miércoles, 13 de abril de 2016

Soñando con espacios limpios


Escribe: Joaquín Schwalb Helguero (*)

 La generación de basura en las ciudades impacta en el medio ambiente y puede contaminar cualquier entorno. El complejo problema se inicia con la fabricación de productos, en procesos que originan subproductos como residuos sólidos u orgánicos.

La basura se acumula por un manejo inadecuado de los desechos sólidos y líquidos, generando procesos de contaminación que afectan suelo, aire y agua.

Conforme crece un país aumenta la demanda de bienes de consumo, que una vez usados deberían ir al tacho, pero terminan en el suelo o en el agua donde se descomponen, emitiendo gases que contaminan los tres entornos básicos de la vida en la Tierra.

La contaminación por acumulación de basura afecta la imagen de la naturaleza y la salud de los seres vivos. El agua se contamina por los desechos arrojados. Las sustancias tóxicas que emanan de los residuos alteran su composición y al ser consumidas por plantas, animales y humanos provocan enfermedades. De forma semejante, la contaminación en el aire y el suelo modifica su composición y puede obstaculizar el crecimiento de la vida. La basura acumulada atrae insectos y animales carroñeros, generando focos de infección.

La gestión de toneladas de basura también genera elevados costos a los gobiernos de turno. Ni los rellenos sanitarios ni la quema de basura solucionan la contaminación, por el contrario, la agravan. La migración de compuestos biológicos hacia otros entornos debido a la acción de bacterias produce metano por la descomposición de la materia orgánica, contaminando suelo, agua y aire. En el segundo caso, además del metano se genera dióxido de carbono y los gases son despedidos hacia la atmósfera.

Con el crecimiento de la población se hace indispensable educar en gestión de residuos en tres frentes: reducir el consumo, reciclar los productos y reutilizarlos. Las soluciones están a nuestro alcance. Bien informados, podemos tomar conciencia y soñar con espacios limpios que nos beneficien a todos evitando nocivos efectos en cadena.

Todos podemos hacer algo mediante la educación impartida y el ejemplo de buenas prácticas ambientales, que deben comenzar en el hogar y continuar en las escuelas. Seamos coherentes con nuestras convicciones y consistentes en nuestras acciones de cada día.    

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(*) Colaborador