jueves, 19 de mayo de 2011

¿Aprendió el mundo la lección de América Latina?


La crisis de la deuda latinoamericana a inicios de los 80’s comienza a ser cada vez más un punto de referencia en la búsqueda de respuesta a la situación financiera que enfrentan países de la periferia europea, particularmente Grecia.

En agosto de 1982, México hizo temblar el mundo financiero internacional cuando declaró que no estaba en condiciones de pagar su deuda, y lo propio hicieron posteriormente Brasil, Venezuela, Argentina y Chile.

La recesión global que enfrentó el mundo precipitó una caída de las exportaciones en esos países y esto combinado con altos intereses y un dólar fuerte llevó a una crisis de solvencia en los países de América Latina que dificultaba el pago de la deuda.

Las circunstancias de cómo se llegó a ese punto no son necesariamente las mismas del caso griego, pero pese a esto, cada vez más los analistas económicos están trazando paralelos entre la crisis de la deuda latinoamericana y la crisis financiera europea.

Peter Spencer, economista, jefe del conocido Ernst and Young Item Club señala que solo hay que ver lo que pasó durante la crisis en América Latina para saber que una vez los bancos europeos sean lo suficientemente fuertes para tolerarlo, en Europa habrá cese de pagos.

Por su parte, la revista británica The Economist también ha resaltado la similitud de estas crisis: “Grecia está tan quebrada como lo estaba México y otros países latinoamericanos en 1982”, y destaca que las lecciones de la crisis latinoamericana no pueden ser ignoradas.

Los números

La deuda griega representa aproximadamente un 160% de su Producto Interno Bruto. En el caso de México en 1982 era de cerca de un 80% del PIB.

Esta semana, la Unión Europea admitió que Grecia no podrá captar recursos en los mercados internacionales a inicios del año próximo como estipulaba el plan de rescate que obtuvo el 2010, y que probablemente requerirá una nueva inyección de ayuda.

Muchos ya piensan que una reestructuración o default (cese de pagos) es inevitable, dice Marie Durand, de Ernst and Young.

Para esta funcionaria, la principal lección es que “tratar de retrasar la reestructuración no ayuda y más bien hacen que un eventual default sea de mayores proporciones y mucho más doloroso”.

La década perdida

La reestructuración griega probablemente llegue tarde, tal como sucedió en América Latina donde se perdió una década antes de tomar la decisión de enfrentar el problema.

En un editorial, la revista recuerda que la respuesta inicial en América Latina fue el “Plan Baker”, que ofreció una renegociación de la deuda similar al tipo de esquemas que se están contemplando hoy en día para Grecia.

El Plan Baker dio tiempo para que bancos estadounidenses, que estaban en peligro de quebrar si América Latina no pagaba su deuda, se recuperaran pero “las economías latinoamericanas se ahogaron en una deuda que no podía ser repagada”.

La revista recuerda que un “Plan Baker” no es apropiado para Grecia. “No es un plan Baker, lo que se necesita es un “Plan Brady”, señala en alusión al esquema que condujo a la reducción de la deuda en los países latinoamericanos a inicios de los 90.

El plan implicó una reducción de la deuda mediante los llamados bonos Brady que daban la opción a los acreedores de aceptar un pago descontado de la deuda o incluso comprar nuevos bonos cuyo rendimiento dependía del crecimiento económico del país en cuestión.


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