jueves, 27 de octubre de 2011

¿Fiesta o barbarie?

Las corridas de toros son catalogados por algunos como representaciones culturales. Aunque existen activistas que afirman que se trata de un regocijo del sufrimiento ajeno. ¿Usted que piensa?


Historias como estas por estos meses recorren el ciberespacio. Se cree valiente pero no lo es, no tiene carácter fuerte. 24 horas antes de entrar en la arena, el toro ha sido sometido a un encierro a oscuras para que al soltarlo, la luz y los gritos de los espectadores lo aterren y trate de huir saltando las barreras, lo que produce la imagen entre el público de que el toro es feroz, pero la condición natural del animal es huir NO atacar.

También se lee que lo golpearon en los testículos y los riñones. Le indujeron cólicos insoportables al poner sulfatos en el agua que bebió .Todo esto es con el fin de que llegue débil al ruedo y en completo desorden. Se le ha untado grasa en los ojos para dificultar su visión y en las patas se le puso una sustancia que le produce ardor y le impide mantenerse quieto, así el torero no desluce su actuación.

Las banderillas aseguran que la hemorragia siga. Se intenta colocarlas justo en el mismo sitio ya dañado con los ganchos de metal. El gancho se mueve dentro de la herida con cada movimiento del toro y con el roce de la muleta, el peso de las banderillas tiene precisamente esa función.

Después que le destrozan las vértebras en el ruedo, el toro pierde control sobre su cuerpo desde el cuello hacia abajo, sin embargo hacia arriba se mantiene intacto, por lo que está consciente de todo el horror y de cómo es arrastrado fuera del ruedo una vez que ha caído.

Lo antes narrado no solo es la imaginación desbocada de un cibernauta, aunque quisiéramos que así lo fuera, sino la pura verdad. En un mundo al que llamamos civilizado, estos hechos son solo algunas de las situaciones por lo que tiene que pasar un toro en un festival taurino.

Es en este punto en que en el Perú, con gran aceptación de esta costumbre, se han tejido una serie de controversias sobre si debería ser permitido o no las corridas de toros con muerte del animal al final de la función, esto debido a una serie de cuestionamientos por parte de activistas defensores de los animales y otras instituciones como el Tribunal Constitucional, Colegio Médico, Colegio de Abogados de Lima y varias instituciones protectoras de animales quienes han iniciado una serie de campañas en contra de los festivales taurinos en nuestro país.

Existen opiniones encontradas con respecto a este tema, unos piensan que se debe seguir con la tradición de nuestros ancestros (los españoles) debido a que la tauromaquia ya es parte de nuestra cultura e idiosincrasia.

Por lo menos, esa es la concepción de José Carlos Marqués de Valero y Palma, crítico taurino, quien considera a la tauromaquia (espectáculos con toros) como el octavo arte, debido a que en ella se representa la historia de nuestros antepasados en rutinas clásica.

Con respecto a como estas costumbres llegaron al Perú, Marqués señala que esta tradición vino con las huestes españolas, que una vez asentados en nuestro país, procuraron traer sus costumbres para así poder calcar en parte lo que se estaba viviendo en la Europa del siglo XVI.

Con respecto a si es o no correcto que en las fiestas taurinas se maltrate a los animales que allí participan, él también periodista señala que es falso que se les golpee, por lo que critica a quienes están en contra que se lleve a cabo estos espectáculos.

“Muchas veces he presenciado los calentamientos previos a una corrida y en ningún momento he sido testigo de lo que los activistas sostienen. De lo único que si puedo afirmar es que se le liman los cachos como medida de seguridad, debido a que por naturaleza los toros son criados en lugares inhóspitos en donde como ejercicio natural ejercitan sus cuernos con todo objeto contundente, generando astillas filudas que pueden dañar al torero. Pero lo que no acepto es que se esté matando nuestras costumbres, la corrida de toros es una expresión cultural de una sociedad que se alimenta de su pasado y de su historia”, sostiene Marqués.

Una visión contraria es la de William Soberón, presidente del Frente Antitaurino del Perú, quién señala que observar una corrida de toros es un regocijo ajeno, debido a que ha sido científicamente comprobado de que el animal por más salvaje que sea siente y sufre como todo ser vivo.

Para Soberón las razones del por qué deberíamos de prohibir cualquier espectáculo taurino pasa por una cuestión lógica que es la de no repetir comportamientos y conductas deleznables de nuestros antepasados que generan violencia en una sociedad plasmada diariamente de crímenes y violaciones, por lo que se debería tomar conciencia de lo que se está haciendo.

“No se puede permitir que espectáculos taurinos sigan proliferando, a vista y paciencia de nuestras autoridades. Es más, recientemente hemos recibido estadísticas que señalan que en estas últimos años ha aumentado significativamente la asistencia de menores de edad a las corridas de toros. Sino se hace nada al respecto vamos a tener adolecentes violentos en un futuro no muy lejano, debido a que en esa edad asimilan con mayor facilidad conductas violentas”, revela Soberón.

Se hace caso omiso

Para la presidenta de la Asociación Antitaurina del Perú María Acevedo, en el Perú no se respeta lo que dicen las leyes. Un ejemplo de ello, dice, está la matanza de los toros en las fiestas taurinas que todos los fines de año se hacen en el país.

La activista, recordó que una serie de pronunciamientos por parte del Tribunal Constitucional como la del Congreso, así como la existencia del Decreto Ley 821 y también del artículo 450 del Código Penal, se prohíbe los actos de crueldad contra los animales.

Cabe referir que desde el año 2007 está expresamente prohibido realizar eventos taurinos en donde se sacrifique cualquier tipo de animales, norma que hasta la actualidad no se viene cumpliendo debido a los interés encontrados por parte de ciertas instituciones estatales que mediante medidas cautelares dejan sin efecto esta norma.

“Todos los activistas saben que el Instituto Nacional de Cultura (INC) apoya los eventos taurinos, ellos tienen las corridas de toros como culturales, es más desde el Congreso se creó una ley para favorecer a los empresarios taurinos a través de la reducción de los impuestos. Por ejemplo si antes pagaban un 15% de tributos, hoy esa tarifa está en el 5%. Esto ha creado un conflicto con las municipalidades, a quienes se les debe en el caso del Rímac (Plaza de Acho) alrededor de 200 mil soles en los últimos tres años”, cuenta María Acevedo.

Ante esta polémica, usted qué piensa. Las fiestas taurinas deben continuar en nuestro país cuando en la misma “Madre Patria”, de donde vino, algunas provincias ya abolieron esa “costumbre”.