jueves, 16 de junio de 2016

No sea una mujer maliciosa


Las personas que buscan pasar por amigas para manipularte están en todas partes. La mejor forma para no tener problemas con ellas, es saber identificarlas.

Según el diccionario de la Real Academia, ser maliciosa significa actuar con maldad para conseguir sus propósitos.

Toda mujer nace pura, sin maldad en su corazón. Sin embargo, por alguna razón, muchas de ellas, se vuelven maliciosas.

Según María Luisa Alegre, psicóloga del hospital Sisol de Magdalena, una mujer es maliciosa porque en su infancia sufrió de maltratos físicos y psicológicos, por parte de sus padres o tutores.

Las mujeres maliciosas suelen hacer preguntas de sondeo para tener más conocimientos sobre la vida personal de su entorno.

La idea es conseguir algún tipo de información valiosa que pueda aprovechar, como aspectos negativos de la vida de los demás, para hacer sentir a ellas bajo una crítica constante.

Este rasgo en particular es utilizado como una regla para satisfacer un deseo intenso de ganar y sentirse superior.

“Una mujer maliciosa por lo mismo que sufrió en su infancia, busca tener poder y control sobre los demás. Dicho comportamiento le causa placer”, afirma Alegre.

Convivencia
Identificar una mujer maliciosa no es fácil, ya que suelen presentarse como buenas, agradables y hasta simpáticas. Sin embargo existen algunas características, que uno puede tomar nota.

Según Alegre, estas mujeres suelen no tener sentimientos de culpa, se irritan fácilmente, poseen poco control sobre sus impulsos y gustan de llamar la atención de los demás.

Hablarles para que tomen conciencia de lo que están haciendo y cambien, es una pérdida de tiempo, dice la psicóloga.

En estos casos, agrega, lo que uno debe hacer, es alejarse de esa persona.

Si la mujer maliciosa es una compañera de trabajo, lo recomendable es hablarle lo menos posible, sin intimar con ella.

En caso de ser una hija, hay que llevarla a un psicólogo para averiguar las causas de su comportamiento. (C.M.)


“Para que no sea afectada por este tipo de personas, es necesario guardar el corazón, haciendo la voluntad de Dios. Perdonar es fundamental y debe ser una regla cotidiana”.

Nanda Bezerra.

Escritora