jueves, 19 de mayo de 2011

Recordando el pasado


La CNDDHH acaba de lanzar un spot contra Keiko Fujimori con el objetivo de hacer recordar a la población las violaciones de derechos humanos que se cometieron durante el gobierno de su padre. Sin embargo, se olvidó decir que sobre Ollanta Humala también pesan serias acusaciones al respecto


Estamos a menos de tres semanas de la segunda vuelta entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori y el clima electoral se hace cada vez más tensa, en donde están a la orden del día revelaciones, denuncias, como campañas de limpieza moral de algunas organizaciones democráticas, quienes haciendo uso de su envestidura pacífica vienen promoviendo ataques de grueso calibre a quienes se les pongan al frente. Ese es el caso de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH). Esta organización viene promoviendo la campaña “Fujimori nunca más”, que tiene la intención de hacer recordar al electorado sobre los crímenes de lesa humanidad que cometió el padre de la hoy candidata Keiko Fujimori–y alertar sobre el peligro de que los cómplices de esa época vuelvan al poder.

El spot televisivo parte primordial de esta campaña y que circula también por internet, está plagado de testimonios de personas que sufrieron en carne propia las violaciones, torturas y atropellos a los derechos humanos cometidos durante el gobierno de Alberto Fujimori. Entre los testimonios que podemos resaltar está la de Victoria Vigo, una mujer que al igual que 300 mil sufrieron esterilización forzada. A ella le ligaron las trompas inmediatamente después de tener a su hija. Lamentablemente su niña murió y no pudo volver a ser madre. “Al comienzo no sabía que era una práctica generalizada, pero me enteré y acudí a los organismos de derechos humanos. Hoy soy una activista de los derechos de las mujeres”, relata Vigo.

Muchos de los ministros de Salud de Fujimori que hoy acompañan a Keiko, como Alejandro Aguinaga y Marino Costa Bauer, fueron investigados en el Poder Judicial por esos delitos.

Por su parte, Marly Anzualdo reclama los restos de su hermano desaparecido hace 18 años. Este estudiante fue declarado perdido en 1993 cuando se dirigía a declarar en un proceso por la desaparición de un amigo suyo tras una movilización universitaria. Luego su familia se enteraría por el libro Muerte en el Pentagonito que Kenneth fue asesinado e incinerado en una pampa de ese cuartel militar.

En el caso del periodista Gustavo Gorriti, él fue secuestrado y recluido clandestinamente en el Pentagonito sin motivo alguno. Actualmente Gorriti es uno de los más entusiastas activistas de esta campaña.

Todos estos relatos que forman parte de la campaña “Fujimori nunca más” está encabezado por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, cuyos activistas consideran que un gobierno de Keiko sería realmente apocalíptico para la justicia, la verdad y la memoria.

Rocío Silva Santisteban, presidenta de la Conadeh (Comisión Nacional de los Derechos Humanos) señala que no debe olvidarse que durante el régimen de Fujimori se construyó el andamiaje de corrupción más grande de nuestra historia, en la que se robaron alrededor de 6 mil millones de dólares y en la cual solo se ha recuperado menos del 5% de esa cantidad. “Alberto Fujimori está preso en un cuartel policial condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad. Si Keiko Fujimori llegará a la presidencia no tenemos dudas que una de sus primeras medidas va a ser liberar a su padre. Lo segundo que puede ocurrir es que, si Alberto Fujimori es indultado o algo por el estilo, su hermano mellizo (Montesinos), también solicite su libertad”, sostiene Santisteban.

En tanto para el abogado Carlos Rivera, del Instituto de Defensa Legal (IDL), la presencia de Keiko Fujimori en el poder haría que se olvidara el esclarecimiento de muchos crímenes cometidos por agentes del Estado durante la época del conflicto interno, asimismo que se deje de lado las reparaciones a las víctimas y deudos de esa guerra, y del respeto a los memoriales del recuerdo. Quizá hasta de hacer realidad el propio Museo de la Memoria, un proyecto que el fujimorismo solo apoyará si lo considera “equilibrado”.

Rivera señala también que la presencia de Rafael Rey en la plancha presidencial es un indicio de que, si gana esta opción, los violadores de derechos humanos gozarán de impunidad. Por estos hechos, refiere, los organismos no pueden ser neutrales.

Para el abogado experto en temas de derechos humanos, Carlos Cárdenas Borja, a Keiko Fujimori no se le puede achacar los crímenes de su padre, pero sí tiene temas por los cuales responder, por ejemplo, ella se convirtió en primera dama y como tal tenía acceso a denuncias de carácter criminal que involucraban al gobierno de su progenitor. “Desde el año 92 se hablaba de desapariciones y otros casos, pero ella nunca deslindó. Esto nos permite concluir que estuvo de acuerdo con lo que pasaba, lo que la compromete políticamente”, asegura el letrado.

Respecto al trasfondo de los pronunciamientos que está haciendo la coordinadora, señala que se trata de una guerra sucia por parte de estas asociaciones pro derechos humanos, quienes están aprovechando el dolor ajeno de las personas que sufrieron la pérdida de un familiar para atacar a Keiko Fujimori. “Si hacemos un balance estas manifestaciones tiene a leguas una cuestión política con claras intenciones electorales, pero tengo que resaltar que todas las denuncias que se están representado en el cuestionado spot son ciertas y existen un sustento judicial que lo precede, lo que critico es la manera tendenciosa de cómo se viene manejando esta información”, dice.

El caso Madre Mía

En el 2006 ni bien un grupo de personas de Madre Mía (Tocache – San Martín) acusó al comandante Ollanta Humala de haber participado en la desaparición de algunas personas, los organismos de derechos humanos que hoy atacan a Keiko Fujimori salieron a los cuatro vientos a anunciar que lo iban a denunciar.

Si quisiéramos ser justos, la coordinadora que actualmente promueve “Fujimori nunca más”, debiera también hacer recordar a la población que el candidato de Gana Perú estuvo involucrado, a decir de los testigos, en varias desapariciones.

Para entender las razones del por qué estos organismos en esta campaña electoral no son neutrales, debiéramos remitirnos a lo que Fernando Rospigliosi dijo el 19 de febrero del 2006 en el diario Perú 21: “¿Qué dicen aquellos que hoy rodean a Humala y que antes sostuvieron la defensa de los derechos humanos? ¿Hoy creen que el fin justifica los medios? ¿Todo vale para hacerse un lugar en el poder? No es excusa, para estas personas decir que “no están probadas las acusaciones a Humala”. Tampoco estaban probadas las que se hacían a Vladimiro Montesinos en 1990, pero era evidente que un corrupto abogado de narcotraficantes no iba a convertirse en un honesto funcionario público. Atrás habían quedado los cuestionados archivamientos de los casos de “Madre Mía” en el año 1992 en donde se señalaba a Ollanta Humala como autor de una serie de atropellos y violaciones a los derechos humanos. Pero que realmente pasó con todo ese abanico de denuncias en su contra. El actual silencio de la coordinadora sobre el caso “Madre Mía” no es sino la evidencia palpable de cómo ciertos sectores y personajes que dicen velar por los derechos humanos los usan como simples coartadas para abrirse un espacio en al vida pública”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario