lunes, 9 de noviembre de 2015

Programas sociales: su valor agregado


Escribe: Víctor Palacios Córdova (*)

La existencia de programas sociales en un determinado territorio no es garantía por sí misma para resolver la pobreza. Traigo a colación este comentario a raíz de una noticia del diario El Tiempo que la semana pasada daba cuenta de que la pobreza en el distrito de Castilla, Piura,  había aumentado y que llamaba la atención este hecho porque en el distrito existen programas sociales.

Está comprobado que actuaciones específicamente sociales siendo importantes cumplen una mera función de apoyo y pueden tener un alcance a veces limitado si no vienen acompañadas de políticas e intervenciones que promuevan el desarrollo productivo y generen empleo.

Los programas sociales sobre todo aquellos que atienden a niños y madres deben incentivar el empleo y no lo contrario. Hay que mirar a la familia en su conjunto no solo al beneficiario directo del programa (niño, madre, anciano) y las posibilidades de que otros integrantes del hogar puedan acceder a oportunidades de empleo e ingresos. Es frecuente escuchar decir al padre de familia del hogar beneficiado por un programa social “para qué voy a buscar trabajo si allí está el Estado o la Iglesia que mantiene a mi familia”. En esa lógica, se requiere contar con mecanismos de salida (graduación) de los beneficiarios de los programas, no es posible que por años una misma familia siga recibiendo la ayuda social; pero, también, es importante desde el Estado en los niveles nacional y subnacional, generar las condiciones adecuadas para el desarrollo de un ambiente de negocios atractivo a las inversiones.

Por tanto, resulta imperativo un diseño mixto de políticas; es decir, junto a las medidas de políticas sociales deben impulsarse también políticas de promoción económica que en conjunto mejoren la equidad, entre ellas, los proyectos de infraestructura aseguran las condiciones para el desarrollo productivo y el empleo porque reducen distancias, conectan a las personas y generan aumento en la productividad. La articulación entre los sectores y los niveles nacional, regional y local es clave y debe involucrar a las áreas sociales y económicas de las instancias correspondientes.

Es la mejor manera de darle valor agregado a los programas de alivio a la pobreza al convertir el gasto social en una inversión social.

Si los candidatos presidenciales no tienen claro este concepto, exijámosles a que lo tengan.

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(*) Colaborador