jueves, 19 de mayo de 2016

Artrosis, limitación del movimiento


Hasta el 2010, más del 50% de peruanos sufría de esta enfermedad degenerativa, que se hace más frecuente en invierno.

A partir de los 50 años, muchas personas suelen sufrir de artrosis debido al desgaste natural de las articulaciones. Suele afectar la zona de las rodillas, la cadera, la columna vertebral y los dedos de las manos y de los pies.

En los últimos años, el cambio de hábito de vida de nuestra sociedad ha originado que los menores de 50 años también sufran esta dolencia.

Carlos Glave Testino, reumatólogo de la clínica San Felipe, señala que en el caso de estas personas los factores de riesgo son la presencia de artritis, las condiciones climáticas como el frío y la humedad, los antecedentes familiares, así como actividades laborales y traumas deportivos.

Según estadísticas del Ministerio de Salud, hasta el 2010, el 50% de los peruanos mayores de 50 años sufría de artrosis. Dentro de ese grupo, estaba Berenice Moncada Carrasco.

Ella cuenta que esta dolorosa enfermedad lo heredó de su padre.

“Cuando tenía 37 años comencé a sentir dolores en algunas partes de mi cuerpo. No le di importancia porque al poco tiempo se fueron. Sin embargo, luego de algunos meses los dolores volvieron, pero más intensos, sobre todo en las piernas”, narra.

En América Latina, la prevalencia de personas con artrosis es del 7,3%. Se estima que para el 2050, unas 700 millones de personas en el mundo estén sufriendo de esta enfermedad.

La artrosis no se manifiesta por igual en las personas. Las zonas afectadas dependerán si es hombre o mujer.

En el caso de las mujeres, Glave Testino explica que a ellas la artrosis les afecta más las rodillas.

Agrega que la paciente refiere dolor sobre todo al iniciar la marcha, al bajar escaleras y también al cabo de un rato de andar. En una primera fase el dolor mejora con el reposo y las rodillas no suelen doler si la persona no anda. Sin embargo, con el paso de los años, el dolor está presente la persona aun cuando no esté caminando.

Berenice refiere que al tercer año de convivir con esta enfermedad, los dolores en las piernas se hicieron más agudos al punto de no dejarla caminar.

“Si no fuera por mi sobrina que me ayudaba con los quehaceres del hogar, no sé qué hubiera sido de mi vida y la de mi hijo, que en ese entonces solo tenía tres años”.

Dependiendo del desgaste del cartílago, la artrosis puede ser de grado leve, moderado o severo.

Tratamiento
La artrosis no tiene cura, pero el deterioro del proceso degenerativo de las articulaciones puede ser controlado a través de tratamientos.

La doctora Ofelia Mendoza, de Surco Salud, dice que el tratamiento es por etapas. Se inicia calmando el dolor a través de infiltraciones. Posteriormente con ejercicio físico moderado para recuperar el movimiento de los miembros comprometidos.

En el caso de la artrosis de rodilla, recomienda la ozonoterapia intrarticular como una alternativa de tratamiento, por los buenos resultados sin efectos secundarios ni contraindicaciones.

“La disminución del dolor suele establecerse desde las primeras sesiones de tratamiento, habiéndose establecido una media de cinco sesiones para obtener una mejoría subjetiva”, afirma.

Con 41 años de edad, Berenice Moncada conoció la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, por medio de un programa de televisión, donde participando de las cadenas de sanidad, logró recuperar su salud a través de su fe.

“Hace cinco años ya no siento dolor, estoy totalmente curada. Todo se lo debo a Dios”, cuenta. (Redacción)

 SINTOMAS
- Limitación del movimiento
- Se presenta de manera unilateral
- Rigidez local
- Dolor