viernes, 13 de marzo de 2015

TBC: mal que gana terreno en el Perú


Pese a las estrategias puestas en marcha desde el 2013, seguimos siendo el segundo país en América con más casos de tuberculosis en la forma sensible y uno de los primeros en tuberculosis multidrogo resistente.

Elena Ramos vive en San Juan de Lurigancho. Ella es madre soltera de dos hijos, una de 5 años y otro de 15. Para mantenerlos trabaja todos los días vendiendo cortinas que ella misma confecciona.
Un día, luego de salir de la ducha comenzó a escupir sangre. Asustada fue al hospital de su distrito. Ahí, tras examinarla, el médico le dijo que tenía tuberculosis.
 “Cuando me dieron esta noticia me sentí mal, triste, porque me acordé de mi tío, que por culpa de esta enfermedad sufrió mucho antes de morir”, cuenta la joven.
El virus de la tuberculosis por trasmitirse por el aire hace que las personas infectadas sean marginadas y hasta discriminadas por buena parte de la sociedad.
Elena vivió en carne propia esta marginación. Durante el tiempo de su tratamiento, nadie quería acercársele, por eso tuvo que dejar de trabajar. Para pagar las cuentas, su hijo mayor abandonó el colegio para sustentar a la familia.
Al igual que esta joven madre, en el Perú, según cifras del Ministerio de Salud (Minsa), cada año se presentan 30 mil casos nuevos de tuberculosis.
Para la doctora Doris La Chira, del Sisol Agustino, lo más preocupante de esta realidad es que muchos de los enfermos por falta información  no se acercan a las postas o centros de salud, o, habiéndose acercado, abandonan el tratamiento porque no sienten ninguna mejoría.
Ese fue el caso de Elena, quien en un principio dejó el tratamiento, y solo volvió por insistencia de sus hijos.
“Lo peor que le puede suceder a las personas que abandonan el tratamiento, es que la TBC sensible que tenían se haya convertido en una TBC multidrogo resistente (MDR), es decir aquella que no responde al tratamiento con medicinas convencionales, por el cual los pacientes tendrán que tomar durante casi dos años fármacos mucho más fuertes, que en ocasiones le originarán vómitos y diarreas”, describe la especialista.
Según la doctora La Chira, el peligro de la TBC multidrogo resistente,  que en los últimos años viene ganando terreno, radica en que es mucho más letal.
Hay más. La falta de información y el abandono del tratamiento no son las únicas razones que han originado que el MDR esté aumentando en el país.
Según el neumólogo Pedro Mantilla, del hospital Almenara, existen otras razones. Una de ellas, dice, es la demora de los diagnósticos de laboratorio para saber el tipo de TBC que tiene la persona.
En este caso, lo que viene aconteciendo, señala, es que mientras se espera la confirmación del cultivo, que generalmente demora entre tres a seis semanas, las personas son devueltas a sus casas solo tomando medicamentos para una TBC sensible, de ahí que no tomen las debidas precauciones para evitar la diseminación del mal.
Para saber sobre la estadística de TBC en el Perú durante el 2014, llamamos reiteradamente al Minsa. Sin embargo, a pesar que se nos ofreció dicha información, esta nunca llegó. ¿Por qué será?
En el 2013, según esta misma institución, se registraron 31.000 casos de TBC sensible, 1.260 casos de TBC multidrogo resistente y apenas 66 casos de TBC extremadamente drogorresistente.
A pesar de haberse reducido la tasa de mortalidad de la TBC, el Perú, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), continúa siendo uno de los primeros países en las Américas con más casos de TBC multidrogo resistente y el segundo en TBC sensible.
Para enfrentar esta enfermedad, en noviembre del 2014, el Gobierno declaró de interés nacional la lucha contra la tuberculosis.
A través de una norma, el Minsa fue encargado de elaborar, en un plazo máximo de 180 días, el Plan Nacional Multisectorial contra la Tuberculosis. Asimismo mientras dure la implementación de dicho plan, diseñar con los municipios y gobiernos regionales un Plan de Emergencia para la Prevención y Control de la Tuberculosis, en un plazo no mayor de 90 días.
“El Universal” se comunicó con la Municipalidad de San Juan de Lurigancho, en cuyo distrito se concentra la mayor cantidad de TBC en Lima, para saber si ya tenían avanzado dicho plan de emergencia, y ahí nos informaron que no sabían nada.
Justificaron su desconocimiento aduciendo que eran una administración nueva.
De acuerdo con este Plan Nacional Multisectorial contra la Tuberculosis, las entidades involucradas en la prevención y control de la TBC, deberán considerar un presupuesto que les permitan hacer frente a este mal. Asimismo dice que las instituciones de educación básica regular y de educación superior otorgarán facilidades necesarias a los estudiantes que padezcan la enfermedad, así como incorporarán en el currículo temas referentes a la TBC.
Según el Minsa, en la capital la mayor cantidad de casos de TBC en el 2013 se concentraron en San Juan de Lurigancho, El Agustino, Santa Anita, Ate Vitarte y el Rímac.
Mientras que en las regiones fueron Madre de Dios, Callao, y otros  los que registraron mayores índices.
La lucha involucra a todos
La TBC tiene cura. Por eso se debe trabajar mucho en el tema de la prevención temprana para evitar muertes innecesarias. 
Según la doctora Doris La Chira, el manejo de la TBC debe ser institucional, por lo que se debe prohibir la venta libre de medicamentos en boticas y farmacias, los que deben ser dispensados solo a pacientes registrados en las instituciones de salud. Así se evitará, dice, la pérdida del paciente y de sus contactos, que son estrategias fundamentales. (Redacción)

NOTA
Este 24 de marzo se celebra el Día Mundial contra la Tuberculosis.