jueves, 3 de septiembre de 2015

Cuidado: Hígado graso provoca cirrosis


Esta enfermedad no solo es causada por el alcohol, también por la mala alimentación y el sedentarismo.

Relacionar el hígado graso con el alcohol aún es muy frecuente, sin embargo en los últimos años la ciencia ha demostrado que existen otras causas que lo generan; así tenemos los malos hábitos de vida y  la ingesta de comida rica en grasas y carbohidratos.
Como muchas otras dolencias, esta tampoco presenta síntomas al inicio, de ahí que la persona recién tome conocimiento del mal cuando acude al médico por otra causa.
Hay dos tipos de hígado graso conocidos. Uno es provocado por el alcohol, y el otro por el exceso de comida rica en grasas saturadas. Sin embargo, para el decano del Colegio de Nutricionista del Perú, Lic. Oscar Roy Miranda, existe otra causa, aquella producida  por las dietas sin control.
De los tipos de hígado grasos conocidos, el más común es el causado por los altos niveles de obesidad, colesterol y triglicéridos.
Si bien esta dolencia es más frecuente en las personas mayores de 40 años, sobre todo en los varones por razones genéticas, en los últimos años debido al incremento del consumo de las comidas chatarras los adolescentes también ya lo están sufriendo.
Lo más preocupante de esta realidad, es que estos jóvenes llegan a la adultez con una calidad de vida deteriorada, lo que les resta posibilidades para progresar como individuos.
Si bien esta dolencia conocida también como esteatosis hepática no mata directamente, si provoca cirrosis, que de no ser tratada a tiempo puede derivar en cáncer.
Cuando el hígado graso ya está avanzado, la persona comienza a sentir leve dolor en el abdomen, pérdida de peso, malestar general, fatiga crónica, sueño, diarrea, y sensación de pesadez, en especial después de las comidas.
Para determinar si la persona tiene o no esta enfermedad, basta con que se haga una ecografía abdominal.
“En caso el paciente sufra de este mal, habrá que determinar las causas para saber el tratamiento a seguir”, dice el doctor Roy Miranda.
Si el hígado graso es por ingesta de alcohol, agrega, basta con que el individuo deje de beber para evitar que el mal avance. En cambio, si es por la obesidad, deberá someterse a una dieta, “pero asesorado por un profesional para evitar que la grasa metabolice en el hígado y genere el efecto contrario”.
Bertha Cano, como viene aconteciendo con la mayoría de los jóvenes de hoy, se enfermó de hígado graso precisamente por alimentarse mal.
“Por mi ritmo de vida, debía comer lo primero que encontraba, y eso era la llamada comida saturada”, narra esta joven.
Con el paso de los años, Cano comenzó a perder peso, sentir nauseas, pesadez luego de cada comida, por lo que pensando que se trataba de una gastritis fue en busca de un médico, quien luego de examinarla y hacerle una ecografía le dijo que sufría de hígado graso.
Si ella no quería sufrir de cirrosis, el médico le recomendó cambiar su hábito y estilo de vida.
Fue con la ayuda de la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, donde comenzó a realizar sus cadenas de sanidad, que Bertha logró curarse.
Hoy, Bertha Cano lleva una vida tranquila y sin la enfermedad que lo aquejó por años.
(Redacción)

RECOMENDACIONES
1.- Comer frutas.
2.- Verduras frescas.
3.- Agua todos los días.
4.- Eliminar el alcohol.
5.- Poca sal y azúcar.

6.- Ejercicios (mínimo 30 minutos al día)