jueves, 13 de octubre de 2011

Puede desencadenar trastornos permanentes


Depresión y conducta autodestructiva son algunas de las secuelas que presentan las mujeres que alguna vez se practicaron un aborto en su vida. Así nos indica el psicólogo Jaime Jiménez, quién señala que el “Síndrome Post – Aborto” es considerado de sumo riego para la mujer dado que la complejidad de emociones y trastornos permanentes pueden hacer que la afectada se quite hasta la vida.

El especialista señala que esta etapa crítica de la persona es cuando se pone en manifiesto una serie de falencias psicológicas como: ansiedad, conductas agresivas, pesadillas, pensamientos suicidas, bulimia, anorexia, abuso de alcohol y drogas, así como rupturas de relaciones de pareja.

“Después del trauma del aborto, la persona se autodestruye y la capacidad de entablar una relación sentimental se hace cada vez más difícil. Existe un estudio que señala que el 70 por ciento de parejas en donde las mujeres se practicaron el aborto rompieron su relación después del suceso, esta es una cifra alarmante que hay que tener en cuenta cuando se toma una decisión como esta”, sostiene Jiménez.

Entre otro de los aspectos importantes que resalta el psicólogo, es sobre las relaciones interpersonales y de familia que tendrá que afrontar la mujer por el resto de sus vidas. “Aquí se trata un tema sensible dentro del seno familiar, ya que científicamente está comprobado que con el aborto aumenta significativamente el maltrato a los otros hijos de la pareja, esto ha conllevado a que los niños también tengan que pasar terapias psicológicas para poder asimilar la conducta de su progenitora, hay que señalar que el menor desconoce las razones verdaderas de la terapia”, enfatiza el especialista.

También físicos

El aborto no solo afecta psicológicamente a una mujer, también deja secuelas físicas. Ahí están las infecciones, hemorragias, complicaciones debido a la anestesia, las embolias pulmonares o del líquido amniótico, así como las perforaciones, laceraciones o desgarros del útero. Estadísticamente hablando, se estima que el riesgo inmediato de dichas complicaciones es de un 10%, pero el de las complicaciones a largo plazo es entre el 20 y el 50%.

Cabe señalar que además de estas secuelas, la ciencia también ha detectado que las personas que son sometidas a esta práctica son propensas a desarrollar esterilidad, abortos espontáneos, nacimientos de niños muertos y trastornos menstruales.