jueves, 13 de junio de 2013

Peligro: niño en la cocina


Seis de cada diez accidentes infantiles ocurridos en casa se deben a la distracción de los padres.

Estar en casa no es suficiente si hay niños pequeños alrededor. Más del 60 % de los accidentes infantiles que se producen en casa son consecuencia de las distracciones de sus padres o cuidadores y el 25,8 por ciento es producido por falta de medidas de prevención y protección, según las conclusiones que ha recogido un estudio elaborado por la Fundación Mapfre y el Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales (Osalan) sobre los accidentes infantiles atendidos en los centros de salud de niños entre 1 y 14 años.
El director del Instituto de Prevención, Salud y Medio Ambiente de la Fundación Mapfre, Antonio Guzmán, la directora de General de Osalan, Pilar Collantes y el director General Territorial de Mapfre en Euskadi, Enrique Cid, dieron a conocer estos escalofriantes resultados dentro de un programa educativo titulado “Cuidadosos”.
La investigación ha destacado que las niñas son “claramente más prudentes” que los niños desde edades muy tempranas. Más de la mitad de los accidentes son más frecuentes en los niños de uno a cuatro años, circunstancia que se repite entre los cinco y diez años. En este sentido, el tiempo de ocio concentra la mayor parte de los accidentes, ya que los médicos de atención primaria confirman que los sábados y los domingos son los días en que se produce mayor número de accidentes infantiles en el hogar. Asimismo, la cocina es el “lugar más peligroso” de los accidentes registrados, a ella le siguen las escaleras tanto exteriores como interiores, seguida por el baño y finalmente las piscinas.
A este respecto, Antonio Guzmán reveló que la mayoría de los incidentes que se producen son de carácter “leve” y varían en función de la edad. Los accidentes más frecuentes entre los más pequeños son “caídas desde altura como el baño”, además de “atragantamientos”. Los menores de uno a cuatro años son con los que mayor cuidado precisan con la electricidad, o la ingesta de productos químicos, no solo de lejías o suavizantes, sino también de cosméticos, como cremas, gel o colonias. “Igualmente peligrosos son los productos químicos con los que tenemos que tener las mismas precauciones que con la lejía”, dice el director del Instituto de Prevención de la Fundación Mapfre.

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