jueves, 2 de julio de 2015

La calle no es su lugar


A pesar del crecimiento económico que vivimos,  casi dos millones de niños en el Perú trabajan. Lo peor, es que el 53,9% tiene menos de 13 años, por lo que miles dejaron de estudiar.

La familia de Juanito (10 años) aumentó. Desde hace un mes, él tiene dos hermanitos más. Ahora en su hogar, localizado en el pueblo de Añay, Huánuco, hay seis bocas por alimentar.
A raíz que la familia creció, Juanito y su hermana Rosa, dos años menor que él, dejaron de estudiar hace cuatro meses para ayudar a su papá en el sembrío y la cosecha que tienen.
Al igual que Juanito y Rosa, en el Perú un millón 660 mil niños, niñas y adolescentes trabajan. Como si fueran adultos, estos chicos deben cargar sobre sus espaldas una serie de responsabilidades, como el tener que laborar más de seis horas al día, muchas veces en condiciones peligrosas para su salud e integridad física.
Lo más cruel de esta realidad, es que 53,9% de estos pequeños son menores de 13 años, en su mayoría varoncitos.
En un contexto donde se supone hay más empleo que hace 20 años atrás, gracias al crecimiento económico del país, cómo se entiende que esta problemática social cada año se esté agudizando más.
Según el doctor Carlos Villareal, comisionado de la Adjuntía para la Niñez y la Adolescencia de la Defensoría del Pueblo, la mala redistribución de la riqueza, que ha provocado pobreza en las familias, es la responsable de esta situación.
Otro factor que favorece el trabajo infantil, agrega, es la costumbre en muchas áreas rurales que los niños trabajen [porque hay la creencia que ello les ayudará a formarse], de ahí que esta práctica sea valorada de manera positiva en el mundo andino.
Precisamente por esta costumbre es que en las áreas rurales, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 64% de los niños de 5 a 13 años trabaja.
Deserción escolar
El trabajo infantil no solo priva de su infancia al menor, también lo aleja de la escuela.
Según el Ministerio de Educación (Minedu), de los 7 millones 591.077 de matriculados en educación básica regular (inicial, primaria y secundaria) en el 2013, el 11,1% dejó de estudiar en el área urbana, y 18,2% en el ámbito rural.
Elizabeth Galdo, directora de la Fundación Telefónica, dice que el abandono del estudio resta la oferta de un trabajo decente en el futuro de los afectados por el trabajo infantil.
La norma no se cumple
En el 2010, el Ministerio de la Mujer aprobó a través del DS Nº 003-2010 una lista de actividades peligrosas que las niñas, niños y adolescentes no deben realizar, como ser agricultor, cobrador en transporte público, cocinero, peón en construcción civil, cuidador de personas, obrero en la fabricación artesanal de ladrillos y adobes, limpiador de vidrios en edificios,  conductor de vehículos de transporte y carga pesada, trabajador en la minería formal o informal, reciclador, y vendedor en la vía pública.
A pesar de esta prohibición, la Defensoría del Pueblo advirtió a inicios del año que en muchos lugares del país dicha norma no se está cumpliendo a cabalidad.
Así tenemos que en los registros de 12 direcciones regionales de trabajo se reportaron 65 adolescentes en trabajos peligrosos, mientras que en 11 municipios dicho número ascendía a 932.
Esfuerzos insuficientes
En el 2012, el Gobierno aprobó una estrategia para prevenir y erradicar el trabajo infantil.
A pesar de los pequeños avances, el doctor Villareal considera que debe realizarse una evaluación integral para determinar  cuánto se ha reducido dicho problema. Por ello, dice,  es necesario que el INEI tenga una base de datos especializada y actualizada sobre el tema.
Para la Organización Internacional de Trabajo (OIT), el Estado Peruano debe concentrarse en las políticas de protección social y dar prestaciones por desempleo o maternidad a los padres de familia. “Si los padres tienen un trabajo digno, muchos niños ya no se verían obligados a trabajar”, señala Guillermo Dema, especialista de la OIT. (R.V.)

DATOS DE INTERÉS
1.- Se considera trabajo infantil cuando los menores de 14 años realizan actividades peligrosas que ponen en riesgo su salud, seguridad y desarrollo moral.
2.- Excepcionalmente un niño puede trabajar desde los 12 años.

3.- Según la OIT, 168 millones de niños, niñas y adolescentes trabajan. De esa cifra, 85 millones lo hacen en condiciones peligrosas y de esclavitud.