miércoles, 28 de octubre de 2015

Menores asesinos


Cada vez son más los adolescentes que se convierten en delincuentes en el país. La falta de valores y la violencia familiar están entre las causas de este problema.

Debido a que las penas por asesinato son blandas para menores de edad, los delincuentes se aprovechan de ello para captarlos y usarlos como tiradores en los crímenes por encargo.
El mejor ejemplo de esta cruda realidad lo representó Manuel Pérez Gutiérrez, ‘Gringasho’, quien en el 2010 con tan solo 15 años de edad mató a una mujer, por el cual fue internado en un Centro de Rehabilitación Juvenil en Trujillo, de donde se escapó para continuar asesinando.
La ola de crímenes cometidos por menores de edad en el país, llevó al Ejecutivo a aprobar en setiembre último el Decreto Legislativo 1204, a fin de regular las sanciones para adolescentes en conflicto con la ley penal.
A través de la modificatoria del Código de los Niños y Adolescentes, se elevó el tiempo de reclusión de 6 a 10 años para los jóvenes, entre 16 a 18 años,  que hayan cometido homicidio calificado, feminicidio, extorsión, pandillaje pernicioso o violación sexual, o que integren alguna organización criminal.
Para los menores de 14 y 16 años que hayan cometido el mismo delito, la sanción de internamiento en los centros juveniles subió a 4 y 8 años respectivamente.
A pesar del endurecimiento del tiempo de reclusión para los menores de edad, los asesinatos cometidos por estos continúan en el país. El último caso se registró el 15 de octubre último.
Ese día, un menor de edad de tan solo 16 años apodado ‘Narizón’ mató de un disparo en el tórax al dueño de una botica en Villa El Salvador para robarle 200 soles. 
En la reconstrucción de los hechos, los padres de este joven pidieron perdón a los familiares de la víctima.
“Quiero que me perdonen por no saber educar a mi hijo. No quiero justificar lo que hizo, pero él actuó drogado e inducido por personas mayores”, dijo entre lágrimas la madre del asesino confeso.
Mientras la sociedad se reponía de este hecho de sangre, en el Callao tres adolescentes menores de 18 años mataron a tiros a un obrero de construcción civil.
El crimen que ocurrió la madrugada del sábado 24 de octubre en el distrito Mi Perú se dio en circunstancias que la víctima se encontraba tomando frente a su casa.
¿Basta la ley?
Hablar de jóvenes inmersos en el mundo delictivo, sin duda es hablar de un tema complejo que precisamos abordar para evitar tener más ‘Gringashos’ caminado por nuestras calles.
El Ejecutivo consideró que la solución a este problema pasa por endurecer las sanciones a los menores infractores, de ahí que al amparo de las facultades legislativas que le otorgó el Congreso, modificó el Código de los Niños y Adolescentes.
Mientras para algunos entendidos en materia de seguridad ciudadana dicha medida ayuda, otros en cambio no opinan lo mismo.
Según César Ortiz Anderson, presidente de la Asociación Pro Seguridad Ciudadana del Perú (Aprosec), la delincuencia juvenil no se resuelve aumentando las penas, ya que está demostrado que no persuade a nadie.
A su juicio, los menores caen en el delito porque están excluidos de la sociedad, sienten que el sistema no les presta esperanza, por eso se refugien en el alcohol y las drogas.
El asesino confeso del boticario reveló a la policía que la noche del crimen él se encontraba drogado.
Según la policía, este adolescente era consumidor de drogas desde los 11 años, razón por la cual una vez fue detenido por portar varios sobrecitos de marihuana.
Un estudio de Devida en el 2012 reveló que la marihuana es la droga más usada entre los jóvenes menores de 18 años, sobre todo en 7 regiones del país (ver mapa), donde su consumo se disparó a más del 100%.
Para el doctor Tulio Bermeo Turchi, presidente de la Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Ucayali, la modificatoria del Código de los Niños y Adolescentes será buena siempre y cuando se le acompañen políticas públicas que involucren la educación y la recuperación de los valores dentro del seno familiar. Para ello precisamos que el Ministerio de la Mujer, Educación, Salud, Trabajo y los gobiernos regionales y locales participen de esta problemática, que no solo afecta a los involucrados, sino también a la sociedad.
Papel de la familia
Según Jorge Arévalo, presidente de la Organización No Gubernamental Asociación Desarrollo Juvenil y Prevención de la Violencia (ADJ), la violencia familiar existente en la mayoría de los hogares de los jóvenes causa gran impacto en el desarrollo del adolescente que percibe el maltrato como algo natural y aprende que la violencia es una forma válida de relacionarse con los demás y de resolver los problemas. 
El adolescente que convive con la violencia familiar va a ejercer luego la violencia en las calles porque ese ha sido el modelo de relacionarse que aprendió en su hogar. 
Precisa que la violencia familiar también es el factor determinante del maltrato escolar conocido como bullying que sufren hoy uno de cada dos estudiantes escolares por parte de estudiantes procedentes de hogares en conflicto. 
Sin embargo no es la única causa. De acuerdo con Arévalo la delincuencia juvenil también es causada por el descuido de los padres hacia sus hijos.
Hoy en día muchos adolescentes se quedan solos en casa porque sus padres trabajan, lo que no está mal, lo malo está cuando no los atienden con el amor, ni ejercen disciplina tan fundamentales en la formación de un niño y adolescente. Existe peligro allí donde hay ausencia de padres, pues los hijos sin control y que tienen completa libertad para manejarse empiezan a canalizarla mal y caen en la violencia, alcohol o drogas.
Para Arévalo, quien lleva más de 25 años trabajando desde su natal Iquitos con jóvenes adolescentes, debemos sensibilizar a los padres de familia para que enseñen valores como el respeto, la solidaridad, el trabajo, etc.
En esta tarea, instituciones como Educación, municipalidades deben ayudar fomentando talleres, programas de prevención y Escuela para Familias.
Asimismo convocando a líderes que orienten con sus ejemplos a los jóvenes. “De esta manera evitaremos que estos chicos tengan como espejos a delincuentes como ‘Gringasho’”, sostiene.
Si no se trabaja de manera integral, los menores delincuentes de hoy serán los futuros ‘cojo mame’ y ‘loco Darwin’ del mañana. (Redacción)

OTRA PROPUESTA
El congresista Martín Belaunde presentó hace algún tiempo un proyecto de ley para reducir la edad de responsabilidad penal a los adolescentes, de 18 a 16 años, y así juzgarlos como mayores de edad.
Según César Ortiz, nuestras prisiones no son rehabilitadoras, por tanto dicha propuesta lo único que lograría sería llenar de más gente las cárceles del país.
Para el juez Tulio Bermeo, dicha medida no es posible porque los menores tienen un tratamiento judicial especial que nace de los tratados internacionales que el Perú está inmerso.

DROGAS COMO DETONANTE
Según el psicólogo Milton Rojas, de Cedro, dependiendo el estado emocional y la salud mental de la persona, las drogas pueden llevar a quien las consume a cometer horrendos crimines.
“Está comprobado que las drogas desinhiben pasiones y rasgos de la personalidad, de ahí su peligrosidad”, sostiene el especialista.
Debido a su bajo costo y fácil accedo de compra, la marihuana y la cocaína se han constituido en las drogas más consumidas entre los jóvenes.

NOTA
De acuerdo con el INEI, el 10,5% de la población del país tiene menos de 18 años. Es decir, 3 millones 100 mil peruanos son menores de edad.

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