jueves, 2 de julio de 2015

Violencia callejera


Casi todos los días, los peruanos ponen en juego su vida. ¿La causa? El incremento incesante de la violencia criminal, que ha originado que de cada 10 víctimas de robo 6 sean asesinadas con armas de fuego.

El Perú se desangra por culpa de la delincuencia. Casi no hay un día que una persona no sea asesinada. El último episodio de sangre ocurrió en el Callao. En un hecho, aún no esclarecido por la Policía, tres personas murieron baleadas. Días antes, otros dos jóvenes fueron acribillados, esta vez en Lima, por resistirse al robo de sus pertenencias.
Y lo mismo que acontece en Lima y Callao, se vive – en menor o mayor escala – en otros departamentos del país.
En el Perú, 6 de cada 10 víctimas de robo son asesinadas con armas de fuego, de acuerdo con el último estudio sobre las muertes violentas por delitos dolosos realizado por el Ministerio Público en el 2012.
Mientras para el Comité Estadístico Interinstitucional de la Criminalidad (CEIC), de cada 100.000 peruanos, en el 2013, siete fueron víctimas de asesinato, siendo Barranca, la ciudad con la mayor tasa de homicidios, seguida de Trujillo y Tumbes. (Ver mapa)
El 84% de las víctimas son hombres, cuyas edades fluctúan entre los 15 y los 29 años. De los crímenes en 2013, la mayoría ocurrió en la vía pública, seguido de la vivienda de la propia víctima y en lugares abiertos. De acuerdo con el Ministerio Público, 5 de cada 10 víctimas en el 2012 tenían entre 18 y 34 años, es decir jóvenes en edad productiva.
A pesar que nuestro país presenta una de las tasas de homicidios más bajas del continente (16,3), es superior a la tasa de homicidios promedio mundial (6,2), y más del doble que las tasas de homicidios promedio de Europa, Oceanía y Asia.
La sensación creciente de inseguridad que viven los limeños se vio reflejada en la última encuesta de la ONG Lima Cómo Vamos 2014, donde el 64% de los encuestados reveló sentir miedo de ser objeto de un robo, y el 46% de que cada año estamos peor en materia de seguridad ciudadana. 
El miedo que sienten los ciudadanos por perder la vida está limitando cada que vez su tranquilidad diaria. Y esta realidad, según los índices que comparan la felicidad de la población en distintos países, nos ha convertido en uno de los países menos felices en América Latina.
La inseguridad ciudadana no solo está afectando a las personas, también a las inversiones que son tan necesarias para la generación de empleo.
Según el director del Instituto del Perú de la Universidad San Martín de Porres, Richard Webb, cada vez las personas y las empresas están siendo más renuentes a abrir un negocio o a levantar una construcción por temor a exponerse a extorsiones y amenazas a la familia y a tener que negociar con criminales.
Mal enfoque
La problemática de la inseguridad ciudadana no es nueva en el país. Esta comenzó a agudizarse desde que nuestra economía empezó a mejorar.
Para contrarrestar la creciente violencia, las autoridades de turno diseñaron y aplicaron diversas fórmulas, inclusive se trajeron diversos especialistas del extranjero, lamentablemente con poco éxito.
¿Por qué todas estas estrategias fallaron? Según  César Ortiz Anderson, experto en materia de seguridad, porque no hubo voluntad política para realizar reformas estructurales, tanto en la Policía como en la Justicia, además que se llamaron a los mismos que fracasaron en sus diseños y estrategias.
En tanto para Carlos Basombrío, ex viceministro del Interior, porque siempre se hizo de bombero, apagando el fuego, olvidándose del trabajo preventivo, e inclusive de las propias iniciativas de los ciudadanos.
¿Cómo enfrentamos este problema? Para Ortiz Anderson, los alcaldes deben ser bastantes creativos para enfrentar el fenómeno delictivo; por ejemplo, dice, deberían empadronar a todos los vigilantes informales de su distrito, para orientarlos en temas preventivos y dotarles de comunicación con sus serenazgos, para así ellos sean los ojos y oídos en sus respectivos cuadrantes. Asimismo, agrega, mejorar la iluminación y usar más la tecnología a través de más cámaras en zonas estratégicas, así como los pulsadores de pánico en áreas sensibles, etc.
Por su parte, Basombrío considera que se debe fortalecer las Juntas Vecinales para ellos identifiquen las zonas de riesgo y hagan acto de presencia para disuadir a los malhechores. De esta manera, dice, podremos tener un mapa del delito de cada distrito, que sirva a la policía para diseñar estrategias tendientes a rescatar a los jóvenes –blanco preferidos de los delincuentes – de los vicios. (Redacción)

MAYORÍA DE VICTIMARIOS SON JÓVENES
De acuerdo con el INEI, en el 2014, de los 95.265 detenidos por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud 28.286 eran hombres de entre 18 y 20 años, y 1.416 mujeres de la misma edad.


LAS 10 CIUDADES CON MAYOR TASA DE HOMICIDIOS EN 2013
1. Barranca (36,2)
2. Trujillo (25,0)
3. Tumbes (24,8)
4. Chimbote (22,1)
5. Pisco (12,2)
6. Chincha Alta (12,1)
7. Huaraz (12,0)
8. Cusco (10,0)
9. Sullana (10,0)
10. Cañete (9,6)
Fuente: Comité Estadístico Interinstitucional de la Criminalidad (CEIC)