jueves, 6 de septiembre de 2012

Los secretos de la medicina tradicional


Muchas enfermedades que padecemos podrían ser curadas a través de las plantas medicinales. Lamentablemente no se toma en cuenta el conocimiento de la medicina tradicional. 

En estos tiempos donde las personas sufren de un sinfín de males y dolencias, se nos presenta la alternativa natural de las plantas para combatirlas. Pero las obviamos y preferimos productos químicos, que además de caras, muchas veces no nos cura. 
Perú verde
Nuestro país es una nación bendecida por Dios, no solo por su diversidad geográfica sino también biológica, ya que contamos con 84 de las 117 zonas de vida del mundo, según informes de la organización peruana, ‘Te quiero Verde’.  Y en lo que significa superficie de bosque amazónico, el Perú se ubica en el segundo lugar a nivel mundial. 
Nuestra riqueza indudable es avalada por las 25 mil especies de flora, aproximadamente el 10% del total del mundo, entre las que comprende 4 mil especies de orquídeas, 1,046 plantas alimenticias, 182 especies domesticas, 4,500 plantas nativas de usos conocidos como alimenticias, medicinales, ornamentales, condimentos, tintes, aromáticas, cosméticas, pesticidas, etc.
El Centro de Investigación de Medicina Tradicional (CIMT), presidido por el Dr. Manuel Fernández Ibargüen, quien ha estudiado las propiedades de nuestra flora por años, trabaja por la revalorización y el conocimiento de ellas como conocimiento, alternativa curativa y preservación de la tradición andina del Perú.
Desde octubre de 1989 cuando se fundó el CIMT, Fernández Ibargüen y sus colegas, ininterrumpidamente vienen trabajando para que todos conozcan los beneficios y propiedades de la medicina tradicional. Este año el CIMT está organizando el “VIII Congreso Mundial de Medicina Tradicional Alternativa, Complementaria, donde se tocarán estos temas y se expondrán estudios y conocimientos. La cita será en el auditorio “Madre de Dios” de la Universidad Tecnológica del Perú este 13 de setiembre. 
El remedio de las plantas
Para el titular de la CIMT, el estudio de las plantas medicinales y, sobre todo, el de la medicina tradicional arraigada a nuestro pasado cultural, es lo que se necesita inculcar porque ello podría beneficiar a las personas que se encuentran en pobreza y no tienen para comprar medicamentos.
“Vemos que los curanderos, del ande y la selva, curan con mayor eficacia y seguridad a diferencia de los pediatras especializados. Eso porque preservan los conocimientos de nuestra cultura de los antiguos peruanos que no necesitaron de otra cosa que la naturaleza para sanarse”, aclara.
Además nos explica que hace falta más investigación para conocer las bondades de todas las plantas medicinales que nos rodea y que colegas de Francia, Austria y Polonia destacan nuestra gran riqueza en plantas y que no sabemos explotarlas adecuadamente. Según Fernández, no conocemos ni el 1% de todas las especies de plantas medicinales tradicionales en el Perú. Como ejemplo, cita, el Sacha Inchi, cuyos principios proteicos mantienen las células vivas preservándolas y con ello evitando el envejecimiento. Otra es la Banisteriopsis caapi, más conocida como la ‘Ayahuasca’, de la cual resalta sus efectos sobre el sistema mental, neuromuscular del que la bebe. Indica además, que si se estudiara más a fondo, ayudaría a tratar el Parkinson y otras enfermedades neuronales, ya que solamente se necesita precisar la dosificación, lo cual le correspondería a que se ‘profesionalice’ estos estudios para aquellos que lo practican empíricamente.
Medicina cuántica
Otros de los conocimientos que se desea difundir y que será materia de estudio, es el de la llamada medicina cuántica. Aquella que para la curación no se emplean medios materiales, visibles o perceptibles pero que se ven respuestas positivas de mejora y recuperación del paciente. El Dr. Fernández indica que es por la concentración mental de la energía que muchas culturas pre incaicas empleaban con éxito, complementaria a la medicina con plantas.
“La medicina cuántica concentra la energía del hombre para después saberla aplicar a la zona de dolencia”, señala.
Se suma esto al conjunto de conocimientos ancestrales de la energía y las plantas que los antiguos peruanos empleaban para curar, es por eso que también se invoca al Ministerio de Salud, a apoyar económicamente y a estimular estos conocimientos, no solo entre el público en general, sino también entre los futuros profesionales de la salud. Esto va a la par con la formación universitaria, como nos explica Ibargüen, porque se podrá generar mayor interés si se incluyera en las mallas curriculares cursos sobre el estudio de las plantas medicinales tradicionales.
“Somos afortunados en tener principios activos de las plantas medicinales que en otros ecosistemas del mundo no existen. Estos conocimientos son un peldaño más en la medicina, por lo que se debe impulsar en las universidades para que hayan más profesionales que descifren lo que aún no conocemos para que todos se beneficien de sus propiedades”, concluye Manuel Fernández.