jueves, 12 de septiembre de 2013

Comer fruta reduce el riesgo de diabetes


Para combatir dicho mal, se recomienda comer frutas, ya que su dulce natural no es perjudicial para la salud y proporciona mayor fuerza y defensas del organismo.


Se comprobó que una dieta que incluye fruta fresca reduce en gran medida el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, esto se dio a conocer mediante un revelador estudio.
La diabetes del Tipo 2 o diabetes del adulto, es la que padecen las personas mayores, en la que el organismo emplea el azúcar de la sangre para obtener energía, pero no puede hacerlo porque el páncreas, debido a la deficiencia, no produce la cantidad suficiente de insulina o porque su calidad de ésta es mala. Esto provoca que la glucosa se acumule en la sangre y ocasionando complicaciones como complicaciones en los riñones, pérdida de la visión y problemas vasculares y cardíacos. Es por eso que el paciente necesita inyectarse insulina directamente al páncreas para poder compensar la ausencia de ésta por no producirse o ser insuficiente. Ahora, tras evaluar los datos de un aproximado de 200 mil personas durante más de 25 años de estudios, investigadores de Estados Unidos, Reino Unido y Singapur, se logró confirmar que las personas que comían frutas frescas, en especial las uvas, manzanas y arándano, podían reducir el riesgo de contraer dicha enfermedad en casi 25%, lo cual es un indicador propicio y de gran ayuda no solo para las personas mayores, sino también para los niños, los cuales sufren de este mal desde muy temprana edad.
Además, se supo que algunas frutas, hacían poca diferencia, en especial las fresas y el melón que no proporciona mucha diferencia en su consumo (no descartando sus beneficios en vitamina C).
Sobre todo, la dieta que el diabético consume tiene que estar restringida de miel, jaleas y mermeladas. Las frutas y verduras tienen que ser balanceadas ya que son carbohidratos complejos. 
Los investigadores también descubrieron que, por el contrario, el beber jugos de frutas aumentó el riesgo de diabetes del tipo 2, la cual es una condición crónica en la que el cuerpo no puede usar y almacenar apropiadamente la glucosa del cuerpo. 
También es recomendable que los panes y galletas sean consumidos, moderadamente, en sus versiones integrales porque carecen de composición de harina blanca de trigo. Se debe limitar las porciones de carne y huevos, y en su lugar incentivar el de pescado y pollo. En lo que respecta a los lácteos, éstos no pueden ser eliminados, pero deben ser descremados y sobre todo, evitar la mantequilla por su alto contenido graso.

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