jueves, 19 de enero de 2012

Las bondades de la piña


Ahora que el calor del verano se hace más intenso, comer piña no es una mala idea. No solo refresca sino también ayuda a combatir muchas enfermedades debido a sus vitaminas “A”, “B”, “C” y “E”


Se le considera la fruta con mayores beneficios para el ser humano. La piña tiene el potencial de actuar como un efectivo alimento para la pérdida de peso, es un poderoso antioxidante, posee propiedades antiinflamatorias e incluso es considerado como un excelente afrodisiaco. Conozcamos estos y más secretos de este maravilloso fruto.

Procedente de la zona tropical de Brasil, Argentina, Perú y Paraguay, la piña tiene más de mil 400 especies en el mundo. Los nativos la llamaban “ananá”, que significa “fruta excelente”, nombre con el que se le conoce hasta la actualidad en algunos países, quizás porque no ha dejado de ser la más excelente de las frutas.

Su nombre científico es Ananas Comosus y se cultiva en América del Sur desde tiempos remotos, teniendo como único testimonio de su antigua presencia, su agreste figura plasmada en cerámicas y ornamentos de la cultura Mochica, quienes la sembraban y consumían desde el año 200 antes de nuestra era.

Sin embargo, sería con la llegada de Cristóbal Colón a América, que se descubriría para el viejo continente ésta exótica fruta.

Cuenta la historia que el descubridor de América al ver este fruto se sorprendió no solo por su tamaño, sino también por la intensidad de su olor y su exquisito y dulce sabor, y al que le puso como nombre piña, en alusión a los piñones europeos, frutos secos que sirven de alimento a las ardillas.

De regreso a España, Colón necesitaba llevar pruebas de su exitoso viaje, con el fin de convencer a los a los reyes católicos que el nuevo mundo era la prolongación del paraíso, que el riesgo emprendido valía la pena, y había que financiar una segunda expedición para conquistar estas nuevas tierras. Los productos que Colon llevó a España incluían seis indios, algunos papagayos, unas cuantas piezas de oro y muchas frutas exóticas entre las cuales se encontraba la dulce piña.

Sin embargo, sería a partir del siglo XVI cuando la piña se propagaría hacia Europa y las zonas tropicales de África y Asia. Entre 1730 y 1734 llegaría a Francia, sembrándose en los jardines de Luis XV, quien quedó fascinado con su hermosura y encantado por su sabor. Tanto fue el amor de los franceses hacia la piña, que fueron los primeros en realizar estudios sobre ésta fruta y su cultivo, buscando un lugar con el mejor clima para su desarrollo.

No obstante, sería el norteamericano Sandford B. Dole quien le daría popularidad a la piña.

Dole, nacido en Honolulu y graduado en Harvard, consiguió un préstamo con el que montó una conservera e inició una plantación, empezando a inundar el mercado mundial con piña hawaiana en lata. En 1903, Dole exportó 2,000 cajas de latas de piña; pocos años después, esa era la producción que su fábrica de conservas realizaba cada 15 minutos.

Además, se llegó al aprovechamiento total de la fruta. El zumo, que se tiraba, se enlató también; las cáscaras se secaron y sirvieron para alimentar al ganado, y de su pulpa se extrajo ácido cítrico. De esta manera, la piña pasó de ser una desconocida fruta tropical a convertirse en una de las frutas más populares en todo el mundo.

En la actualidad, la piña es el segundo cultivo tropical más consumido en el mundo, solo superado por el plátano o banana, y conforma más del 20% de la producción comercial de éste tipo de frutos.

Propiedades medicinales

Muchos consideran a la piña como la fruta tropical que aporta mayores beneficios a la salud de las personas. Es rica en vitaminas A, B, C y E; contiene fósforo, calcio, magnesio, hierro y cobre. Con una sola rodaja antes de las comidas mejoramos la capacidad digestiva del estómago.

Por su alto contenido en magnesio es ideal para prevenir enfermedades óseas, como la osteoporosis, artritis y fracturas; del mismo modo evita la arritmia. Asimismo, actúa como un depurativo y diurético; produce la eliminación de toxinas por medio de la orina, a quienes tienen problemas de riñón, vejiga y próstata. Además ayuda a la pérdida de peso.

Posee propiedades antiinflamatorias por lo que se le recomienda para mitigar el dolor. Los deportistas la consumen para evitar la inflamación de los tendones (tendinitis) o de los sacos sinoviales (bursitis). También ayuda a superar los dolores articulares, problemas de espalda, esguinces o luxaciones.

Otro aporte de la piña es su acción antioxidante combatiendo las enfermedades crónicas y mejorando la longevidad en sus consumidores. Se emplea con excelentes resultados para combatir las enfermedades del hígado y las inflamaciones internas.

También es muy útil y eficaz para usarla contra la ictericia. Se usa como tónico cerebral en casos de neurastenia, melancolía, tristeza, pérdida de memoria.

Además, la piña posee micronutrientes que nos protegen contra el cáncer.

Igualmente, disuelve los coágulos de sangre que podríamos formar, siendo beneficioso para el corazón. De igual manera, la piña también ayuda a acelerar la curación de las heridas producto de lesiones o cirugías. Y últimamente, en muchos países se le considera como un efectivo afrodisíaco.