miércoles, 16 de diciembre de 2015

Ojo con lo que compras


Las fiestas de fin de año traen consigo la adquisición de juguetes y el consumo de productos industrializados, pero cuidado, algunos de ellos constituyen un peligro para la salud, sobre todo para los más pequeños de la casa.

María está desconcertada por la noticia que le acaba de dar el pediatra: su hijo Juanito sufre de anemia por causa del plomo. ¿Cómo así se contagió?, pregunta ella. De acuerdo con el galeno, al parecer Juanito durante años estuvo expuesto a juguetes con alto contenido de plomo.

Haciendo memoria, María recuerda que por falta de recursos económicos, durante años ella acostumbraba regarle a su hijo juguetes que compraba de los ambulantes o de alguna galería comercial, cuando llegaban las fiestas de fin de año.

Fabiola, vecina de María, al enterarse de dicha noticia, quedó preocupada, pues ella también regalaba a su hija, Carmen, algunos presentes que adquiría en la calle, durante esas fechas.

Al igual que María y Fabiola, la mayoría de los padres de familia cuando llega diciembre comienzan a sacar cuentas pensando en los regalos, sobre todo para los más pequeños.

En su afán de cumplir con todos ellos, muchos padres optan por lo más económico, sin percatarse en la calidad de los presentes. Por esta razón, en los últimos años, el número de niños intoxicados en el país por la exposición a los metales pesados en los juguetes se ha elevado significativamente.

Para hacer frente a este problema, desde el 2007 la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) ha puesto énfasis en la fiscalización de juguetes del mercado local para determinar sus niveles de toxicidad, pues no todos se encuentran aptos para su comercialización.

De esa fecha al 2014, Digesa ha elaborado una relación de estos productos que exceden los límites máximos permisibles de migración (LMP) de sustancias controladas expresadas en miligramos kilo.

Así tenemos, por ejemplo, que en la lista negra de Digesa, existen carritos, rompecabezas, máscaras, muñecos, pistolas, soldados, entre otros juguetes, que superan entre 10% y 1,300% los LMP de plomo, cuando el límite establecido por este organismo para el caso de este metal, es de 90 mg/kg.

Para el pediatra Nelson Gómez, la exposición de los niños a estos metales pesados (Selenio, bario, antimonio, plomo, cadmio, mercurio y cromo), en especial de los más pequeños que suelen llevarse todo a la boca, es muy peligrosa, porque cuando entran al organismo suelen acumularse en los órganos favoreciendo la aparición de varias enfermedades, entre ellas el cáncer.

De entre los metales pesados que se usan en la fabricación de los juguetes, uno de los más peligrosos es el plomo, debido al daño que origina en las partes del cuerpo donde se deposita. Por ejemplo, en el torrente sanguíneo, puede alterar los glóbulos rojos y limitar su capacidad para transportar oxígeno a los órganos y tejidos que los necesitan, provocando, por tanto, una anemia.

Cómo identificarlos
A simple vista no se puede distinguir entre un juguete tóxico y uno que no lo es, por eso es necesario tomar en cuenta algunas recomendaciones.

Elmer Quichiz Romero, director ejecutivo de Ecología y Protección del Ambiente de Digesa, sostiene que los padres deben revisar la coloración de los juguetes, que en el caso de los fabricados con metales pesados son muy coloridos y fácilmente manchan la mano.

Asimismo verificar que los rotulados estén en castellano, que tengan las advertencias sobre los riesgos que podría causar el uso inadecuado y qué hacer en casos de emergencia. De igual manera, que tengan registro y autorización sanitaria.

Para evitarse problemas, la autoridad recomienda a los padres adquirir juguetes en tiendas que ofrezcan garantía.

Alimentos informales
Durante las fiestas de fin de año, algunos comerciantes inescrupulosos se aprovechan de la tradición familiar de adquirir panetones, chocolates, leche, etc., para ofrecerles productos industrializados de mala calidad.

Como consecuencia de ello, en diciembre el número de personas afectadas con diarrea, dolor de estómago y vómitos se vuelven muy comunes.

Para evitar la comercialización de alimentos informales y en condiciones inadecuadas de higiene, Digesa viene realizando operativos en coordinación con las municipalidades, la policía y la fiscalía.

A pesar de los decomisos, tanto en la capital como en provincias, aún muchos comerciantes siguen vendiendo productos de dudosa elaboración sanitaria.

Ante esta circunstancia, el Ing. José García Rojas, especialista de la dirección de Higiene Alimentaria y Zoonosis de Digesa, recomienda a las personas al momento de comprar algún producto industrializado verificar su fecha de vencimiento, el registro sanitario vigente y la relación de ingredientes. Asimismo, observar si el producto se encuentra en perfectas condiciones de integridad e higiene en el empaque o envase, es decir, que no estén abiertas ni chancadas.

Agrega que los productos no deben ser comprados en la vía pública, sino en lugares formales y de higiene adecuada.

García Rojas refiere también que Digesa cuenta desde este año con un aplicativo para Smartphone o Tablet que permitirá al consumidor poder consultar si los productos alimenticios industrializados cuentan con el registro sanitario respectivo, o si estos se encuentran adulterados, vencidos o pertenecen a otro producto o empresa. “Con este aplicativo podrán realizar además denuncias en caso encuentren alguna irregularidad de las ya señaladas”, sostiene.

Multas
Nuestra legislación estipula que fabricar, distribuir y comercializar productos no permitidos constituye falta grave. En el caso de los juguetes, si estos superan los límites máximos permisibles de migración, Digesa aplica una multa que puede ser de 0,5% de una UIT (Unidad Impositiva Tributaria) hasta 100 UIT como máximo.

En el caso de los productos industrializados, la multa al fabricante es de 0,5% de una UIT, y la cancelación del registro sanitario. (Redacción)