jueves, 23 de abril de 2015

Tráfico de inocencias


Aprovechando la pobreza de la gente, mafias vienen haciéndose ricas con el trabajo y el sufrimiento de miles de niños y jóvenes peruanos, sobre todo mujeres.

Delfina tiene 22 años y a los 17 se escapó de su casa en Trujillo. Vio un aviso en la calle en el que requerían jóvenes para trabajar de meseras y de inmediato se presentó ante la agencia de empleos, que resultó ser falsa.
“El señor que me atendió me dijo que ya no había cupos en Trujillo, pero me podían llevar a Cajamarca, y yo acepté. Sin embargo, cuando llegué a esa ciudad, me dieron ropa especial, me maquillaron y me llevaron a un night-club para que atendiera a los hombres. Yo me negué, pero me dijeron que estaba en deuda porque habían pagado mi pasaje. Luego me di cuenta de que había gente que nos vigilaba siempre para que no nos escapemos”, señaló.
A pesar de la extrema vigilancia al que era sometida, Delfina un día logró escaparse y dar aviso a la Policía.
Tras el allanamiento del local, los agentes del orden rescataron a ocho menores de edad y dos adultas quienes fueron llevadas al médico legista.
Si bien Delfina y las 10 chicas más lograron dejar ese mundo de miseria y explotación, aún existen, en muchas partes del país, miles de mujeres y varones explotados sexual y laboralmente por inescrupulosas mafias.
De acuerdo con el Observatorio de la Criminalidad del Ministerio Público, entre el 2009 y el 2014 se reportaron 3.911 víctimas de trata, de las cuales 3.114 fueron mujeres.
Para Ricardo Valdés, presidente de la ONG CHS Alternativo, dicha cifra no refleja la verdadera dimensión del problema, debido a que se viene trabajando con una metodología antigua.
Según Valdés, extraoficialmente se sabe que son mucho más las personas que viven en situación de esclavitud, que por temor o vergüenza no denuncian a los individuos, que con engaños, las sumergieron a un mundo cruel y miserable.
Después de la venta de armas, la trata de personas es el segundo negocio ilícito más lucrativo del mundo, con una utilidad de entre 8 a 10 billones de dólares al año.
La trata de personas es un delito complejo desde todo punto de vista. Ya sea por los factores que favorecen el delito, como por ejemplo las condiciones económicas, sociales y familiares que incrementan la vulnerabilidad de las víctimas, como por la débil presencia del Estado que permite que el medio social se rija por la informalidad y la anomia (falta de reglas).
Precisamente este último aspecto generó la aparición de agencias que engañan con falsas ofertas de trabajo; de empresas de transporte público (sobre todo terrestre y fluvial) que llevan a menores sin compañía de sus padres o apoderados; y de discotecas, bares o restaurantes donde finalmente terminan las víctimas.
Impunidad
Según el Ministerio Público, de los 3.252 imputados de trata entre el 2009 y 2013, solo 52 fueron sentenciados en cárcel. ¡El colmo!
Para el doctor Humberto Durán Ponce de León, autor del libro Trata de Menores: El Tráfico de Inocencias, si un sistema judicial permite que un delito se perpetúe, lo único que está haciendo es enviarles un mensaje a los tratantes para que continúen con su vil negocio.
“Si a la impunidad le agregamos otros factores que aceleran el delito, como la corrupción, la informalidad, la ausencia de Estado, y las carencias presupuestales, entonces nos encontramos frente a un conjunto de factores que abonan peligrosamente al desarrollo de la inseguridad ciudadana y el crimen organizado en general, y la trata de personas en particular”, dice por su parte Ricardo Valdés.
Para luchar contra la trata de personas, en el 2007 el Ejecutivo aprobó la Ley Nº 28950, cuyo reglamento fue publicado un año después.
A través de esta norma, los diversos sectores del Estado, como los gobiernos regionales y locales, asumieron una serie de obligaciones para mitigar o erradicar la explotación sexual, el trabajo forzoso e infantil, así como la mendicidad y la trata de personas.
A ocho años de aprobada la Ley Nº 28950 muy poco se ha hecho por las miles de víctimas de trata, básicamente por la falta de recursos económicos.
El 2014, para luchar contra la trata de personas solo se destinó el 0,0025%  del Presupuesto General de la República. O sea, casi nada.
Ante esta cruda realidad, el presidente de CHS Alternativo plantea que, debido a la naturaleza de la trata de personas, se constituya un sistema interregional que permita seguir a la víctima no solo en lo referido al proceso judicial, sino también en lo relacionado a su protección. Asimismo se construyan más casas de refugio y albergues especializados.
En  la región sur donde se presentan la mayor cantidad de casos de trata, solo se cuenta, a la fecha, con nueve albergues.
Sobre este punto, el doctor Durán agrega que debería habilitarse un mecanismo que haga posible que los bienes de los narcotraficantes y de los tratantes sean usados como residencias temporales donde las víctimas puedan recibir los tratamientos correspondientes. (Redacción)

EN CUADROS

1.- PNP: 21% de casos de trata en el país se dan en Cusco, Madre de Dios y Puno.

2.- Ministerio de Justicia: 80% de las víctimas de trata son adolescentes de entre 13 y 17 años. 90% de ellos son peruanos. Le siguen colombianos y ecuatorianos.

3.- 5 de cada 10 tratantes son mujeres. Y 7 de cada 10 víctimas fueron trasladadas por falsas promesas de trabajo.

4.- PNP: 64,23% de las víctimas son captadas a través de las páginas webs, blogs, chats, Facebook y Twitter. La mayoría para explotación sexual y laboral.