jueves, 12 de febrero de 2015

Perú: Uno de cada dos niños sufre de anemia


Grave problema de salud. A pesar del esfuerzo gubernamental, este mal viene aumentando en varios departamentos del país.

María está preocupada por su hijo Héctor (de 5 años). De la escuela la han llamado más de una vez. ¿La razón? Su hijo casi siempre se queda dormido durante las aulas, y cuando está despierto es muy colérico.
El enfermero de la escuela le ha dicho a María que probablemente Héctor sufra de anemia, por los síntomas presentados. Ella se sorprende, porque en su casa sus hijos comen bien.
Consultada por el tipo de alimentos que ingiere Héctor, María cuenta que come bastante arroz, papa, pollo, y muy poca ensalada.
Para el decano del Colegio de Nutricionista del Perú, Oscar Roy Miranda, el hecho que un niño esté gordito y cuente con la talla adecuada a su edad no significa que este bien alimentado.
Al igual que Héctor, en el Perú, de acuerdo con la última Encuesta Demográfica y de Salud (Endes), el 46,8% de niños menores de tres años padece de anemia.
Esto quiere decir que uno de cada dos niños menores de tres años tiene deficiencia de hierro, lo cual en palabras del doctor Jesús Bonilla, presidente de la Federación Médica del Perú, es muy grave ya que se daña las células del cerebro del niño, el mismo que no tiene cura.
“Buena parte de la deserción escolar y las múltiples enfermedades que sufren los niños y adolescentes está asociada a este mal”, afirma el galeno.
Desde el 2013, el Estado viene distribuyendo en todo el país suplementos de hierro con el fin de prevenir la anemia; sin embargo, según el Endes, los esfuerzos gubernamentales no vienen dando resultados. Y es que a pesar que el año pasado se aumentó la distribución de estos suplementos, sobre todo en las zonas rurales, el número de niños con anemia en el país se incrementó de un año a otro. Se pasó, de 46,3%, el 2013, a 46,8%, el 2014.
Según Roy Miranda, esta situación se debe porque gran parte de la población no percibe la anemia como un problema grave, de ahí que las madres abandonan los tratamientos, o les dan los suplementos a sus niños de manera inadecuada.
En cambio, Jesús Bonilla, considera que la razón proviene del mal enfoque del Estado que no está atacando el problema de fondo, que es la falta de servicios de saneamiento básico (agua, desagüe y luz) en muchos lugares del país.
“Puedes darle todos los suplementos de hierro que quieras a un niño, pero mientras en su casa no haya agua y baños limpios, la probabilidad que sufra de diarrea, vómitos e infecciones respiratorias son altas”, dice el dirigente médico.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) del 2011, casi de la mitad de pobres en el país no tiene agua, situación que se agudiza en los pobres extremos.
Concepto errado
Según cifras del Endes, los departamentos donde aumentaron los casos de niños con anemia son Moquegua, San Martín, Áncash, Amazonas, Apurímac, Ucayali, Huancavelica, Loreto, Pasco, Madre de Dios, Junín y Puno.
Lo curioso de este dato, es que la mayoría de estos departamentos  cuentan con recursos, producto del canon, para hacer obras; por tanto, los índices de anemia deberían ser menores en sus regiones.
Jesús Bonilla asegura que la razón de esta realidad la encontramos en el concepto errado de muchas autoridades que creen que haciendo obras faraónicas, como la construcción de plazas de toros o monumentos, ya cumplieron con la población, cuando lo que la gente precisa son servicios básicos y más postas y centros de salud.
¿Cuándo un niño tiene anemia? Según Oscar Miranda, cuando el nivel de hemoglobina en su sangre es insuficiente, cuyo valor varía de acuerdo con la altitud de la zona de resistencia.
Lo peligroso de esta enfermedad, dice Miranda, es que es silenciosa, y solo es observada por los padres cuando sus hijos presentan debilidad muscular, sueño, falta de capacidad para prestar atención, irritabilidad, etc. (Redacción)

SABÍA
1.- Los alimentos con fierro que los niños deben consumir son: menestras, carnes, legumbres y frutas.

2.- Deben evitarse el café y el té, porque son inhibidores de la absorción. Si no se puede evitar su consumo, tomarlo una hora después de las comidas.