jueves, 6 de octubre de 2011

México: el periodismo se ha vuelto una profesión riesgosa


En lo que va del año, 11 periodistas han muerto por denunciar, investigar o hacer público delitos del narcotráfico y el crimen organizado. Una problemática que ha mantenido en incertidumbre a dicho país durante más de dos décadas


La última periodista asesinada fue María Elizabeth Macías, editora del diario Primera Hora de Nuevo Laredo. Ella denunció, por las redes sociales, un delito del crimen organizado, según informó la fiscalía del estado de Tamaulipas. A Macías la encontraron decapitada. Su cabeza yacía en un macetero junto a un teclado de computador. Clara amenaza para futuros colegas que, al igual que ella, quieran alzar su voz de protesta.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos -una de las pocas instituciones estatales que cuenta con un registro público y documentado de crímenes contra periodistas- son 50 los hombres de prensa, desde el 2006 hasta la fecha, que fallecen a causa de la violencia. La mayoría de estos asesinatos siguen sin esclarecerse y la situación de impunidad propicia más ataques. Estos datos sirven como fuente para el informe de la Relatoría Especial de Naciones Unidas, la cual señala que México es el país más peligroso para ejercer el periodismo en Latinoamérica.

“Es absurdo que los criminales piensen que con balas se aniquila la verdad” (Discurso de inauguración del informe de la Relatoría de las Naciones Unidas.)

A estas cifras se suman los secuestros de reporteros y atentados con explosivos contra medios de comunicación registrados en los últimos meses. Por otro lado, las amenazas y hostigamientos son característicos en el ejercicio del periodismo, principalmente en la sección de locales que cubre temas de corrupción, delincuencia organizada, narcotráfico y seguridad pública.

Según el último informe de las Naciones Unidas, la gran mayoría de agresiones contra periodistas locales o regionales no se denuncian por falta de confianza en la gestión de las respectivas autoridades.

El año pasado, la periodista mexicana Alma Guillermo Prieto, ganadora del premio Mérito de Vida 2010 de la Fundación Internacional de Mujeres de Medios, habló con CNN en Español sobre la realidad del periodismo en su país. Además, denunció que los que hacen trabajo de campo sufren maltratos. “Se encuentran indefensos. Son periodistas mal pagados. En el sur de México, por ejemplo, pueden llegar a pagarles 45 pesos (5 dólares) por nota y eso los deja indefensos y vulnerables. Vulnerables a la corrupción e indefensos frente a los poderes fácticos como el narcotráfico”, puntualizó.

Por otro lado, dijo que los grandes medios no le han dado la cobertura necesaria al tema del narcotráfico. “Se ha reporteado como un asunto de crimen y de sangre; pero es una cuestión de la sociedad que afecta a todas las capas del gobierno, a todas las manifestaciones de la vida diaria y, en eso, hay mucho terreno por avanzar”, sostuvo Guillermo Prieto.

Desde el 2006 se intensificó la lucha entre los carteles de drogas. Tras asumir el poder, el mismo año, el presidente Felipe Calderón inició una guerra contra el narcotráfico que ha dejado más de 40 mil muertos en todo el país. Estos datos demuestran la realidad de una región donde ejercer el periodismo es para valientes. Un hecho lamentable para la población.

Los hombres de prensa también alzan su voz de protesta ante la violencia. Tras la muerte de los últimos colegas, el Club de periodistas de México afirmó que: “condena el crimen y exige, de todas las autoridades policiales, el inmediato esclarecimiento de este y la detención de los culpables tanto intelectuales como materiales. Además, se manifiesta solidario con los familiares de las víctimas de este terrible crimen que nos exhibe ante el mundo como una nación sin ley ni respeto a los más elementales derechos de los seres humanos.”

Sin embargo, la libertad de expresión no solo es oprimida ni censurada en los periódicos o canales de televisión sino también en las redes sociales. Lo que lleva a deducir que para los mexicanos ningún medio de comunicación es seguro para denunciar un crimen.