jueves, 1 de septiembre de 2011

Regiones transversales: Un modelo más


Para que las injusticias sociales acaben en el país, el gobierno de Ollanta Humala acaba de anunciar que propondrá un nuevo Plan de Descentralización

Según Lerner Ghitis, presidente del Consejo de Ministros, la nueva demarcación que impulsará el Ejecutivo será el punto de partida de la creación de macrorregiones transversales, las cuales tendrán autonomía política, económica y social.

La idea del actual gobierno de crear regiones no es nueva en el país. Si revisamos la historia republicana del Perú, nos encontraremos con una serie de propuestas al respecto.

El primer intento serio de regionalizar el país se dio durante el primer gobierno aprista (1985 -1990). Durante ese periodo se establecieron 12 regiones autónomas, que lamentablemente debido a lo apresurado de su creación no funcionaron.

El desprestigio en que cayó este proceso, hizo que en diciembre de 1992 el gobierno de ese entonces de Alberto Fujimori los reemplazara por los Consejos Transitorios de Administración Regional (CTAR), creados sobre la base de cada departamento.

En el año 2002, durante el régimen de Alejandro Toledo, el capítulo XIV de la Constitución de 1993 sobre el tema de Descentralización fue modificado.

Producto de esas reformas, en el 2005 el gobierno impulsó vía referéndum la conformación de cinco grandes regiones sobre la base de la unión de dos o más departamentos.

Un día antes a esa consulta popular, el entonces presidente Toledo dijo que la “descentralización era un camino sin retorno”.

Errores en el proceso hicieron que la mayoría de la población desconociera los verdaderos propósitos del referéndum, este hecho llevó a que la consulta popular fracasara.

Regiones piloto

La segunda administración aprista, a fin de no cometer los mismos errores del gobierno de Toledo, decidió en el 2007 impulsar la creación de regiones piloto.

A pesar que este modelo no estaba previsto en la Constitución, el presidente García a través de la Secretaría de Descentralización invitó a los gobiernos regionales a reunirse para la elaboración de un expediente técnico que haga viable esta propuesta vía una consulta.

Los gobiernos regionales de Ucayali, Huánuco y Áncash fueron los únicos que lograron respetando la ruta prevista en la Ley de Bases de Descentralización y la Ley de Incentivos para la Integración y Conformación de Regiones, confeccionar su expediente técnico.

Paralelo a este trabajo, el proceso de descentralización durante la administración de García estuvo también centrado en las transferencias de competencias, funciones y recursos del gobierno central a los gobiernos subnacionales.

Según el Proyecto USAID/Perú Prodescentralización, en el marco de esa política, durante los últimos cinco años el 95,6% de las funciones sectoriales fueron transferidas a los gobiernos regionales.

No es nueva

La propuesta de regiones transversales que ha sido lanzada por el actual gobierno no es nueva en el país. En el año de 1987 el sabio Javier Pulgar ya había planteado su necesidad con el fin de que cada región pudiera contar con costa, sierra y selva para así asegurar su desarrollo económico. Sin embargo, este modelo fue desechado ya que para que se consolide era necesario previamente integrar el territorio nacional con carreteras de penetración, que para esa época era imposible construirlos debido a la escasez de recursos con que contaba el Estado peruano.

Para el excongresista acciopopulista Pedro Morales, la propuesta del Ejecutivo de conformar macrorregiones transversales si bien podría tomarse como positiva, lamentablemente su intención implicaría que el proceso de regionalización iniciada en el 2002, con todos los errores que ha tenido en estos últimos ocho años, se paralice, ya que un nuevo modelo significará- quiéralo o no- la derogatoria de varias normas y la creación de otras para adecuarlas a lo que hoy se pretende.

A su juicio, mientras no se solucione el tema de las competencias de las tres instancias de gobierno dentro del marco de la nueva demarcación, no sé de la Ley de Ordenamiento Territorial, no se rediseñe un modelo de descentralización fiscal que asegure los recursos necesarios para que esta propuesta se consolide, ninguna fórmula va funcionar.

Según Morales, lo ideal es que se siga con lo ya avanzado, dedicándose más bien en perfeccionar los errores detectados, como la de mejorar el reglamento de funcionamiento del Consejo de Coordinación Intergubernamental (CCI), espacio donde se adoptan las principales decisiones sobre el proceso de descentralización, que permitan garantizar la sostenibilidad del proceso.

Por su parte, el expresidente del CTAR Huánuco, Naut Aguilera, considera que mientras el gobierno central no permita a las regiones poder tener participación en la captación de recursos a través de los impuestos, difícilmente el modelo de descentralización que se quiere aplicar tendrá éxito.

De acuerdo con Aguilera, lo que primero que se tiene que hacer es resolver este tema ya que en la medida que los hoy gobiernos regionales tengan recursos se podrá potenciar las ciudades intermedias a través de los corredores económicos (las carreteras transversales), que precisamente son los ejes que lograrán que exista una fluida relación comercial, social, cultural que tienda a fortalecer la identidad de los unos con lo otros. “Lograr esto es importante, ya que de esta manera haces que la relación de uno y otro se complementen, asegundo de esta manera que la población esté de acuerdo con la unificación una vez que ellos sean sometidos a la consulta”, refiere la exautoridad.

De lo contrario, dice, lo que se va hacer es crear nuevas expectativas que luego de un tiempo cuando estas no tengan el efecto esperado entre la población, generará como es obvio descontento y por tanto el germen de un conflicto social, como ya ocurrió en la entonces Región Andrés Avelino Cáceres.

Para el coordinador de la Asamblea de Gobiernos Regionales, Vladimir Cerrón, si bien la propuesta del Ejecutivo de crear macrorregiones transversales sería un acierto desde el punto de vista geográfico, lo mismo no podríamos decir si previamente no se resuelve el tema económico interregional y no se toma en cuenta la construcción de vías que interconecten las regiones.

SEPA:

Durante la primera administración aprista se crearon 12 regiones. Cada una de ellas tuvo un presidente y un parlamento regional integrado por alcaldes provinciales, diputados regionales y personalidades notables de la jurisdicción. Las regiones que luego Fujimori desactivaría fueron: Región Andrés Avelino Cáceres (Junín, Pasco y Huánuco); Región Amazonas (Loreto); Región Arequipa (por el departamento del mismo nombre); Región Chavín (Áncash más la provincia de Marañón); Región Grau (Piura y Tumbes); Región Inka (Cusco, Apurímac y Madre de Dios); Región José Carlos Mariátegui (Puno, Tacna y Moquegua); Región Libertadores Wari (Ica, Ayacucho y Huancavelica); Región Lima (Callao y Lima); Región Nor Oriental del Marañón (Lambayeque, Cajamarca y Amazonas); Región Ucayali (por el departamento del mismo nombre) y Región Víctor Raúl Haya de la Torre (San Martín y La Libertad).