miércoles, 4 de mayo de 2016

Epilepsia, convulsiones peligrosas


Unas 50 millones de personas sufren esta enfermedad que no tiene cura, solo tratamiento de por vida.

A pesar de vivir en el siglo XXI, la epilepsia aún causa miedo y asco a muchas personas., Por esta razón, quienes la sufren viven angustiadas.

En el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 50 millones de personas sufren esta enfermedad.

La epilepsia es una expresión clínica de una alteración eléctrica-cerebral, que cuando se manifiesta de manera brusca por una anormalidad, genera convulsiones que se repiten de la misma forma.

Las causas que originan esta enfermedad son difíciles de diagnosticar. Carlos Castañeda, neurólogo de la Clínica El Golf, sostiene que las convulsiones pueden ocurrir debido a lesiones en el cerebro, por causa de un golpe o un accidente cerebro vascular del tipo isquémico o hemorrágico.

Igualmente pueden ser causadas por la meningitis, un tumor o por la cisticercosis (parásitos).

Cuando las convulsiones se presentan, pueden durar segundos, incluso minutos.

Castañeda dice que el tipo de convulsiones dependerá de la zona afectada y cuanto tejido cerebral toma parte.

“Si se da en la región frontal, se producirá una convulsión motora, si es en la región occipital, habrá una convulsión visual”, acota.

La epilepsia suele ser peligrosa porque al ser espontanea puede presentarse cuando la persona está manejando un carro, o trabajando en la altura. De ahí que se recomienda tener mucho cuidado.

Esta enfermedad no solo afecta a jóvenes y adultos, también ataca a los niños.

Eva Edith Villalobos cuenta que su hija Sonia sufrió de esta enfermedad con solo nueve meses de nacida. “Mi niña de un momento a otro comenzó a temblar. Asustada la llevé al hospital donde la diagnosticaron epilepsia, aunque sin identificar las causas”.

Para controlar las convulsiones de su hija, Edith durante año y medio estuvo dándole Tegretol, hasta que pararon los ataques.  

Diagnóstico

La OMS y la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE) exigen para diagnosticar en una persona esta enfermedad, que el paciente haya tenido por lo menos dos crisis espontáneas a lo largo de su vida. Por tanto, no toda descarga cerebral que produce convulsiones o pérdida de conciencia indica que una persona es epiléptica.

El doctor William Zapata, neurólogo del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas (INCN), refiere que para saber si una persona sufre de epilepsia, se requiere de otras pruebas como la resonancia magnética, el electroencefalograma, los antecedentes familiares, etc.

Estando en el colegio, Sonia Villalobos volvió a sufrir de convulsiones luego de años de tranquilidad. Tenía 10 años.

“Mi familia no entendía lo que pasaba, sobre todo mi madre, porque para ellos yo ya estaba curada de la epilepsia”

Edith asustada llevó nuevamente a su hija al médico, quien luego de hacerle algunos análisis concluyó que la epilepsia había vuelto a la vida de Sonia.

Como aconteció cuando Sonia tenía casi un año de nacida, ella volvió a tomar Tegretol cada vez que sufría alguna crisis.

La epilepsia no tiene cura, los medicamentos que los pacientes toman solo controlan los ataques. Por esta razón, muchos se deprimen porque la calidad de vida disminuye.

Sonia a los 15 años quiso suicidarse, cansada de tener que cargar con esta dolencia por el resto de su vida.

Un día, a través de un programa de televisión conoció a la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, donde luego de perseverar por 3 meses logró curarse de esta terrible enfermedad cuando tenía 18 años.

“Hace 5 años no sufro esos feos ataques, por eso vivo feliz”, revela Sonia Villalobos. (Redacción)
 
TIPOS DE CRISIS
Focales.- Son responsable del 60% de las epilepsias. Son movimientos involuntarios en la mitad del cuerpo y en la cara.
Generalizadas.- La pérdida de la consciencia ocurre desde el primer momento del ataque y es frecuente que el enfermo se caiga al suelo y se lesione.
Ausencias.- Se manifiestan por una pérdida brusca de consciencia pero sin pérdida del tono postural. Es como una desconexión súbita con el entorno.