miércoles, 19 de agosto de 2015

Cuidado con la hemorragia uterina anormal


Ninguna está libre de este mal, que además de causar anemia puede generar la extracción del útero, si los pólipos y miomas que la causan no desaparecen con la cirugía.

La hemorragia menstrual es algo normal en las mujeres; sin embargo, cuando estas vienen con dolor y abundancia de sangre, ahí las cosas cambian.
Sandra (de 29 años), por ejemplo, recuerda que a los dos meses de quedar embarazada comenzó a sangrar en cantidad.
Pensando que sería algo grave, ella fue al médico en compañía de su esposo. Tras evaluarla, el ginecólogo le dijo que eso era normal en las mujeres jóvenes que tienen un embarazo sin complicaciones, y que ello iba pasar. En efecto, 10 días después, paró el sangrado.
Si bien la hemorragia uterina anormal cesa cuando la gestación avanza, no pasa lo mismo cuando se presentan otras causas.
Según la doctora Rosario Díaz Quispe, ginecóloga de la Clínica Tezza, cuando la mujer usa anticonceptivos sin prescripción médica suele acontecer este problema. Lo mismo sucede cuando aparecen pólipos y miomas en el útero.
Generalmente estos cuerpos extraños son benignos en un 99% y muy pequeños. Pueden aparecer en cualquier edad.
Díaz sostiene que son pocos los casos de miomas y pólipos grandes que pueden, en el caso de una mujer embarazada, dificultar el parto y provocar abortos.
La hemorragia uterina anormal causa anemia, que provoca por falta de hierro, mareos, frio en las manos y pies, uñas quebradizas,  hinchazón y dolor en la lengua, entre otras dolencias.
El pólipo y el mioma se extraen a través de la cirugía; sin embargo, pueden reaparecer, sobre todo en las mujeres jóvenes. Si ello sucede, afirma la doctora Díaz, la posibilidad de extraer el útero es alta.
“Para una ginecóloga dar una noticia de esas es difícil, sobre todo cuando es una joven que aún no tiene hijos y sueña con ser algún día madre”, dice Díaz Quispe.
Fue el caso de María Ramírez, quien a sus 26 años podía perder el útero por causa de dos miomas.
Ella cuenta que cuando el médico le dijo que debía operarse, pero dejándole claro que si los miomas volvían tenían que extraerle el útero, quiso morirse.
“Durante tres años había sufrido de este mal que me dejó anémica, así que no estaba dispuesta a pasar por esto, tenía que hacer algo”, cuenta María.
Desesperada comenzó a participar de las reuniones de la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, donde a través de las cadenas de sanidad logró curarse sin necesidad de tener que recurrir a la cirugía.
“Lo que el médico no me aseguraba, Dios lo hizo”, afirma este joven quien hoy lleva una vida feliz, sin dolor ni sangrado, pero sobre todo, sin miomas.
Después de los 40
En el caso de las mujeres que están cerca de la menopausia, la doctora Rosario Díaz sostiene que es muy difícil que en ellas reaparezcan los miomas y los pólipos una vez extraídos, salvo que el sangrado y el dolor sean causados por el engrosamiento del útero producto del cáncer.
“Si ese fuera el caso, es mejor que la paciente regrese al médico para a través de una biopsia saber si es un tejido maligno o no”, sostiene la ginecóloga. (Redacción)

OTRAS RAZONES
Según Rosario Díaz, otras causas para la aparición de los pólipos y miomas podrían ser la carga genética, los antecedentes familiares y al hecho de no tener hijos.