miércoles, 19 de septiembre de 2012

Aún no aprendemos de nuestros errores


El 12 de setiembre de 1992 un grupo de arriesgados policías lograron lo que para ese entonces parecía algo imposible, capturar a Abimael Guzmán Reynoso, líder de Sendero Luminoso, el movimiento terrorista más sanguinario del mundo. 
Han transcurrido 20 años de aquella captura, y ahora nuestra atención no solo está centrada en los remantes subversivos que se trasladaron de la ciudad a la selva sino también en los que a través de movimientos de fachadas como Movadef están incursionando en las universidades, los comedores populares, entre otros lugares. 
Esta realidad no es ajena a nuestras autoridades. Parece que como en la década de los 80 se está subestimando a los senderistas, y no solo en el campo ideológico, también en el plano militar. Así por ejemplo, la lista de efectivos del orden caídos por culpa del terrorismo en lo que va del año, cada vez se hace más grande. Con la reciente muerte del suboficial del EP Jhonny Huatarongo durante un operativo en el poblado de Nueva California, en el distrito de Echarate, provincia de la Convención, Cusco, ya suman 11 los fallecidos entre militares y policías.
Esta vez como aconteció durante el cuestionado “Operativo Libertad”, el Comando Especial del Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Cvraem) habría errado en su estrategia para combatir a los terroristas que dominan la zona.
Para el especialista en temas subversivos, Pedro Huaranga, el Comando no está aprendiendo de sus errores. “En este operativo de desminado en una zona caliente donde recientemente fue abatido el camarada “William” (Víctor Hugo Castro Ramírez) debió enviarse dos helicópteros, para así proteger el descenso de los soldados. No se hizo, y ahora estamos lamentando la muerte de un efectivo más”, sostuvo.
Por su parte, Jaime Antezana, también experto en estos temas, consideró que es necesario luchar en dicha región con gente que conoce esa selva que no es la misma que la del Alto Huallaga. “Quien ya viajó al Vraem sabe que la zona es muy accidentada, lo que facilita a los subversivos emboscar a nuestros soldados y policías”, refirió Antezana.
Confianza
Una estrategia que dio muy buenos resultados en la lucha contra los terroristas durante la mitad de la década de los 90 y que permitió prácticamente acabar con ese flagelo, es el de trabajar de la mano con la población. Precisamente eso es lo que está faltando en estos momentos, a decir de Pedro Huaranga. Para el experto, se requiere que el Estado esté presente en esa región en sus tres niveles de gobierno: central, regional y local. Paralelo a ello, sostuvo, las FF AA deben profesionalizarse a la vez que fortalecer al grupo de policías que liberó con éxito a los “pioneritos” (niños subversivos).
En esa misma línea, Antezana dijo que también es necesario modernizar los equipos con que nuestros soldados y policías luchan.