jueves, 23 de junio de 2016

Cuando ellas son las dueñas de la razón


La relación amical, familiar y de pareja se ven afectada cuando la mujer cree tener siempre la razón. Sepa aquí sus causas.

En cualquier tipo de relación humana, es necesario que haya empatía y equilibrio con las acciones del otro. Sin embargo, si una mujer cree ser la dueña de la razón, es muy probable que se presenten conflictos relacionados con tales características agudas de ellas.

La psicóloga clínica Samanta Oliveira explica que esta conducta está vinculada a la inseguridad, que estas mujeres sufrieron durante su infancia.

“Es muy usual que una persona cuando ha sufrido de negligencia afectiva de niña, o incluso, crecido en un ambiente hostil, tenga este comportamiento”, afirma.

La persona con este problema acaba proyectando en el otro lo que pertenece a ella, tomando como una verdad absoluta.

En estos casos, dice la profesional, ni siempre la misma persona percibe tener este comportamiento. 

Y tomar conciencia de ello envuelve todo un proceso de autoconocimiento.

En el caso de ser casada, si la mujer con este problema no alinea su personalidad expresiva e impetuosa, en algún momento de la relación, tendrá conflictos con su pareja.

“Una mujer resuelta, autónoma y de actitud, no necesariamente es dictadora. Es importante no confundir las posiciones. Es interesante que ella tenga en cuenta que no debe vivir la vida del otro, que respetar la individualidad y las decisiones de su pareja son importantes. Así ambos estarán felices al mantener una relación estable”, sostiene.

Una mujer que presenta estas conductas, solo tiene la felicidad cuando sus deseos fueron atendidos. 

Muchas veces, afirma la psicóloga, precisa de la aprobación de los demás para sentirse segura y aceptada.

El cambio
La personalidad es algo que puede ser trabajado en todo el tiempo. Para ello, depende de la voluntad de la persona querer trabajar este tema en su vida. “Es necesario que la mujer se permita hacer ese contacto, para darse cuenta de que ciertas actitudes tomadas por ella son perjudiciales para sí misma y para sus relaciones. Y esto es un proceso largo y muy doloroso, que nace desde que el individuo se ve actuando hasta desconstruir conceptos y rehacer caminos”, finaliza Samanta. (C.M.)

“Todo individuo tiene su propia vida, deseos, planes y proyectos”.
Samanta Oliveira

Psicóloga Clínica