viernes, 30 de septiembre de 2011

Cada vez los ludopatas son más jóvenes




Según datos de diferentes hospitales del país, cada vez llegan a tratarse de ludopatía más jóvenes, pero lo más preocupante es que también se vienen apersonando con sus padres más niños afectados por las máquinas chinas que hay en muchas bodegas y que según los psicólogos son las que más fácilmente generan adicción. En el Perú hay más de 60,000 tragamonedas. Mientras tanto, qué hace el Gobierno para controlar este vicio








Ricardo Flores, padre de Stephany cruelmente asesinada en la habitación de un hotel la madrugada del último 30 de mayo a manos del holandés Joran van der Sloot a quien conoció dos días antes de su muerte en una casino de Lima, con amargura y dolor dijo: “Si no la hubiera consentido tanto dándole muchas licencias probablemente ella aún estaría a nuestro lado”.



Escuchar estas palabras a muchos padres les ha conmovido saber de esta historia. Ellos aún no entiende – seguramente tampoco usted amigo lector - qué hacía una chica tan joven (21 años) y bonita a altas horas de la noche en un casino jugando y apostando dinero alrededor de tanta gente. Por las versiones de sus amigos más allegados a ella, aparentemente Stephany era visitante regular de este tipo de locales a punto de haber tenido algunos roces con su progenitor debido a que muchas veces llegaba muy tarde a su casa. Será por eso que ese día llamo a su padre diciendo que se quedaba en la casa de una amiga, cosa que lamentablemente no fue verdad.



Así como ella, hoy en día es muy común ver en el interior de los casinos y de los diversos locales de tragamonedas que hay en la ciudad de Lima a decenas de jóvenes.



“Si bien es cierto no existe un estudio epidemiológico que lo haya hecho el Ministerio de Salud (Minsa) u otro organismo, lo que si se tiene son datos aislados de entidades oficiales como los hospitales que nos dicen que la gran mayoría de gente que viene afectada por esta adicción son jóvenes y lo más preocupantes es que la tasa de preadolescentes está en aumento producto de la existencia de las máquinas chinas que hay en las bodegas”, afirma Milton Rojas, psicólogo y coordinador del Programa “Lugar de Escucha” de Cedro.



Hay que subrayar que esta adicción conocida como ludopatía no es un tema marginal. “Hay bolsones en la población del país aficionados a esta práctica que nos dice que existen ludópatas de toda condición social, sexo y religión. Hoy en día es común ver hasta personas de la tercera edad jugando y apostando en vez de estar en sus casas”, asegura el especialista.



Si bien es cierto aún es muy prematuro afirmar que la ludopatía podría convertirse en una problemática de salud pública para el Estado, la tendencia creciente obviamente si es preocupante, por lo que es necesario que las autoridades tomen apunte de esta realidad.



El poder de las maquinas



El juego exacerba un sentimiento perverso: la codicia. El jugador pierde más mientras más espera ganar o busca recuperar. “A todos nos gusta ganar, todos esperan algún tipo de reconocimiento y en esa búsqueda, los apostadores siempre pierden”, explica Rojas. De ahí el éxito de estas máquinas: en todo el país funcionan 60.000 mil tragamonedas.



Diversos estudios epidemiológicos han encontrado que dentro de la variedad de tipos de juego de azar que existe están las maquinas tragamonedas las que más fácilmente generan adicción. Las máquinas tragamonedas y otros juegos de azar han sido diseñados para maximizar la probabilidad de la respuesta de juego. La dinámica de su funcionamiento contribuye a que la conducta resulte difícil de extinguir.



Según el psicólogo especialista en adicciones, Luís Espinoza, dentro de los factores que contribuyen a que las tragamonedas generen más fácilmente la adicción está el intervalo de tiempo que transcurre entre la apuesta y el resultado. Las luces, música, el excesivo ruido al caer las monedas en la bandeja metálica también elevan el estímulo del ludópata.



El especialista también sostiene que el hecho de ver caer muchas monedas en la bandeja creando la ilusión de la magnitud del premio aumenta la algarabía del ludópata.



Las máquinas tragamonedas comenzaron a instalarse en el Perú antes de 1999, cuando no existía una norma que regulara su funcionamiento. Fue por eso que invadieron sin control las principales y entonces emergentes ciudades. Aquel año, con la promulgación de la Ley 27153 estos locales comenzaron a ser fiscalizados. De un 97% de informalidad que había el 2006, ahora por lo menos se ha reducido a un 46%. Pero aún falta mucho más.



Mucha informalidad



Pese a las mejoras en la formalización del sector, a Cedro le sigue preocupando la aparición de más casos de ludopatía.



“Hace tiempo el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), Minsa, Cedro, y otras instituciones participamos en varias rondas de conversación para tratar el tema, sin embargo producto – probablemente de la presión que hicieran los dueños de estos negocios ante la eventualidad de normas más rígidas- estas reuniones dejaron de hacerse”, asevera Milton Rojas.



Para el director general de Juegos de Casino y Máquinas Tragamonedas del Mincetur, Ing. Manuel San Román, el problema de la ludopatía no pasa por el número de casas de juego que hay en el país sino por la informalidad que persiste en las tragamonedas dirigidas a niños —esas que se instalan en bodegas o pequeñas tiendas—.



Agrega que desde 2006 —año en el que entró en vigor la ley de casinos— se han decomisado 5.573 máquinas, de estas, 4.053 eran de este tipo.



Sostiene que pese a su expresa prohibición, estos juegos estarían ingresando ilegalmente por las fronteras de Ecuador y Bolivia. “Otras estarían fabricándose dentro del país”.





Motivaciones para jugar





Existen diversas motivaciones que llevan a una persona en iniciarse en el juego. A pesar de que estas no serán determinante para la adicción, es importante reconocerlas. Entre las más comunes se encuentran:



1.- Superar el aburrimiento, divertirse o mantener relaciones sociales.



2.- Porque piensan que con el dinero ganado en el juego, podrán solucionar sus problemas económicos.



3.- Por encontrarse solos o pasando por procesos de depresión.



4.- Porque es un escape de la realidad y los problemas.



5.- Para conseguir niveles altos de excitación y satisfacción.



6.- Mantenerse fieles a un hábito ya adquirido.



¿Cuándo se convierte en una enfermedad?



El uso del azar en el juego es considerado una diversión cuando hay un control y un gozo en el acto en sí. Cuando deja de serlo, implica sufrimiento y descontrol, por lo que la persona pierde su libertad de decisión. En 1979 Morán lo denomina juego patológico y afirma que es una entidad patológica. Su reconocimiento se hace oficial en 1980, cuando la Asociación de Psiquiatría Americana incluye en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales el juego patológico, dentro de los trastornos del control de impulsos no clasificados.



¿Cómo se identifica a un ludópata?



Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se establece el diagnóstico de ludopatía cuando se cumplen al menos cuatro de las siguientes condiciones:



1- Frecuente preocupación por el juego o por obtener dinero para jugar.



2- Jugar con frecuencia mayor cantidad de dinero, o por un período más largo con relación a lo previsto.



3- Necesidad de incrementar el volumen o la frecuencia de las apuestas para conseguir la excitación deseada.



4- Intranquilidad e irritabilidad en caso de no poder jugar.



5- Pérdidas repetidas de dinero debido al juego y reiteración en la conducta de jugar con la finalidad de recuperar lo perdido.



6- Repetidos esfuerzos por abandonar o reducir el juego.



7- Sacrificio de obligaciones familiares, sociales u ocupacionales para poder jugar.



8- Persistencia en el juego (incapacidad de abstención), a pesar de la imposibilidad de pagar las deudas crecientes sin que importen problemas significativos, como legales.