jueves, 13 de octubre de 2011

Educar con música hace personas más felices


Otorgar una mejor calidad de vida es la misión de “Edu Music Inc”, un programa educativo musical que está dirigido a personas desde los 04 meses de edad hasta los 99 años, tanto de progreso típico como de aquellos con habilidades especiales. La idea es incentivar, a través de la música, el desarrollo personal. Gracias a este método los niños se vuelven emocionalmente estables, más sociables, más atentos y más felices.

Este programa trabaja con menores con autismo, problemas de integración sensorial o trastornos de procesamiento sensorial, déficit de atención, Síndrome de Rett, Síndrome de Down, parálisis cerebral, trastornos neuropsicológicos, problemas de aprendizaje, retrasos en el desarrollo, limitaciones físicas, deficiencia visual y auditiva, así como aquellos con dificultades de lenguaje y retrasos.

Su directora y fundadora, Vilma Yel, considera que la pieza clave es la música, que fue creada especialmente en base a ritmos afroperuanos. La misma es utilizada a lo largo de todas las clases y se convierte en una herramienta diseñada para determinar, ejercitar y potenciar las destrezas personales.

Explica que cada sesión grupal empieza con una canción de saludo que crea el ambiente necesario para darle al niño o adulto inclusión, confianza y comodidad; luego, otro tema da pie a una serie de ejercicios que captan la atención con elementos de interés.

Entre tanto, otra composición estimula la participación mediante el uso de instrumentos musicales, cuya ejecución orquestada, forja una sensación de logro y éxito, anota.

“Esta música se crea por la necesidad de encontrar los ritmos tiempos y espacios que respeten la interpretación viva del participante de toda edad; y recalco de toda edad porque la música para niños debe tener los ingredientes de la más alta calidad y fidelidad para que ellos tengan la oportunidad de enriquecerla con su participación, sin por esto dejar excluidos a los adultos y todo aquel que quiera y desee ser parte del disfrute genuino que la música es”, apunta.

Yel dice que este programa permite incluir al participante, dándole nuevas herramientas de comunicación, a través de la música; los ejercicios rítmicos crean una estructura confidente y calmante así como estimulante dependiendo de la necesidad y momento. “Es un programa que enriquece el repertorio emocional del participante: niños, padres, docentes, abuelos, discapacitados. La música no tiene límites”, asevera.

Los instrumentos usados en su mayoría acústico, son interpretados por músicos y no por máquinas. “El fin es hacerla asequible a niños o adultos con necesidades especiales, ya que éstos son sensibles a sonidos y tonalidades estridentes o metálicas. Además, con ello podrán conocer el auténtico sonido y la significancia de la interpretación humana que envuelve sentimientos y ritmos que, al ser transmitidos, enriquecen el repertorio emocional del participante”, refiere.

Cada clase dura 30 o 45 minutos y son 12 sesiones, una vez por semana, con grupos heterogéneos. Las mismas son bilingües (en inglés y español) ya que se trata de aprovechar la riqueza sonora de cada pronunciación.

“Nuestro programa ha sido llevado con éxito en centros de estimulación temprana así como de educación especial, colegios y talleres para desestresar y conectar emocionalmente, de manera positiva, a grupos de adultos con y sin discapacidad. Tratamos de agrupar edades mixtas porque esta será la sociedad a la que se enfrentarán en un futuro, aprenderán a respetar los tiempos y espacios de las diferentes edades y habilidades que encontrarán en una comunidad real”, finaliza.