerio de Salud, dejando de lado a otros sectores.

Agrega que los esfuerzos realizados no han sido acompañados de políticas públicas que permitan a los y las adolescentes a informarse adecuadamente sobre métodos anticonceptivos y acceder a ellos.

Solución
Los menores en el Perú requieren lograr un desarrollo integral y eso demanda una mayor inversión en la niñez y la adolescencia.

Según Rosa Vallejos, la Dirección General de Niños, Niñas y Adolescentes (DGNNA) debe ejercer de manera efectiva su calidad de ente rector en la problemática del menor, para que así el Sistema Nacional de Atención Integral al Niño, Niña y Adolescente (SNAINA) funcione.


Dice además que los gobiernos regionales y locales deben también establecer en sus jurisdicciones instancias semejantes al SNAINA. (Redacción)

SABÍA
En enero de este año, se registró 1.441 casos de violencia infantil, de los cuales 597 se dieron en niños entre 6 y 11 años.

CAMPAÑA VOTA POR LA NIÑEZ
Los menores en el Perú representan el 37% de la población; por esta razón, el 12 de febrero último se lanzó la campaña Vota por la Niñez.

Según Madeleine Zúñiga, coordinadora de la Campaña Peruana por el Derecho a la Educación, a través de esta campaña se busca llamar la atención de los candidatos sobre los derechos de los niños y adolescentes en temas como: salud, educación, identidad, violencia, etc.

La campaña es promovida por el Colectivo Interinstitucional por los Derechos de la Niñez y Adolescencia, que es coordinado por la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza.