jueves, 27 de octubre de 2011

El interés por Andahuasi


El reciente escándalo político que revelaría un presunto tráfico de influencias del segundo vicepresidente del República, Omar Chehade, a favor de la familia Wong, ha puesto en el ojo de la opinión pública el caso del ingenio azucarero Andahuasi, cuya historia reciente comprende denuncias de corrupción e irregularidades


La azucarera Andahuasi, a tan solo 150 kilómetros del norte de Lima, viene desde el 2007 siendo la manzana de la discordia entre sus accionistas. Y no es para menos, esta empresa que abastece la tercera parte del mercado nacional y que tiene una extensión de 7,200 hectáreas de terreno siempre tuvo buenas ganancias. El año pasado, por ejemplo, obtuvo utilidades por más de 120 millones de soles anuales.

El problema de esta empresa surge a mediados del 2007 cuando el Grupo Bustamante, decidió adquirir de forma irregular, haciendo caso omiso al registro de Oferta Pública de Adquisiciones (OPA), norma que no se puede obviar cuando se pretende adquirir más del 25% de una empresa, el 33% de las acciones de Andahuasi por una cifra por debajo de su precio real.

Mientras el Grupo Bustamante se hacía irregularmente de un porcentaje considerable de las acciones, ese mismo año la familia Wong compró a Eduardo Núñez Cámara y a Carlos Rivas Urteaga, presidente del directorio y gerente de Andahuasi respectivamente, el 20% de la empresa. Se dice que por dicha operación, los Wong habrían pagado 49 millones de soles.

Al enterarse de esta situación, los trabajadores de Andahuasi tomaron posesión de la planta azucarera al considerar que la Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores del Perú (Conasev) no observó el proceso de venta de las acciones.

Luego de una serie de enfrentamientos violentos, esta entidad decidió suspender los derechos políticos y económicos de las acciones adquiridas por los Bustamante y los Wong, sancionándolos con multas que hasta el momento no han sido pagados.

La familia Wong lejos de acatar dicha medida, denunció ante el Poder Judicial a los trabajadores por los delitos de usurpación de funciones y hurto agravado. Asimismo consiguió, por la vía judicial, que la Conasev autorizara una Oferta Pública de Adquisición (OPA) para obtener el saldo de acciones disponibles bajo el pretexto de que esto - era lo más conveniente para el mercado. Con esta OPA, realizada el 15 de octubre de 2010, la familia Wong consiguió 13.2 millones de soles más en acciones, con lo cual tendrían el 54% del accionariado.

Entre tanto los trabajadores de Andahuasi con el fin de mantener una autonomía y control de la empresa a pesar que sobre el papel eran accionistas minoritarios, lograron que el Juzgado Civil de Huaura con fecha del el 10 de junio del 2010, nombrara como administrador judicial a César Chavesta Custodio. Esta designación duró hasta mediados de enero del 2011, fecha en que la Corte Superior de Huaura anuló la designación de Chavesta como administración judicial con en el fin que Andahuasi vuelva a los legítimos dueños, que en el papel todavía estaba en disputa. Es en esas circunstancias en que ambos grupos empresariales (Wong y Bustamante) pidieron que se les otorgue su administración, siendo impedidos por los trabajadores, quienes hasta la fecha están atrincherados en la azucarera sin que exista hasta el momento una orden por parte la policía que permita hacer cumplir el desalojo dado por la Corte Superior de Huara.

Con una situación complicada desde todos los puntos, es cuando empieza los tratos y acuerdos bajo la mesa con el afán de favorecer a tal o cual compañía. Es en este contexto que se dan reuniones clandestinas en las que estarían involucrados tantos generales de la policía, como el vicepresidente de la república Omar Chehade.

¿De qué hablaron Chehade y los generales?

Mucho se viene especulando sobre la famosa reunión que tuvieron en un conocido restaurante, el vicepresidente y congresista nacionalista Omar Chehade; el general Abel Gamarra (jefe de la dirección regional de Tumbes); el general (r) PNP Guillermo Arteta (jefe de la dirección territorial de Lima norte); su hermano Miguel Chehade y el amigo del último Miguel León (exasesor del actual presidente del congreso Daniel Abugattas).

Según versiones del propio general Arteta brindada a Ideele reporteros, fue el hermano del vicepresidente, quien propuso a los generales que la familia Wong iba a correr con los gastos de logística y traslados de los 5 mil policías que participarían en la toma de la azucarera Andahuasi por orden judicial del mes del 11 julio del 2010 dado por el entonces juez Carlos Fidel Humala Trigoso, primo del presidente Ollanta Humala.

Es a estas alturas, las investigaciones apuntan a que todos los que estaban en esa reunión tenían algo en común, expliquemos por qué. El general Abel Gamarra destacado en Tumbes viajó el día 3 de octubre por la noche hacia Lima para estar en la cena del 4 para regresar inmediatamente a Tumbes al día siguiente. Es muy fácil, Gamarra fue jefe de la dirección territorial de Lima norte hasta diciembre del 2010 (cargo que hasta la quincena de octubre ocupaba Arteta), por lo que estaba al tanto de los pormenores del desalojo, es más existen versiones de los propios accionistas de Andahuasi, quienes aseguran que fue el mismo general Gamarra que habría visitado en varias oportunidades la azucarera para elaborar informes de inteligencia sobre las posibles acciones que se iban a tomar el día que fuese el desalojo. Entonces se viene cerrando el círculo. El general Gamarra conocía los pormenores de la operación, Miguel Chehade (hermano del congresista) era el representante de la Familia Wong (interesado en el desalojo), seguido por el general Guillermo Arteta (quién debería llevar a cabo la operación), y el vicepresidente Chehade como intermediario por su posición dentro del actual gobierno. Es en este momento en que sucede algo inesperado.

Según declaraciones de Miguel León Barandarián (amigo de Miguel Chehade), tanto el vicepresidente como su hermano ofrecen al general Arteta la resolución judicial para que proceda con el desalojo lo más antes posible, pedido que es rechazado por Arteta, por lo que considera una maniobra desleal ante los accionistas de la azucarera, por lo que se retira del restaurante, dejando en su interior a los antes mencionados.

Otro hecho relevante que se dio producto de la negativa del general, fue su rápido pase al retiro. No pasaron ni dos semanas de dicha reunión para que entre gallos y medias noches el Ministerio del Interior con orden expresa del presidente Ollanta Humala, pase al retiro a decenas de generales entre los que se encontraba Arteta, por lo que provocó dentro de la prensa cierta suspicacia por la decisión.

No cabe duda, el futuro de este ingenio azucarero aún tiene capítulos por escribir.