jueves, 10 de noviembre de 2011

La vía crucis de los vicepresidentes


El reciente escándalo político de un vicepresidente de la República que estaría envuelto en un presunto tráfico de influencias para favorecer los intereses de un tercero, no es nuevo en nuestro país.
En los últimos once años, ha habido más de uno que ha tenido que abandonar el cargo por la puerta falsa, ya sea porque quiso aprovecharse de su investidura o tomó la decisión de pasarse a la oposición ante las serias discrepancias con el presidente de turno.
Recordemos que más allá de las campañas electorales donde sí captan el interés de la prensa, los vicepresidentes una vez en el poder solo tienen la función de reemplazar al jefe de Estado en caso de ausencia, suspensión o vacancia, mientras tanto no tienen ninguna labor. De ahí, que muchos digan que este cargo en el Perú es “estar pintado en la pared”.
A propósito de Omar Chehade, de quien se esperaba que en las próximas horas renuncie a la segunda vicepresidencia ante el pedido expreso del presidente Ollanta Humala de dar un paso al costado, pero que sin embargo ha optado por hacer todo lo contrario, repasemos los hechos más escandalosos de algunos de sus colegas.
Raúl Diez Canseco
Hace ocho años, el entonces primer vicepresidente y ministro de Comercio Exterior y Turismo, Raúl Diez Canseco Terry, fue acusado por un medio de comunicación por el presunto tráfico de influencias al encontrarse que una norma (DS 047) que firmó favorecería al padre de su enamorada.
Diez Canseco al igual que Omar Chehade negó al inicio todos los cargos que se le imputaban. Incluso llegó acusar al diario El Correo y a la periodista Catherine Lanceros, autora de la denuncia, de estar trabajando para la mafia fujimontecinista.
Sin embargo, ante el cúmulo de evidencias que otros medios de comunicación publicaron sobre este tema, el entonces ministro de Comercio Exterior y Turismo no tuvo mas opción que renunciar irrevocablemente a su cargo, no sin antes pedir disculpas al pueblo peruano por haberse equivocado al no reconocer su relación sentimental con Luciana de la Fuente.
La oposición parlamentaria no contenta con su renuncia pidió también que dejara la primera vicepresidencia.
Sobre estos acontecimientos, el excongresista Gustavo Pacheco, recuerda que una vez en los pasillos de los Pasos Perdidos del Congreso de la República al encontrarse con Diez Canseco le sugirió que mejor renuncie al cargo de vicepresidente antes de exponerse a una inhabilitación que podría acabar con su futuro político.
Abrumado por la oposición y los medios de prensa que todos los días pedían su cabeza, el 30 de enero del 2004, Raúl Diez Canseco renunció a la primera vicepresidencia.
Si bien tiempo después, el otrora hombre de confianza del presidente Toledo fue absuelto por el Pleno de todos los cargos que le imputaba la Sub Comisión de Acusaciones Constitucionales del Congreso de la República, no cabe duda que su error frustró su sueño de llevar una carrera limpia como la de su tío, Fernando Belaunde, dos veces presidente del Perú.
Luís Giampietri
Si bien durante el segundo gobierno de Alan García, su primer vicepresidente Luis Giampietri no estuvo envuelto en líos judiciales por hechos de corrupción o tráfico de influencia, si es de conocimiento público sus serias discrepancias con el presidente de la República.
Una de ellas fue su disgusto y posterior reclamo por la oposición del gobierno de aprobar el bono extraordinario a policías y militares.
De acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas de esa época, la aprobación de dicha medida hubiera significado para el Tesoro Público la exorbitante suma de S/. 5,595 millones, monto que a decir de la entonces titular del MEF lo hacía inviable e inaplicable en términos legales y económicos.
La situación provocada por el primer vicepresidente, llevó a que en su momento algunos ministros apristas lo tildaron con duros calificativos. Así por ejemplo, el canciller de la República José García Belaunde dijo que la actitud de Gianpietri parece más la de un vicepresidente de oposición que la de un oficialista. Por su parte, la titular del Mimdes Nidia Vílchez, lo tildó de traidor. Estas duras palabras no merecieron respuestas del General Luís Giampietri.
Máximo San Román
Este ingeniero mecánico llegó a la política con el movimiento Cambio 90 liderado por el entonces desconocido ingeniero Alberto Fujimori.
Tras ganarle al favorito Mario Vargas Llosa, Máximo San Román llegó a la primera vicepresidencia donde mantuvo un perfil bajo hasta el autogolpe del 5 de abril de 1992.
Una vez sucedido dicho acontecimiento, San Román lideró conjuntamente con el Apra, PPC y Acción Popular la oposición.
Días después del autogolpe, este emprendedor empresario de origen cusqueño fue declarado presidente constitucional del Perú por la disuelta Cámara de Senadores en el auditórium del Colegio de Abogados de Lima. Dicho cargo nunca llegó a ejercerlo debido a que las Fuerzas Armadas y Policiales desconocieron su envergadura. Tuvo que viajar al extranjero para no ser preso por la dictadura que acababa de instaurarse en el país.
Luego de muchos años de estar alejado de la política, San Román volvió a postular a una vicepresidencia en el 2011, esta vez integrando la plancha de Pedro Pablo Kuczynski. No tuvo suerte.

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