miércoles, 20 de enero de 2016

Cuidamos el agua


Por causa del Fenómeno El Niño, en varias partes del país no está lloviendo. La sequía, de agravarse, afectaría a millones de limeños y a sectores como el agrícola y el energético.

El último miércoles 13 de enero un comunicado de Sedapal causó preocupación a millones de limeños. Y es que según dicha empresa, por causa de la falta de lluvias en la Sierra Central del país, las cuencas de los ríos Rímac y Chillón, principales fuentes de agua para Lima y Callao, se han visto afectadas en su caudal, razón por el cual la presión del agua en la capital disminuirá durante las noches y las madrugadas.

Con esta medida, dijo, se busca evitar cortar el servicio en las horas de mayor consumo, que es durante el día, donde las personas usan el agua para asearse y cocinar.

Como precaución, Sedapal anunció la captación de agua a través de la fuente subterránea, con la utilización de 300 pozos para Lima y Callao.

Asimismo informó que la falta de lluvias se debe a la presencia del Fenómeno El Niño.
Como era de esperarse, el anuncio de Sedapal trajo a la mente de millones de limeños mayores de 30 años las épocas donde se tenían que hacer largas colas para conseguir agua, sobre todo en verano cuando la demanda crecía por causa del calor. ¿Será que otra vez tendremos que pasar por lo mismo? 
Según el ingeniero Michael Vega, gerente de Desarrollo e Investigación de Sedapal, de continuar la falta de lluvias es posible que dicho escenario se repita, sobre todo en Lima Norte, donde se concentra el 40% de habitantes de la capital.

Actualmente la falta de lluvias ha originado que el río Chillón casi ya no tenga agua, y el caudal del Rímac esté en un 50% de su caudal.

Si bien los 300 pozos de reservas ayudarán a mantener el suministro de agua de forma casi normal en la ciudad, el ingeniero Vega es consciente que estas no duraran por mucho tiempo, por ello hace un llamado a la población a no gastar más agua de lo necesario.

Pese a que vivimos en una ciudad desértica, los limeños nos damos el lujo de utilizar nada menos que 250 litros de agua por persona al día y esto porque solemos desperdiciar sin control este recurso.

Desperdiciamos al cepillarnos los dientes dejando el caño abierto, cuando tomamos duchas largas y no cerramos la llave mientras nos jabonamos, pero también cuando no nos preocupamos de arreglar un pequeño desperfecto en el inodoro o en el caño, lo que además se ve reflejado en la factura mensual con cobros adicionales.

De acuerdo con el funcionario de Sedapal, por habitante se debiera gastar solo 150 litros diarios para vivir de manera óptima.

Actualmente la disminución de la presión del agua en Lima y Callao es de 11 de la noche hasta las 5 de la mañana. Dicha medida estará vigente hasta que el caudal de las cuencas de los ríos Chillón y Rímac aumenten.

Niño anómalo 
Para el meteorólogo Abraham Levy, el Niño de este año se parece mucho al de 1992, cuando solo llovió en Tumbes y Piura, y en el resto del país se produjo una fuerte sequía.

“La historia de este fenómeno nos dice que cuando se inicia un año con falta de lluvias y fuerte calor, en los siguientes meses se carece de agua. Ello también aconteció en el 83”, recuerda Levy.
La Ing. Grimia Ávalos, especialista en climatología del Senamhi, considera que la falta de lluvias en el norte y la sierra central y sur del país se debe a la ubicación actual de El Niño.

“Si estuviera en el Pacifico ecuatorial u oriental, habría más precipitaciones en el país. Pero como está en el Pacífico central, los efectos son de sequías en varios departamentos”, refiere. Agrega que pese a que este evento es impredecible, la sequedad se mantendría hasta inicios de febrero, cuando llegue una nueva onda kelvin que incrementará la temperatura del mar, provocando la aparición de lluvias. 

La falta de agua no solo afectará a las personas, también a importante sectores como el agrícola y el energético.

Según Levy, los apagones podrían volver, esta vez no por culpa del terrorismo, como en la década de los 80 y parte de los 90, sino por la falta de agua para mover las turbinas de las centrales hidroeléctricas.

Mientras tanto, en el sector agrícola, la falta de agua, no permitirá regar los cultivos, que por la onda de calor morirán en poco tiempo.

“Si en la sierra no llueve pronto, este año la producción de varios de nuestros cultivos, como el mango y la uva, se reducirán”, afirma el meteorólogo.

Planes
Lima y Callao para abastecerse al mes requieren 60 millones de metros cúbicos de agua. Para cubrir esa demanda, Sedapal cuenta con 3 plantas: Chillón; Huachipa, que fue inaugurada el año pasado; y la Atarjea. Además de 250 pozos. Sin embargo, dicha institución es consciente que en algunos años le será imposible dotar de agua a toda la capital. Por ello, entre sus planes, dice el ingeniero Michael Vega, está la ejecución de la planta de Provisur, que desalinizará el agua del mar para hacerlo potable.

Gracias a este proyecto, cuatro distritos del sur de Lima (Punta Hermosa, Punta Negra, San Bartolo y Santa María) contarán con agua potable y alcantarillado todo el año.

“Una vez puesto funcionando esta planta, la Atarjea podrá contar con más reservar para abastecer a otros lugares de Lima”, afirma Vega.

Otro proyecto que tiene Sedapal, esta vez para Lima Norte, es la construcción de un embalse en la cuenca del río Chillón, que permitirá, según el representante de Sedapal, que la planta ubicada en dicha zona funcione más tiempo, y no como ahora que solo está operando tres meses. (Redacción)


COMITÉ INTERSECTORIAL

Ante la carencia de agua, se formó una comisión mixta liderada por Sedapal, cuyo objetivo será coordinar el racionamiento del agua en la ciudad.