jueves, 20 de octubre de 2011

Cuidados del corazón

El colesterol y los triglicéridos altos se han convertido hoy en día en uno de los padecimientos más comunes entre las personas.

Y es que el tipo de alimentación (saturada de grasas) que actualmente consumen una buena parte de los seres humanos, ha hecho que millones sufran de estas enfermedades cuyo peligro radica en la obstrucción de muchas arterias.

Como se sabe, cuando las arterias se ven obstruidas por la acumulación de grasa la sangre tiene dificultades para irrigar correctamente el corazón y el cerebro.

Comer importantes cantidades de grasa animal conlleva el cúmulo de lípidos, entre ellos el colesterol, dentro de las arterias. Esta situación es indolora y no genera malestar alguno, por ello, al paso de los años la grasa se vuelve dura en su constitución y la persona con colesterol elevado en la sangre no se da cuenta de su condición hasta que tiene un evento de falta de irrigación sanguínea.

Lamentablemente, las arterias pequeñas son las que más fácil se obstruyen, y se localizan en el cerebro y el corazón. Cuando el cerebro se ve afectado sucede un infarto cerebral y si es el corazón se habla de un infarto al miocardio.

Tenga cuidado

El colesterol es una sustancia química que pertenece al grupo de las grasas o lípidos.

Su presencia es muy útil y necesaria en el cuerpo humano, ya que entre sus funciones están la de ser materia prima sobre la que el organismo produce diversas sustancias tales como la vitamina “D”, sales biliares, hormonas tiroideas y ayuda al metabolismo de los alimentos.

Sin embargo, cuando sus niveles están altos, el colesterol resulta muy peligroso, de tal forma que puede ser causante de un infarto en el miocardio, diversos problemas vasculares y provocar hasta la muerte.

Los cambios en el estilo de vida y los medicamentos pueden bajar los niveles de colesterol y prevenir estos problemas en la mayoría de las personas.

Cabe señalar que los trastornos que se transmiten de padres a hijos llevan a niveles de colesterol más altos que son más difíciles de controlar.

Los triglicéridos

El contenido calórico de la dieta influye sobre la cantidad de lípidos en la sangre, habiéndose demostrado que las dietas hipercalóricas, o altas en calorías, estimulan la producción hepática de triglicéridos y del colesterol-LDL (colesterol malo). Asimismo se ha demostrado que las dietas hipocalóricas, o bajas en calorías, producen un descenso del colesterol y triglicéridos y provocan un aumento del colesterol-HDL (colesterol bueno).

Un elevado porcentaje de personas con triglicéridos altos tienen sobrepeso u obesidad, por lo que contiene un balance calórico negativo para mejorar su situación.

No a la grasa

Es importante conocer cuanta grasa contienen los alimentos que comes. Aunque esta sea importante, solo necesitas pequeñas cantidades para estar saludables. Además debes saber que la grasa añade muchas calorías. Un exceso de calorías significa que aumentarás de peso. La grasa también aumenta el colesterol en la sangre, la misma que puede incrementar los riesgos de padecer del corazón.