jueves, 9 de junio de 2016

Preocupante realidad


Más de un millón de jóvenes entre 15 y 24 años ni estudian ni trabajan. Esto constituye un caldo de cultivo para la delincuencia y el consumo de drogas.

Juan Carlos Castro (21 años) fue detenido la noche del 19 de setiembre del año pasado, cuando salía de una casa, en el Callao, a donde entró a robar.

Consultado por la prensa, del porqué se dedica a la delincuencia, dio una respuesta insólita.  

“Robo porque no tengo oportunidades. Porque ya me cansé que ninguna empresa quiera contratarme”, dijo el muchacho ante la sorpresa de los periodistas, momentos antes de ser trasladado a la comisaría del sector.

La respuesta de Juan Carlos sobre la razón que lo lleva a delinquir fue duramente criticada por el ministro del Interior, José Pérez Guadalupe, quien afirmó que con este argumento todos los desempleados del país serían delincuentes.

Sin embargo, un reciente informe del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) pareciera contradecir al ministro.

Según este estudio, en el 2015 una buena parte del millón 30 mil jóvenes entre los 15 y 24 años que ni trabajan ni estudian en el país, conocidos también como ‘ninis’, estarían vinculados a problemas como la delincuencia, la drogadicción y la desigualdad.

La hipótesis de la CCL se basa en que en las 3 regiones donde se registran las mayores tasas delictivas por cada 10 mil habitantes, es decir, Tumbes, Callao y Lima, según datos del INEI al 2014, allí precisamente se concentra el mayor número de ‘ninis’.

De acuerdo con la CCL, en Tumbes vive el 28,4% de ‘ninis’; en el Callao, el 27,9%; y en Lima, el 25,6%.

Otras regiones con un buen número de estos jóvenes son Ica, San Martín, Arequipa y Tacna. 

¿Tiene razón la CCL?
Ismelda Rodríguez, psicóloga de Cedro, considera que no hacer nada por la vida te genera problemas emocionales, como depresión, ansiedad y hasta tener conductas desadaptativas, como el hecho de consumir drogas, alcohol, e incluso robar y pertenecer a una banda de sicarios.

Cuando los jóvenes pasan por situaciones de esta naturaleza, la tristeza y la depresión los conlleva a querer violentar a los demás, ya sea de manera emocional o física.

Si bien el informe de la CCL no señala el tipo de hogar de estos ‘ninis’, diversos estudios de Cedro y de Devida afirman que la mayoría de los jóvenes con los problemas que describe la CCL provienen de familias disfuncionales.

Vivir en un hogar lleno de problemas genera en el joven inestabilidad emocional, que lo lleva a no saber que querer en la vida. En estas circunstancias, afirma la psicóloga de Cedro, es usual que el joven no sepa si estudiar o trabajar. Si opta por estudiar, es muy probable, que no lo termine. Y si decide trabajar, es más seguro que no le vaya bien, porque carece de las habilidades y capacidades para cumplir con la responsabilidad laboral encargada.

“Al ver que no tiene posibilidades, terminará decidiendo no hacer nada. Y para poder vivir, robará un celular o cualquier cosa que esté a su alcance”, afirma Rodríguez.

Federico Tong, psicólogo social, si bien reconoce que la desocupación en la que están estos jóvenes constituye un caldo de cultivo para delinquir y consumir drogas, deja claro que no necesariamente la falta de oportunidades lleva a un joven a tener este tipo problemas.

Según este profesional, para que una persona caiga en la delincuencia deben darse varios factores. 

Así tenemos, por ejemplo, que además de la falta de oportunidad laboral y de formación, debe sumarse la carencia de programas de participación juvenil, y el rol activo de las bandas delictivas para captar y formar jóvenes en situación de riesgo, con la promesa del dinero fácil.

¿Qué hacemos?
Ismelda Rodríguez, de Cedro, sostiene que las autoridades deben entender que los jóvenes no son el futuro sino el presente. Por lo tanto, requieren de más oportunidades laborales y académicas, como de espacios para poder expresarse.

En esta tarea, dice Federico Tong, los empresarios también deben participar dedicando parte de sus recursos en apoyar programas que promuevan a la juventud, además de convocarlos, para que puedan iniciarse en el mundo laboral.

Para que la llamada responsabilidad social empresarial se fomente en todo el país, Tong exhorta a las autoridades a dar facilidades tributarias a los empresarios y revisar la ley laboral vigente.

“La cifras dadas por la CCL están claras. Hay un problema social que el Estado en su conjunto debe solucionar, y cuanto más antes lo haga, será mejor”, afirma el psicólogo social. (Redacción)


“El joven requiere de empleo, pero no cualquier empleo, sino el formal, que le permita estar en planilla, para tener crédito y seguro de salud”.
Mario Mongilardi.
Presidente de la CCL.