miércoles, 21 de octubre de 2015

¿Producción eléctrica más costosa?


Escribe: Ing. César Gutiérrez Peña. (*)

Acabada la burbuja de la internacionalidad económica vivida en Lima durante desde el 5 al 11 de octubre por la Asamblea de Gobernadores del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, volvemos a la cotidaneidad de las decisiones gubernamentales que deben discutirse por el impacto económico en el ciudadano de a pie, sobre todo cuando cada centavo es importante ahora que se ha empezado a incumplir las metas inflacionarias.
Estamos ante la cuarta subasta de Recursos Energéticos Renovables (RER), programada para enero del próximo año. Comparto la necesidad de hacerla, pues hay dos premisas que debemos cumplir: diversidad tecnológica productiva con RER en el abastecimiento de la demanda eléctrica y que la participación de ellas tengan una incidencia porcentual del 5%, cifra fijada en el 2008 y que ha quedado pendiente de confirmarse desde el 2013.
El tema de discusión es cuánto de cada tipo de tecnología debe existir; es decir, definamos la cantidad de producción en base a: biomasa, eólica, solar, geotermia y mareomotriz. Para empezar las dos últimas no han sido consideradas en ningún momento desde la primera subasta que se realizó en el 2010, hasta la actualidad; omisión cuestionable.
La razonabilidad de la cantidad de producción por tipo de tecnología se basa en tres variables: cantidad de recursos existentes; su capacidad de producción promedio respecto a la máxima instalada, que se conoce como factor de planta, y el impacto en la factura a consumidor final. En este orden de ideas, ante similares cantidades de disponibilidad, debería apostarse en mayor cantidad por aquellas que tengan el factor de planta más elevado y el menor impacto tarifario.
A cinco años de la primera subasta tenemos cifras de operación para la toma de decisiones, y una comparación entre la tecnología eólica y solar nos indica que no se está procediendo con racionalidad. La solar respecto a la eólica, tiene un factor de planta menor en 34% y un impacto tarifario mayor de 143%, por lo que es inexplicable la decisión de incrementar la participación solar en 92% en la cuarta subasta, respecto a toda la producción existente de la misma tecnología. En buen romance se busca lo que menos rendimiento y más costo ha tenido, exigimos nos expliquen las razones.

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(*) Expresidente de Petro-Perú.