miércoles, 3 de febrero de 2016

Jóvenes en riesgo


Cada año las playas de Lima vienen dejando de ser los lugares donde se disfrutaba del mar, el sol y la arena, para convertirse en espacios donde el alcohol y las drogas imperan sin control alguno.

Según la última encuesta “Flash Playas 2016, preparado por Cedro, en los balnearios de Lima debido a la falta de control y fiscalización de las autoridades de la policía y las municipalidades a los veraneantes cada vez les resulta más fácil conseguir algún tipo de drogas, ya sean legales o ilegales.

Para doctor Alfonso Zavaleta, de Cedro, esta realidad es muy preocupante, ya que en el caso de las drogas sintéticas los jóvenes que la consumen arriesgan sus vidas al desconocer las dosis de cada una de esas drogas, que al ser ilegales, generalmente concentran altos porcentajes de sustancias tóxicas.

Entre las drogas sintéticas que los veraneantes mencionaron están los anabólicos, el ‘chocolate’ (variedad de marihuana), el ‘cocodrilo’, el peyote, el pooper, la 2CB o “cocaína rosa” y la 25 NBOME o “pandora”.

De acuerdo con el doctor Zavaleta, las drogas sintéticas más peligrosas son el 25 NBOME, el ‘cocodrilo’ y el ‘chocolate’.

El 25 NBOME perteneciente a la familia de la feniletamina es más potente que el éxtasis y el LSD. Sus efectos duran hasta 12 horas y produce euforia, alucinaciones, intranquilidad, dilatación de la pupila y aumento de la frecuencia cardiaca y arterial.

En cuanto al ‘cocodrilo, esta droga es un opioide que recibe dicho nombre porque con el tiempo destruye la vena y el musculo del brazo del adicto, “una herida parecida al que el cocodrilo te hace al morder”, sostiene Zavaleta.

Por su parte el ‘chocolate, recibe esta denominación de una de las marihuanas nuevas, que a diferencia de las que se fumaban en los 60 y 70, contiene una alta dosis de THC (tetrahidrocannabinol), razón por el cual es muy adictiva y genera problemas psiquiátricos, incluso desde la primera vez que se fuma.

Según el doctor Alfonso Zavaleta, las marihuanas nuevas al ser más adictivas y tóxicas han provocado que muchas personas terminen en hospital intoxicados, algo que antes era muy raro.

El alcohol
Un dato relevante del estudio de Cedro, es la percepción que tienen los veraneantes sobre las drogas más peligrosas. En el caso del alcohol, solo el 3,3% de las 1.200 personas (600 varones y 600 mujeres) que fueron entrevistadas la primera semana de enero en 28 playas de la capital lo considera peligroso. Esta realidad ha originado que cada año más personas estén conduciendo desde o hacia las playas bajo los efectos del alcohol. Lo mismo acontece con la marihuana u otra droga ilegal.

A diferencia de las drogas sintéticas donde no existe un control y una fiscalización eficiente, en el caso del alcohol muchas municipalidades han restringido su venta. Sin embargo, para los jóvenes esta medida no ha significado un problema.

Según Milton Rojas, coordinador del Lugar de Escucha de Cedro, ahora ellos están llevando el alcohol desde Lima, sacándole la vuelta a la ordenanza municipal.

Otro dato revelador de la encuesta, es que hoy los jóvenes con el fin de continuar bebiendo vienen mezclando el alcohol con el energizante.

Dicha mezcla, resalta Rojas, ha hecho que tengamos cada vez más borrachos con los ojos abiertos para continuar bebiendo.

Esta realidad, explicaría las razones del porqué los índices de accidentes de tránsito en las carreteras por conducir bajo los efectos del alcohol aún son altos.

Acoso sexual
Además de los accidentes de tránsito, otros peligros a los que están expuestos los veraneantes son los robos, peleas y el acoso sexual.

En el caso del acoso sexual, el acosador usa el alcohol como puente para llegar a la víctima, no para entablar una amistad sino para dar riendas a sus bajos instintos.

De acuerdo con Rojas, el acosador normalmente tiene problemas de personalidad (inseguridad, inestabilidad) y de salud mental, por tanto, es una persona proclive a cometer actos delictivos, ya sea con alcohol o sin ella.

Estadísticas de la Policía Nacional señalan que durante el verano, el número de denuncias por acoso sexual, robo y violencia (peleas) aumenta en 35% con relación al resto del año.

Con el fin de revertir el acoso sexual, tanto en las playas como en la ciudad, en marzo del año pasado el Gobierno publicó la ley que sanciona con penas de entre 3 hasta 12 años de cárcel a la persona que acosa sexualmente a una mujer.

Si bien el estudio de Cedro no entró en detalles sobre el tipo de acoso sexual en las playas, Milton Rojas sostiene que se ha percibido que estas se circunscriben a molestar, uso de palabras inadecuadas, y, en algunos casos, a tocamientos indebidos.

Familia y Estado 
El que las playas estén dejando de ser espacios de recreación para convertirse en lugares donde el alcohol y las drogas impera refleja que algo no está marchando bien, no solo dentro del seno de las autoridades sino también en el interior de las familias.

Para el doctor Alfonso Zavaleta, urge trabajar en tres aspectos: El primero, es que las familias estén más informados sobre estos problemas para que puedan protegerse mejor. Lo segundo, que las municipalidades y los colegios tengan programas que motiven a los jóvenes a dedicarse al deporte o a alguna actividad cultural. Finalmente, el Estado debe participar para alejar de las drogas a los chicos, y eso habla de interdicción de la policía, inteligencia, productos alternativos, etc.

“Este problema no lo va resolver sola una institución, aquí tienen que participar varias, de lo contrario la guerra contra el consumo de las drogas y el alcohol en los jóvenes la vamos a perder”, enfatiza Zavaleta.

Milton Rojas sostiene que la primera tarea para cambiar esta realidad debe comenzar en casa, donde los padres deben inculcar valores, como el respeto, la honestidad, el perdón, la responsabilidad, etc.

Dice que los padres deben enseñar con el ejemplo, como es el caso de no dirigir un carro en estado de ebriedad. (Redacción)


PERFIL DEL VERANEANTE
- Varón o mujer de entre 15 y 35 años que acude sobre todo los fines de semana.
- El 51,2% de los jóvenes gasta hasta 50 soles por día para comprar alcohol.
- Los veraneantes van principalmente para tomar sol (68,5%), dormir y descansar (29,5%), comer (23,4%), jugar (21,8%) y beber alcohol (14,9%)
- El 8,8 de los concurrentes ha consumido alguna vez alcohol en la playa conjuntamente con alguna droga.
- 5 de cada 10 de los veraneantes conoce a alguna persona que ha tenido accidentes de tránsito bajo los efectos del alcohol.

DROGAS SINTÉTICAS
Anabólicos. No lo toman en la playa. Lo hacen meses antes en los gimnasios para disminuir el apetito y controlar el peso, el problema es que los anabólicos generan adicción.

Peyote. Es el extracto de una planta que se ve más en el norte de Lima. Es poco frecuente. Se da más en las universidades.

Popper. Se vende y se usa en las fiestas de ambiente. Es una sustancia liquida que se coloca debajo de la nariz y es usada por el gay que hace de varón para lograr erección y así tener sexo. Ahora se está presentando en las discotecas playeras.


SABÍA
Cedro realizó la Encuesta Flash 2016 para conocer el comportamiento y opinión de los jóvenes sobre el consumo de drogas en las playas de Lima.