jueves, 23 de abril de 2015

Sicariato juvenil: un problema de nunca acabar


La falta de valores en las familias, y el aumento del consumo de alcohol y las drogas están originando que cada vez tengamos más chicos delinquiendo en el país.

A sus  15 años de edad, J.K.F.C. ya es un experto sicario en el mundo del hampa.
Según la Policía, este adolescente trujillano conocido también como el ‘enano Kevin’, ya lleva en su haber tres asesinatos.
La semana pasada, cuando se preparaba para matar a otra persona, agentes del orden lo detuvieron frente a un colegio del distrito de La Esperanza, en La Libertad.
Con sangre fría, este precoz sicario reconoció que había llegado a dicho plantel para asesinar a un joven aliancista que días antes había tenido un altercado con un hincha de Universitario de Deportes.
De acuerdo con la Policía, en los dos últimos años (2012 – 2014) el sicariato juvenil en el país aumentó en un 25%, sobre todo en la región norte.
¿Por qué tenemos cada vez más jóvenes sicarios? Según César Ortiz Anderson, presidente de Aprosec, por varios factores. Por un lado, dice, está la falta de valores en las familias, y por otro, el aumento del consumo de las drogas y el alcohol.
“Hoy casi ya  no existen familias, solo padres proveedores, que con su proceder lo único que están haciendo es incentivar al niño o al adolescente a estar más pendiente de lo material que de lo espiritual”, asegura el experto.
Para el psiquiatra Martín Nizama, de la Clínica Angloamericana, la razón la encontramos en la falta de modelos a seguir, en la violencia familiar y la influencia negativa de muchos programas de televisión, que en vez de promover valores vienen incentivando la promiscuidad, a través de mensajes subliminales cargados de erotismo.
Según el Ministerio de la Mujer, la violencia familiar contra menores de edad, una de las causas de la delincuencia juvenil en el país, viene agudizándose cada año. Mientras en el 2012, se denunciaron 7.749 casos; el año pasado esta cifra aumentó a 11.097 casos.
Ante la casi ausencia del Estado para conservar los valores que por años nos han regido como sociedad, Ortiz Anderson sugiere que sean las iglesias las encargadas de llenar ese vacío.
Por su parte, Nizama considera que el Gobierno debe crear condiciones para que los chicos estudien, lejos de actos de violencia y con especialistas que puedan orientarlos. En cuanto a los padres, dice, ellos deberán aproximarse más a sus hijos, para lo cual tendrán que modificar sus conductas, en aras de reconstruir ese lazo que como familia nunca debió perderse. (Redacción)

NOTA
1.- Debido al sicariato juvenil,  en agosto del 2013,  el Ejecutivo aprobó la Ley Nº 30076, que busca frenar esta amenaza.
2.- Según la referida norma, a partir de esa fecha, los jóvenes que delincan perderán los beneficios propios de su edad, por lo que serán juzgados como adultos.